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H.R. Giger, oscura esperanza

El creador de una estética gótico futurista tendrá un homenaje en México. La obra de H. R. Giger, mundialmente conocido por el diseño de la criatura de la cinta 'Alien, el octavo pasajero', de Ridley Scott, tiene un origen doloroso.
Rosario Reyes
03 marzo 2016 22:4 Última actualización 04 marzo 2016 5:0
Giger fue también un pintor y un escultor destacado, que inició como diseñador de interiores. (Especial)

Giger fue también un pintor y un escultor destacado, que inició como diseñador de interiores. (Especial)

La estética oscura de H. R. Giger, mundialmente conocida por el diseño de la criatura de la cinta Alien, el octavo pasajero, de Ridley Scott, tiene un origen doloroso. En 1975 su pareja, la modelo y actriz Li Tobler, se suicidó a causa de una depresión y el impacto marcó definitivamente su obra.

“Él siempre relató que exorcizaba sus malos sueños a través de su trabajo”, dice el artista plástico y curador mexicano César Oropeza. “Proviene de una especie de vanguardia del surrealismo, una ruptura artística muy interesante”.

Alien le valió un Oscar a Giger y marcó su entrada a Hollywood, de la mano del guionista Dan O´Bannon, a quien conoció años antes gracias a una singular cadena de relaciones.

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Alien, el octavo pasajero


Alien, el octavo pasajero

Salvador Dalí lo recomendó con Alejandro Jodorowsky para el proyecto Dune que el cineasta comenzó en 1973 junto al dibujante y caricaturista francés Moebius. O´Bannon también colaboraba en la fallida adaptación al cine de la novela de Frank Herbert, que Jodorowsky no logró llevar a cabo.

MUESTRA VIGENTE
El foro de rock Bizarro (Yucatán 10, esquina Álvaro Obregón) exhibe la primera exhibición del homenaje a H. R. Giger, con obras de Emil Melmoth, Mijali Barbagallo, Sergio Calderón y César Oropeza, entre otros artistas.H. R. Giger.


El de Giger no es el arte más aceptado, dice Oropeza, porque proviene de la parte más oscura de los seres humanos. “Aunque pareciera que está planteando mundos inexistentes, tiene mucho que ver con nuestra humanidad. En su obra hay una connotación sexual muy fuerte que siempre ha sido evadida por los críticos, y no es que haya tenido una visión distinta, sino que no reprimía sus impulsos sexuales; los sublimaba en el arte”.

Giger fue también un pintor y un escultor destacado, que inició como diseñador de interiores. Su trabajo como dibujante alcanzó el estatus de arte por sofisticación técnica, que influyó a generaciones de dibujantes que le siguieron.

“Tenía un manejo magistral de la aerografía, que en la década de 1980 no era muy reconocida, los ilustradores estaban aparte de los artistas y él integró esa técnica al arte y a la industria del entretenimiento”, asegura el curador.

El artista colaboró también en la creación de sets para cintas como Poltergeist II (Brian Gibson, 1986), Alien III (David Fincher, 1992) y Species (Roger Donaldson, 1995), así como en el diseño gráfico de los videojuegos Dark Seed y Dark Seed II.

“Marcó el imaginario de muchas generaciones. El virtuosismo con el que trabajaba sus propuestas visuales fue un motor muy fuerte para impulsar muchas vidas creativas. Destacó en diversos ámbitos, era muy prolífico, todavía llegó a incursionar en películas como Prometeo, que es muy reciente”.

Aunque el tema de la sexualidad permanece incomprendido. De hecho, en el museo dedicado él, en su natal Suiza, hay un espacio llamado Sala roja, donde se exhibe lo prohibido, lo políticamente incorrecto de su obra, que ha influenciado a artistas como Till Lindemann, el vocalista de Rammstein en su faceta de artista plástico. En ese sentido, asegura Oropeza, Giger fue un visionario.

“Utilizaba la sexualidad como uno de sus tópicos, con un interés un tanto futurista, porque era una simbiosis de la biología con la mecánica funcional, lo cual fue muy acertado, porque ahora hemos podido ver cómo la tecnología biológica ha evolucionado muchísimo. Fue de los pocos que se atrevieron a jugar con imágenes incluso grotescas en el cine; se atrevió a hacer planteamientos estéticos que normalmente el ambiente conservador de la imagen cinematográfica no utilizaba”.

EXPOSICIÓN A RITMO DE METAL
En agosto de 2014, a tres meses de la muerte de Giger, César Oropeza conoció en Alemania a Josh Kristen, el transportista suizo que había llevado en algunas ocasiones obras de Giger para Dalí.

Kristen era admirador del artista y tenía la idea de rendirle un tributo. Así se convirtió en patrocinador mayoritario de la muestra itinerante Creators of Legend, que durante dos años llevará no sólo obra de su compatriota procedente de su museo en Gruyères, Suiza, sino de otros creadores que respondan a una convocatoria lanzada ayer y vigente hasta junio próximo.

La muestra tendrá varias etapas, con 30 artistas en cada exhibición. Tiene confirmadas un par de sedes principales: el festival Wave Gothic Treffen, de Liepzig, Alemania, en mayo, y el Hell and Heaven de la Ciudad de México en julio próximo. El cartel artístico de este último ya está integrado y participarán, entre otros, Till Lindemann, Daniel Barrera, Isaac Tamariz, Cristina Samsa y Alejandro Montoya. Los seleccionados de la convocatoria, se integrarán en otras exposiciones que se llevarán a cabo, fechas por confirmar, en México, Suiza y Alemania.