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Héctor Infanzón, el ser ecléctico lo convirtió en un clásico

"La fusión de ritmos permite ese eclecticismo que a la gente le gusta, porque rompe con la idea de que la música clásica no se puede combinar con el jazz o viceversa", dice el pianista mexicano Héctor Infanzón, quien compartirá su virtuosismo en Bellas Artes.
Rosario Reyes
05 mayo 2016 21:37 Última actualización 06 mayo 2016 5:0
El pianista se presentó en marzo de este año con su cuarteto en el Singapore Jazz Festival, como parte de una gira por Asia. (Braulio tenorio)

El pianista se presentó en marzo de este año con su cuarteto en el Singapore Jazz Festival, como parte de una gira por Asia. (Braulio tenorio)

Desde hace 40 años traduce la Ciudad de México en acordes. Héctor Infanzón se ha dedicado a crear la música de su tiempo, esa que futuras generaciones escucharán con la añoranza de una época. Es ya un clásico. Lo mismo en composiciones orquestales, que de jazz o salsa.

El eclecticismo define la propuesta del pianista y compositor. Así quedará de manifiesto en el Concierto de Gala Yamaha-INBA que ofrecerá junto a su colega, destacado principlamente en el repertorio académico, Alberto Cruzprieto, el trompetista Juan Manuel Arpero y Faustino Díaz, destacado músico en trombón, eufonio, tuba y trompeta.

La cita, el 14 de mayo a las 19:00 horas en el Palacio de Bellas Artes, es anunciada como un encuentro entre virtuosos.

“La fusión de ritmos permite ese eclecticismo que a la gente le gusta, porque rompe con la idea de que la música clásica no se puede combinar con el jazz o viceversa”, dice el maestro, que alterna sus conciertos con la composición de obras sinfónicas, de cámara y nuevo repertorio para su cuarteto y su orquesta, la Citadino Big Band.

___¿El eclecticismo musical fue percibido alguna vez como una rareza?
___Sí lo era. Creo que ya no, estamos viviendo un tiempo muy interesante en el que todo es combinable, la gente está ávida de escuchar cosas nuevas.

CONCIERTO DE GALA
Concierto de Gala Yamaha-INBA
Palacio de Bellas Artes
Sábado14 de mayo,19:00 horas
Localidades: $30, $60 y $80

___Usted fue pionero en hacer esas mezclas...
___No me lo propuse, es una de las cosas que pasan con el arte. Es importante que sucedan estas combinaciones, sobre todo en una época en la que las fronteras están abiertas en todos los ámbitos, componer con esta apertura de estilos y géneros, y colaborar con otros ritmos. Eso es un poco la traducción de lo que sucede en la sociedad, en la que hay una fusión de ideas no sólo artísticas o estéticas, sino de pensamiento, de cultura, económicas. Estamos viviendo un tiempo muy interesante, se está construyendo una nueva manera de concebir la política, la economía, el arte, las relaciones, estamos aprendiendo una nueva forma de ser y el arte siempre ha sido una vanguardia en ese sentido.

___¿Diría que la democracia sí llegó a la música?
___No sé si sea así, siempre he tenido esa polémica con los colegas. Creo que el arte no es democrático por sí mismo, es una elección estética personal. Cuando yo elijo qué hacer con mis composiciones, es meramente personal; lo que sí puede ser democrático en todo caso, es exponerlo a cualquier audiencia.

___Usted ha tocado en todo tipo de escenarios...
___Sí, desde antros de a de veras. He tocado en cualquier circunstancia, en todos los antros de la colonia Obrera; los cabarets como el King Kong, Balalaika, El Ratón, La Burbuja; en los salones, como el Colonia, primero como ejecutante con diferentes grupos, y empecé mis composiciones con el grupo Recuerdos del Son. Para mí era importante hacer un movimiento musical que hiciera frente a todo el movimiento salsero de la Fania en aquella época (el sello discográfico neoyorquino que en los 70 y 80 grabó artistas como Rubén Blades y Willy Colón).

___¿Lo consiguió?
___Parcialmente, éramos una nueva generación de músicos que teníamos otra formación y creíamos que esta música valía la pena. Se logró con grupos como Banco del ruido y Recuerdos del son, que lograron atraer a un público diferente y con otro pensamiento. Entonces el maestro Froylán López Narváez creó el eslogan “la rumba es cultura”, y eso logró que una nueva generación impactara a otros ámbitos de la cultura en México.

___¿Intelectuales?
___Había otro discurso, ya desde entonces yo componía algunas cosas con esta idea de hacer la música de mi tiempo.

___La fusión dificulta un poco diferenciar los géneros...
___Estamos en una época en la que todo el mundo rescata y fusiona, pero yo soy de la idea de que hay que crear la que considero que es la música de mi tiempo. Tuve la fortuna de tener una formación clásica y pasar por todos los antros de salsa; fui popero, hasta llegar a la gira mundial Livin’ La Vida Loca, de Ricky Martin, con Emmanuel, Mijares, Guadalupe Pineda, Eugenia León y Maldita Vecindad; he colaborado con muchos artistas, tengo mi parte popera, roquera, clásica, jazzística, de salsa; tengo todos estos géneros integrados y así es mi música.

___¿No hay un movimiento entre los músicos de su generación?
___Creo que siguen siendo trabajos aislados, todo mundo está trabajando desde su trinchera y habría que juntarnos como se hacía en otras épocas, para hacer un frente común.

___¿El eclecticismo actual no podría considerarse un movimiento?
___Podría darse, estoy convencido de que debería haber un movimiento en el que observemos nuestro tiempo y lo traduzcamos en música, en letras, esculturas; habrá que juntarse con los colegas para considerarlo un movimiento, pero mientras, hay que trabajar primero nosotros mismos. Mi ocupación es traducir mi tiempo.

___¿Cómo percibe ese tiempo en este país?
___Yo a este país lo adoro. Tengo un amor muy profundo especialmente por mi ciudad. Viví en Nueva York y me regresé porque amo a mi tierra. Aunque pude haber estado muy bien allá, se abrieron muchas oportunidades, pero quiero hacer mi música en el lugar donde nacieron todos mis sueños, donde habito, donde están mis seres queridos, mis amigos, mi barrio, es decir, contar la historia de donde pertenezco.