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ENTREVISTA

Hay que saber cuidar la voz en el "Hollywood" de la ópera

La experimentada soprano española Ainhoa Arteta asegura que la ópera es un maratón donde triunfa el que más resiste. Para ella, el ámbito operístico vive "el fenómeno Hollywood", un momento en el que el físico supera a la calidad vocal. 
María Eugenia Sevilla
09 julio 2014 20:51 Última actualización 10 julio 2014 5:0
La cantante Ainhoa Arteta está por cumplir 25 años de carrera artística. (Foto: Édgar López)

La cantante Ainhoa Arteta está por cumplir 25 años de carrera artística. (Foto: Édgar López)

Hace unos cuantos años, su voz reventó una copa frente a las cámaras de un programa de televisión español. ¿Y eso es bueno? Preguntó alguien. En realidad esta hazaña –en efecto rara- no tiene que ver con la belleza vocal, pero sí con la potencia para emitir una frecuencia aguda que supere la resonancia del vidrio.

Ainhoa Arteta posee ambas cualidades, con las que ha llegado a los más importantes escenarios del mundo y, en la última década, de México, uno de los primeros países donde debutó como soprano lírico. Aquí ha cantado Fausto y Romeo y Julieta de Gounod, y La Bohème, que protagonizará mañana en la producción de la Ópera de Bellas Artes (OBA), en el Auditorio Nacional, junto a su director artístico, el tenor Ramón Vargas, con quien ha hecho mancuerna y ha compartido el escenario del Palacio de Bellas Artes en varios conciertos.

Ahora de 49 años, la cantante radicada en San Sebastián se enfoca en consolidarse como soprano spinto, tesitura que posee facilidad para alcanzar agudos pero involucra la fortaleza de cuerda necesaria para sostener pasajes de peso dramático, como se requiere en los papeles de Manon Leascaut, de Puccini; Desdemona, en Otello, de Verdi; o Amelia, en Simon Boccanegra, del mismo compositor, que ya forman parte de su historial.

Y continúa engrosando su repertorio: este año debutó Adriana Lecouvreur, de Cilea; Alice Ford en Falstaff, de Verdi; La Wally, de Catalani, o Tosca, de Puccini, obra que contempla interpretar el año próximo en el país, con la OBA.

___Su voz ha pasado de la tesitura ligera al terreno lírico desde hace unos años. ¿Cómo ha llevado ese periplo?

___ Es un paso lógico con la edad. El año que viene cumplo 25 en una carrera que es más de saber decir que no, que decir que sí, y eso puede llevar a enemistarte con algunos teatros. Pero si el rol no encaja para ti, si implica un esfuerzo en la vocalidad, hay que rechazarlo. Es difícil cuando uno necesita trabajar, por eso es una profesión para la que hay que tener mucha paciencia, pasión y dedicación.

___¿Ha tenido que decir que no muchas veces?

___ Muchísimas. Al principio, cuando era soprano ligero, me llegaban ofertas para cantar Aida o Manon Lescaut . Y aún me pasa: hace pocos meses hice Tosca y enseguida me ofrecieron Un ballo in maschera; en ese sentido uno debe conocerse muy bien y tener el valor de decir no.

___¿Hay un desconocimiento de la materia vocal por parte de quienes hacen ópera hoy?

___Mucho está privando el físico sobre lo vocal. Esto es parte de lo que llamo el fenómeno Hollywood: hoy se quiere hacer ópera fast, todo es juventud, imagen, y estoy de acuerdo que la ópera es también visual, pero lo fundamental es el canto; esto lleva su liturgia, entonces por mucho que corras no vas a llegar más lejos.

___¿Es una carrera de resistencia?

___ La ópera no es un sprint, yo la veo más como un maratón; de lo contrario, lo que sucede es que muchas buenas voces se queman en el camino porque les han dado un repertorio demasiado denso para su edad, y todo porque se quería sobre el escenario una figura joven. La tristeza es que perdemos grandísimos cantantes muy pronto. Y es que cuando eres joven, a la voz le puedes pedir quizá más de lo que tiene porque la musculatura posee una mayor capacidad de regeneración, pero si entras en la vorágine te acabas la vida de la voz. Hay que ser un observador hábil.

____¿Cómo sabe que es el momento adecuado para abordar una obra de mayor envergadura?

___ De las cosas más importantes es no buscar la voz de nadie sino conformarse con lo que uno tiene. La voz es el único instrumento vivo que existe y en tanto cohabita en un cuerpo, tiene que ver con el cuidado y el desarrollo de ese cuerpo. Siempre recuerdo el consejo que me dio (el tenor) Alfredo Kraus: a la voz hay que escucharla y jamás obligarla. Además sigo mi propio consejo: hay que ir una cilindrada más allá de la que pide el rol, para poder sacarlo con holgura y tranquilidad. Hay cosas que se pueden hacer con el tiempo, pero para ello hay que escuchar a dónde va la voz de uno.

___¿Cómo vislumbra los próximos años en su carrera, cree que su voz crecerá hacia lo dramático?

___ No creo que pase a soprano dramático. En un par de años haré Butterfly o Salomé, y en los próximos 10 o 15 –no creo que me queden muchos más de carrera, tengo ya mi edad- será asentarme en este repertorio, donde mi voz ha llegado a su plena madurez, al igual que yo como mujer.