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Hoy, en Estocolmo, podría caer la sexta marca más longeva del atletismo

En Qatar, un joven atleta se ha convertido en héroe nacional. Mutaz Essa Barshim nació en Doha, tiene 24 años y está en camino de romper uno de los récords más longevos del atletismo mundial, el cual pertenece al cubano Javier Sotomayor: un salto de 2.45 metros de altura que está vigente desde hace 22 años.
Domingo Aguilar / Ma. del Refugio Melchor S.
29 julio 2015 23:7 Última actualización 30 julio 2015 5:0
En el verano de 2014, la delgada figura de Mutaz Essa Barshim impactó al mundo del atletismo. (Reuters)

En el verano de 2014, la delgada figura de Mutaz Essa Barshim impactó al mundo del atletismo. (Reuters)

En Qatar, un país de 2.1 millones de habitantes de los que solamente 250 mil son nativos, un joven atleta se ha convertido en héroe nacional. Mutaz Essa Barshim nació en Doha, tiene 24 años y está en camino de romper uno de los récords más longevos del atletismo mundial, el cual pertenece al cubano Javier Sotomayor, un salto de 2.45 metros de altura que está vigente desde hace 22 años.

En el verano de 2014, la delgada figura de Mutaz Essa Barshim impactó al mundo del atletismo, con ocho zancadas elevó su ligero físico de 68 kilogramos y 1.88 metros de estatura, se contorsionó en el aire y rebasó fácilmente los 2.43 metros, la tercera mejor marca de la historia en salto de altura.

“Tiene la mentalidad y tiene talento, por eso es que existe la posibilidad de que rompa el récord mundial. Ya ha estado a punto. Él salta arriba de 2.45 metros, lo que pasa es que deben cuidar pequeños detalles. El salto de altura es muy técnico. En su última competencia alcanzó a rozar el listón con el pie izquierdo”, asegura Irma Corral, entrenadora de la especialidad en la UNAM. Stanislaw Szczyrba, preparador polaco de Barshim, aseguró desde marzo, que su pupilo incluso es capaz de alcanzar los 2.50 metros.

Javier Sotomayor se mantiene como jerarca de la prueba desde que se presentó en Salamanca el 28 de julio de 1993.El primer registro del cubano ante la Federación Internacional de Atletismo (IAAF) data del 1 de enero de 1983, cuando tenía 15 años. Poco antes de cumplir 20, Salamanca se convirtió en la ciudad donde inició una competencia contra él mismo. Brincó 2.43 metros y superó por un centímetro la plusmarca impuesta por el sueco Patrick Sjöberg. Sólo pasaron 10 meses y Sotomayor agregó un centímetro más a su mejor salto.

Fue necesaria toda una década de trabajo para que el caribeño inscribiera su nombre en la historia de las pruebas atléticas. El primer salto que el atleta de medio oriente registró ante la IAAF fue en 2009 cuando tenía 17 años. Poco menos de cinco años fue el tiempo que necesitó para aproximarse al líder antillano.

El atleta qatarí buscará romper el récord en la cita número 12 de Liga de Diamante, la cual se celebra hoy en Estocolmo, y no oculta su deseo por superar al isleño. “Yo salgo a competir. No discuto, no planeo. Llevo cinco años a la luz de los focos, entre los cinco mejores del mundo en salto de altura. Después de Sotomayor, soy el que más veces ha saltado 2.40 o más. Eso es competir. Eso es salto de altura: tu propio desafío”, declaró en una entrevista al periódico As.

En la misma, admitió la locura que lo ha perseguido desde que conquistó la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Londres 2012. “El salto de altura es un estado del espíritu y también tiene algo de obra de arte. Dicen que hay que estar loco para verse sobre el listón a esa altura. Quizá sí hay que estar un poco loco: toda mi vida es la lucha contra la gravedad y a tu propio ritmo. No resulta nada fácil. Me fascina”, señaló.

Para la preparadora Corral, la sede de la competencia se convertirá en factor de motivación. “Estocolmo es una ciudad de retos en el salto de altura. La gente asiste, como aquí en México se va a ver el futbol. Se va a llenar el estadio porque todos están esperando que rompa el récord mundial”, afirma.

La familia de Barshim está ligada al deporte. Uno de sus hermanos, Muammar, se dedica a la misma disciplina, pero su mejor marca es de 2.20 metros. Fue su padre, entrenador de un equipo local, el que inculcó a sus hijos el amor por el atletismo, pues en su época fue corredor de media y larga distancia.

Essa Barshim intentó competir en esas pruebas y también en el salto de longitud, pero a los 15 años se dio cuenta de que el de altura era lo suyo. Aquello empezó siendo como un juego; le divertía brincar por encima de un listón, pero a medida que sus aptitudes fueron saliendo a la luz, el hobby se convirtió en una profesión que le ha deparado fama.
Corral sostiene que el trabajo de Stanislaw Szczyrba en el aspecto mental y técnico ha sido trascendental. Además destaca la trayectoria vertical y arco que consigue el qatarí durante las ejecuciones.