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Horas de esquí y más en esta isla volcánica

Vive una aventura extrema en los paisajes blancos de Islandia, que es mucho más que una isla volcánica. Es el hogar de un destino de esquí, que atrae a los ávidos de emociones con su abundante nieve fresca y escarpadas y amplias laderas.
Bloomberg
09 marzo 2016 21:36 Última actualización 10 marzo 2016 5:0
Las montañas pueden ser más altas en Alaska y los cursos más predecibles en Canadá. (Especial)

Las montañas pueden ser más altas en Alaska y los cursos más predecibles en Canadá. (Especial)

La roca volcánica conocida como Islandia es el hogar de un destino de esquí en crecimiento, que atrae a los ávidos de emociones con su abundante nieve fresca y escarpadas y amplias laderas. “Es solamente un campo vacío tras otro”, dice Aaron Blunck, un esquiador olímpico de estilo libre que ha estado dos veces en la costa norte de la isla y corta las pistas de la montañosa península de Troll. “No hay árboles, por lo que no hay puntos que evitar ni lugares para detenerse. Puede descender a lo largo de 3 mil pies sin siquiera darse cuenta. Vaya preparado para las vistas más descabelladas y el mejor esquí”.

Las montañas pueden ser más altas en Alaska y los cursos más predecibles en Canadá, pero los placeres de esquiar en Islandia van más allá de pueblos con nombres impronunciables o un encuentro casual con algunos de los descendientes de los elfos. Las colinas no están infestadas por turistas y puede completar todo el recorrido hasta el mar por sí mismo, una propuesta única en la actualidad. Durante los largos días en primavera puede estar en las laderas hasta las 10 de la noche, todo ello mientras se refleja la luz naranja y rosa de la lenta puesta del sol.

Con los nuevos vuelos directos a Islandia desde Denver y Minneapolis quedan pocas excusas para no ir. Un vuelo desde Nueva York dura sólo cuatro horas, y de Londres está aún más cerca -puede desayunar en Mayfair y bajar a toda velocidad por las laderas hacia el Océano Ártico para la hora del té.

El momento ideal para ir es a principios de primavera, cuando el operador personalizado de aventuras, Eleven Experience, comenzará a ofrecer viajes de cuatro y seis días, utilizando una renovada granja de ovejas de 30 mil pies cuadrados como base de operaciones fuera del pequeño puesto de avanzada de Dalvik en la costa norte. La propiedad se ha transformado en un hotel de lujo con alberca, spa, boliche y un restaurante que sirve pescado y delicias de cordero. A partir de ahí, un helicóptero ASR350 y un guía lo transportarán a un risco alto de su elección, según prefiera aventarse por un desfiladero inclinado o tomar un recorrido largo y pausado con vista al Océano Ártico.

El clima puede ser impredecible, sin embargo, hay menos nieve conforme se acerca el mes de mayo. “A lo mejor no puedes esquiar todos los días”, señala Blunck. Pero se puede ver la aurora boreal, y las primeras dos semanas de mayo son días largos, por lo que la nieve puede estar bastante bien. “El 5 y 10 de mayo tuvimos unas de las mejores pistas de esquí. Nos quedamos hasta las 10, 11 de la noche”. El viaje incluye la posibilidad de hacer otros deportes en los días que el clima no está cooperando: puede practicar kayak en el mar, surf, paddle surf y esquiar el mismo día.

Piense en ello como elegir su propio tipo de aventura. Puede ir en moto de nieve a practicar surf y luego remar sobre la tabla. Espere a que el cielo se aclare, llame al helicóptero, séquese y, de repente, estará esquiando. No hay horario, dice el director de esta experiencia, Alan Bernholtz.

“Nunca se sabe y eso es lo más cool. Usted puede ir a un resort de invierno y cenar, pasear y practicar esquí. Pero aquí puede realizar caminatas o montar a caballo. Esté preparado para cualquier cosa y cualquier cosa puede suceder. Pero lo que sí, esté listo para ponerse en forma”, agrega Blunck, “porque se va a tener jornadas largas”.

COSTO: Desde 10 mil dólares por persona; comidas, hospedaje y transporte local incluido. Informes en: elevenexperience.com