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culturas

Hallan restos óseos de alto personaje vinculado a deidad del pulque 

La osamenta podría corresponder a un posible sacerdote o gobernante acolhua del periodo Posclásico (1520 d.C.), con el nombre calendárico de Ometochtli, deidad del pulque. Se encontraron en un aljibe de la Zona Arqueológica de Zultépec-Tecoaque en Tlaxcala.
Redacción
18 noviembre 2015 18:5 Última actualización 18 noviembre 2015 18:23
Los restos se encontraron en la Zona Arqueológica de Zultépec-Tecoaque, en Tlaxcala. (Cortesía INAH)

Los restos se encontraron en la Zona Arqueológica de Zultépec-Tecoaque, en Tlaxcala. (Cortesía INAH)

Una ofrenda con restos óseos, objetos de cerámica, figurillas, espuelas de caballo, clavos, huesos de animales y esculturas fue hallada en un aljibe de la Zona Arqueológica de Zultépec-Tecoaque, en Tlaxcala.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), la osamenta encontrada podría corresponder a un posible sacerdote o gobernante acolhua del periodo Posclásico (1520 d.C.), con el nombre calendárico de Ometochtli, deidad del pulque.

En el depósito mortuorio destaca una piedra de color verdusco con tonos azules en forma de cilindro en cuya superficie está grabado el numeral o glifo “dos conejo” de Ometochtli, el cual también aparece en un trono hecho en tezontle, tallado en una sola pieza y con restos de pintura azul, hallado en el mismo contexto. El cilindro mide 40 cm de alto por 20 de diámetro y el trono tiene 25 cm de alto, 20 de ancho y 30 de largo.

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INAH

El INAH realiza en el sitio arqueológico, donde indígenas acolhuas capturaron y sacrificaron una caravana de 550 personas aliada a Hernán Cortés a principios de la Conquista, se han descubierto alrededor de medio millar de piezas escondidas en los aljibes, entre ellas objetos de cerámica, figurillas, espuelas de caballo, clavos, huesos de animales y esculturas.

En conferencia de prensa realizada en la Zona Arqueológica, el arqueólogo Enrique Martínez Vargas y su colaboradora Ana María Jarquín Pacheco señalaron que en dichos aljibes, construidos para almacenar agua, los habitantes del sitio ocultaron objetos pertenecientes a los cautivos españoles, antes de abandonar de manera intempestiva el lugar al enterarse que Hernán Cortés había ordenado su destrucción.

“La presencia de este personaje en el interior del aljibe, que representa el inframundo, es muy importante porque está acompañado del numeral que simboliza a la deidad del pulque, de la embriaguez y también de la fertilidad. Todos los elementos que conforman su ofrenda son prehispánicos y confirman que en Tecoaque se producía, almacenaba y salía el pulque hacia Tenochtitlan”, aseveró el especialista.

El arqueólogo resaltó que otro elemento significativo es que el entierro está en el área habitacional y no en el centro ceremonial, lo cual indicaría que fue protegido por los habitantes. El aljibe no estaba tapado como los demás y nunca funcionó como depósito de agua, la gente sabía lo que estaba dentro y era un lugar venerado.

Luego de los análisis al material óseo se podrá establecer su estatura, la morfología del cráneo y si tuvo una intervención antemortem o perimortem, es decir, si fue dado en sacrificio o existe otra causa de muerte.