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CULTURAS

Sanar al Estado desde una postura ética

Es novelista, cuentista y ensayista. En los 80, apoyó la revolución sandinista y se convirtió en vicepresidente de su país. Ayer ganó el Premio Carlos Fuentes y habló en entrevista sobre la guerrilla, el Estado mexicano, la ética, la literatura y el narcotráfico.
Eduardo Bautista
11 noviembre 2014 21:18 Última actualización 12 noviembre 2014 5:0
Sergio Ramírez, la voz literaria de Nicaragua, nació el 5 de agosto de 1942. (Foto: AP)

Sergio Ramírez, la voz literaria de Nicaragua, nació el 5 de agosto de 1942. (Foto: AP)

Sergio Ramírez dice que el XXI es el siglo de los Estados carentes de ética y débiles de espíritu. Y lo afirma con firmeza. El escritor nicaragüense, quien ganó ayer el Premio Internacional Carlos Fuentes a la Creación Literaria en el Idioma Español –que celebra este año su segunda edición– es también el hombre que en los años 80 apoyó la revolución sandinista y que en 1986 asumió el cargo como vicepresidente de su país. La política y la literatura han sido sus trincheras.

El autor de Flores oscuras (2014), La fugitiva (2011) y Castigo divino (1988) considera en entrevista que el caso de los 43 estudiantes desaparecidos en Iguala es “un síntoma de la debilidad institucional y la abolición del imperio de la ley”. Una situación provocada por la crisis que el Estado vive desde los años 90, tras la caída del Muro Berlín. “Es la pérdida de ética a manos del reinado del mercado”, resume.

“La sociedad de América Latina vive permeada por la idea del dinero fácil, de hacerse rico de la noche a la mañana; por eso el narcotráfico ha avanzado tanto. El caso de Ayotzinapa, con personajes como el alcalde de Iguala y su esposa, que más bien parecen pertenecer a una novela, refleja una falta absoluta de ética”, sostiene.

Sin embargo, algo más peligroso podría suceder en el país: la unión entre guerrilla y crimen organizado, advierte el escritor. “Ya vivimos algo similar en Colombia, un ejemplo completamente patético. Cuando una persona se sube al monte con un fusil, lo hace por un ideal, pero cuando éste se modifica por otras causas, la lucha deriva en un coctel nefasto, explosivo y letal”.

La Escuela Normal Rural de Ayotzinapa (a la que pertenecían los 43 normalistas desaparecidos) no sólo forma maestros: también líderes que toman las armas. Basta recordar a Lucio Cabañas y Genaro Vázquez, egresados de ese colegio y abatidos durante la Guerra Sucia de los años 70.

“El caso de Iguala ha conmovido la conciencia de América Latina; es un tema que se trata con tristeza y preocupación”, observa el autor, galardonado por “la calidad de su literatura y su papel como intelectual libre y crítico”, según el jurado, integrado por figuras como Mario Vargas Llosa, Margo Glantz, Juan Goytisolo, Gonzalo Celorio y Soledad Puértolas.

También llama la atención sobre los actos vandálicos ejercidos contra la puerta del Palacio Nacional el pasado sábado. “Quemando, matando y golpeando no se soluciona nada”. Violencia es lo que menos se necesita para un Estado herido, considera. “La solución dependerá de la conducta ética que asuman el gobierno y la sociedad”.

En 2005, Sergio Ramírez dijo que hasta la literatura intimista está teñida de hechos públicos. Y es que a él le ha sido imposible eludir la realidad latinoamericana, cuyos “relieves han sido tan bárbaros que a veces lindan con la fantasía”. "Uno necesariamente se convierte en cronista de su tiempo", acepta. 

¿Política o literatura, qué prefiere?, se le pregunta.

“Ambas se llevan muy mal. Si un joven quiere escribir una novela y se quiere afiliar a un partido, le diré que está cavando su tumba. Lo digo por experiencia”, contesta, feliz por su galardón.