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“He sido muy feliz en el Caribe mexicano”, decía Paco de Lucía

El Festival Oasis Jazz U Latin Fusion reunió un cartel all-star que no se limitó al jazz, que tuvo cadencia latina con Paquito D’Rivera y Chuchito Valdés; el flamenco fue el invitado de honor, y la salsa, la reina en el cierre de la noche, estuvo a cargo de Oscar D’León.
María Eugenia Sevilla / enviada
25 mayo 2014 14:59 Última actualización 25 mayo 2014 15:3
Cancun, Paco de Lucia,  María Eugenia Sevilla

Asistieron al homenaje su esposa y sus dos hijos. (María Eugenia Sevilla)

CANCÚN.- México reclamó su parte de Paco. Su tierra caribeña, aquella en donde según sus propias palabras, fue más feliz, le rindió homenaje; el único de los realizados en diversas latitudes del mundo al que Gabriela, su viuda, ha accedido a asistir. La acompañan sus dos hijos: Antonia y Diego.

En el entorno del Festival Oasis Jazz U Latin Fusion, en Cancún, todo huele a Paco. Su ausencia, tornada en presencia, quizás nunca antes se sintió tan fuerte pese a que se hizo de aquí –es decir, de un poco más allá, de Playa del Carmen compró su casa, en 1985.

“He sido muy feliz en el Caribe mexicano”. Su voz se escuchó como si volviera a la vida, a través de una pantalla.

Paco era un hombre discreto, por eso le gustó este rincón del mundo para vivir, recuerda guitarrista Juan D’Anyélica, amigo y compañero de tablas y de estudio del gran maestro, a quien asistió para adquirir la nacionalidad mexicana.

“Aquí pasaba más desapercibido. Podía ir al mercado, salir a la calle”, dice D’Anyélica, quien se encargó de organizar el homenaje de tres días, que concluyó la madrugada en hoy.

En este lugar la memoria de Paco se ha rodeado de sus amigos y su familia. Su sobrino Antonio Sánchez, también guitarrista, vino desde España para tocar por primera vez en suelo mexicano. Paco fue su primer maestro.

Faltan muchos, por supuesto, pero algunos de los que hicieron historia con él y que no pudieron venir por problemas de agenda, se hacen presentes a través del video, como Chick Corea y John McLaughlin.

“Cuando tocaba con Paco, juro que veía una suerte de aura dorada alrededor de él”, dice el descomunal pianista en video, rodeando su cabeza con los sus dos índices, antes de interpretar en público por primera vez, The Yellow Nimbus, una composición dedicada a su amigo.

El homenaje al gran De Lucía, quien falleció el 25 de febrero pasado en Playa del Carmen, tuvo un preámbulo el jueves e inició el viernes, y reunió un cartel all-star que no se limitó al jazz, que tuvo cadencia latina con Paquito D’Rivera y Chuchito Valdés; el flamenco fue el invitado de honor, y la salsa, la reina en el cierre de la noche. Y cómo no, estando a cargo de Oscar D’León, a quien De Lucía valoraba hondamente en el terreno de la amistad y en el de la música.

El noche de clausura es protagonizada por Alonso Arreola, quien abre con un solo de bajo eléctrico “corto y rabioso”; y el ensamble flamenco de José María Bandera. El duende se ha hecho presente en la sala Oasis Arena cuando el flautista Jorge Pardo pisa el escenario para tocar, como tantas otras veces lo hizo con Paco, esa flauta transversa de madera, que alterna con saxofón antes de llamar a una jam session con las estrellas del flamenco como el bajista Carles Benavent.

Pero es D´León quien arranca a todos de sus asientos, tras el momento emotivo que se da al estrenar Señorita, la única canción que De Lucía y él grabaron juntos, y que se incluye en Canción Andaluza, el disco póstumo del revolucionario del flamenco que está por salir en México. El memorial que comenzó con lágrimas no podía no terminar en fiesta.