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Homenaje a Federico Ibarra

El compositor mexicano festeja 70 años con un doble montaje, que da inicio a las actividades de la Ópera de Bellas Artes. "Ocho óperas y un oratorio escénico puede sonar como un número pequeño, pero sí representa mucha música", afirma. 
Rosario Reyes
08 febrero 2016 21:56 Última actualización 09 febrero 2016 5:0
Me encantaría seguir componiendo ópera, el problema es la falta de escritores que puedan hacer un libreto; eso es lo más complicado”, afirma Ibarra. (Especial)

Me encantaría seguir componiendo ópera, el problema es la falta de escritores que puedan hacer un libreto; eso es lo más complicado”, afirma Ibarra. (Especial)

Federico Ibarra es el compositor mexicano vivo con el mayor número de óperas escritas. No todas han llegado al Palacio de Bellas Artes, pero, reconoce: “a pesar de todo lo que pueda estar inconforme, en México he desarrollado mi obra, sin renunciar o traicionar este ideal que me propuse llevar a cabo: hacer música mexicana . Ocho óperas y un oratorio escénico puede sonar como un número pequeño, pero sí representa mucha música”.

Pero este año, dos de sus títulos llegarán al máximo escenario de México, como homenaje por sus 70 años de vida. Para iniciar las actividades de la Compañía Nacional de Ópera del INBA, bajo la nueva administración de la soprano Lourdes Ambriz, se escenificarán El pequeño príncipe (1988), basada en la obra de Antoine de Saint-Exupéry, con dramaturgia de Luis de Tavira y cuya premier fue en 1998, y Antonieta (2009-2019), que aborda el suicidio de Antonieta Rivas Mercado, con libreto de Verónica Musalem, y estrenada en 2011. Las puestas tendrán tres funciones, 14, 18 y 21 de febrero, bajo la batuta de Iván del Río.

“Me encantaría seguir componiendo ópera, el problema es la falta de escritores que puedan hacer un libreto; esa es quizá la parte más complicada”, advierte el compositor. “Podría hablar con un poeta, pero por encima de la belleza de lenguaje, le faltaría lo realmente teatral. Y a un dramaturgo, quizá le falte eso que también debe tener la ópera, que es poesía”.

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A ESCENA

El pequeño príncipe y Antonieta se presentarán por primera vez en el recinto de Avenida Juárez.

ópera

LA SATURACIÓN DE BELLAS ARTES CAMBIA EL PROGRAMA DEL FESTEJO
Ibarra
dice que, para su homenaje, él mismo propuso que se montara El juego de los insectos (estrenada en 2009), de su autoría, pero ante la imposibilidad de ensayar, optó por dos piezas ilustrativas de su quehacer: una alegoría de un sueño y una obra histórica. “Fue sobre todo por tiempos. Bellas Artes está saturado, no hay espacio para ensayos, no existían las condiciones adecuadas para que se pudiese hacer; la ópera tiene muchos elementos, tanto de cantantes como de orquesta. Creo que seguirá esperando por su estreno (en Bellas Artes)”. 

ACUDA
El pequeño príncipe/ Antonieta
Palacio de Bellas Artes
Febrero 14, 18 y 21
Localidades: $120 a $400


Respecto a los autores con los que trabajó en las óperas que se montarán por primera vez en Bellas Artes, el autor de Alicia cuenta que el texto de Luis de Tavira propicia el lucimiento musical. “Lo veo como gran valor dentro del libreto, que permite en muy pocas líneas presentar a los personajes y dar la visión completa el cuento, permitiendo que la música dé de sí”.

La escritura de Verónica Musalem, abunda Ibarra, se concretó tras conversar con él acerca de las posibilidades teatrales que tienen personajes históricos como Antonieta Rivas Mercado o José Vasconcelos. “Lo que le propuse a Verónica, y le pareció muy bien, fue utilizar alegorías para representar el amor, la política y el arte. Antonieta fue un elemento clave en el México posrevolucionario para organizar y sobre todo dar apoyo a todo el arte que se estaba haciendo”.

El director cubano Iván del Río, titular asistente de The University of Southern Mississippi Symphony Orchestra y quien es internacionalmente reconocido por su interpretación del repertorio de la primera mitad del siglo XX, describe la música de El pequeño príncipe como una representación de los sueños. “Es una sonoridad frágil, pero no en el sentido de debilidad, es como una obra delicada de orfebrería. Es el sueño de ese hombre que se siente atrapado en un desierto donde tiene que recurrir a sus memorias para poder sobrevivir”.
Por el contrario, explica, Antonieta es una obra dramática, histórica, basada en hechos reales. “Musicalmente refleja también lo que fue la pesadumbre de su vida”.

Como director concertador, Del Río considera invaluable trabajar al lado del compositor. “Lo que hago es recrear lo que está escrito en blanco y negro, pero tengo que tener cuidado porque una manipulación inadecuada, por muy sutil que sea, puede variar la intención real. Es maravilloso que el maestro esté ahí, sentado al lado. Poder consultarle es una bendición. Cuántas veces uno afronta una obra y tiene la duda, qué habrá pensado, qué quiere decir, y todo se queda en interrogantes. Aquí Federico Ibarra lo expresa claramente en su partitura, con la sabiduría que sólo dan los años”.

Además de la celebración operística, la música de Federico Ibarra servirá a su vez para festejar los 80 años de la Orquesta Filarmónica de la UNAM, con el estreno de una obra por encargo, en mayo próximo.