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Tabaco mexicano: hechizo de humo

El tabaco orgánico producido en México te ofrece una opción más saludable y placentera de fumar. Se puede encontrar una amplia selección de tabaco rubio, oscuro y aromático. Nayarit es el estado mexicano en el que más se cultiva la planta.
Lizbeth Hernández
04 julio 2017 22:42 Última actualización 05 julio 2017 5:0
Poco a poco lo chic se ha vuelto a la experiencia y el placer de liar cigarrillos a gusto propio. (Especial)

Poco a poco lo chic se ha vuelto a la experiencia y el placer de liar cigarrillos a gusto propio. (Especial)

Para declarar la guerra, hacer la paz, acordar matrimonios y hasta como medicina el hombre ha usado tabaco. Los españoles y los ingleses quedaron fascinados con el americano desde el siglo XV, cuando el descubrimiento. Según Beatriz Barba se consumió desde el norte de Argentina hasta el sur de Canadá .

“Lo que la naturaleza produce no es ni bueno ni malo. Buscar el peor lado de las cosas, empeñarse en abusar de drogas, es una característica del ser humano. Al tabaco no debemos destruirlo, sino utilizarlo bien, porque abusando de él solamente acortamos nuestra vida”, escribió la antropóloga en el artículo Antropología del Tabaco, publicado en la Revista Ciencia de la Academia Mexicana de Ciencias.

A finales del siglo XIX, con la invención de las máquinas que hacían cigarrillos perfectos, se avanzó en su comercialización. El verbo fumar se volvió glamuroso, chic y símbolo de estatus.

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The High Club

Ubicado en Sinaloa 122, Roma, se ofrecen narguiles, cortadores de puros, encendedores USB, boquillas, ceniceros, trituradores y habanos.

The High Club

Poco a poco lo chic se ha vuelto a la experiencia y el placer de liar cigarrillos a gusto propio. “Es mucho más disfrutable”, asegura Juan Lecanda, socio fundador de The High Club, smokeshop que ofrece variedades de diversas regiones del país.

MUCHOS NOMBRES, MISMO SIGNIFICADO
En México, al tabaco se le conoció como:
-Apuga (cuicatecas)
-Yetl o picíetl (nahuas)
-Kuutz (mayas)
-May (huastecas)
-Gueza (zapotecas)
-Hepeaca –(tarahumaras)

Lecanda asegura que el que promueven es orgánico y está cultivado bajo estrictas normas que avalan que no se usaron pesticidas ni fertilizantes en su proceso de siembra, crecimiento y cosecha.

“Una cajetilla de tabaco convencional tiene más de 2 mil compuestos tóxicos entre amoniaco, ácido cianhídrico, arsénico y plomo, uno no sabe ni lo que fuma. Éste es 100 por ciento libre de aditivos. Además, tenemos fusiones con hierbas que poseen un sabor distinto y ofrecen una experiencia diferente”, agrega Lecanda.

Se puede encontrar una amplia selección de tabaco rubio, oscuro y aromático. Nayarit es el estado mexicano en el que más se cultiva la planta, incluso hay variedades de Santa Fe, Nuevo México, como el American Spirit, que destaca por su sabor balanceado. Entre las opciones nacionales está el Jungle Spirit, originario de las regiones mayas, el cual tiene un toque de menta; de Chiapas proviene el May-ki-Bok, con toques cítricos; y la mezcla nayarita la encabeza Herbanís, que incluye damiana, salvia y manzanilla.

“Fumar un tabaco de estas características es completamente diferente, lo podría comparar con beber un buen espresso de grano recién molido con tomar un café soluble. Es una práctica vigente entre conocedores que se está popularizando entre hombres y mujeres mayores de 30 años”, refiere Lecanda.

Para completar el set de armado, también venden papel orgánico de arroz y de cáñamo para forjar los cigarrillos, así como una amplia variedad de pipas. Entre las menos convencionales están las que brillan en la oscuridad, hay otra que se mantiene fría para que el acto de fumar se convierta en una experiencia refrescante, y la que se puede introducir a una fruta, la que sea. De un lado se clava un palito metálico y del otro se agrega el tabaco, con lo que al inhalar ambos sabores se fusionan.

Además, los empresarios han importado encendedores eléctricos (de luz láser) que se conectan y recargan como si fueran USB.

OTROS USOS
Los indios norteamericanos lo utilizaban para purificar el ambiente y en rituales como en el que se fumaba la pipa de la paz.

En términos curativos, para relajar la tensión del enfermo. También se quemaba en el momento del parto para que fuera rápido y menos doloroso.
Se calentaban sus hojas para aplicarlas en las partes del cuerpo en las que había dolor.