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Gustavo Bolívar Moreno y su mirada sobre el narco

01 febrero 2014 8:22 Última actualización 18 diciembre 2013 5:6

 [El escritor colombiano sostiene que la debilidad por las mujeres fomenta el tráfico de drogas / Cuartoscuro]


 
 
Rosario Reyes
 
Agua de Dios podría ser el nuevo Macondo. Es el pueblo de principios del siglo XX donde sucede la trama de la nueva novela del escritor colombiano Gustavo Bolívar Moreno, el autor de Sin tetas no hay paraíso, quien viajó a México para presentar Al amanecer entenderás la vida, una novela ubicada en los años 1930, “cuando a los enfermos de lepra los confinaban a un pueblo alejado y ahí se da ese drama de un hombre que aparece con lepra y su amada que se queda en la ciudad muriendo por él”, cuenta en entrevista.
 
Con esta nueva entrega, advierte, quiere recuperar “al lector que perdimos en esta última década, después del boom latinoamericano hubo un apagón creativo, me incluyo, la irrupción del narco en Latinoamérica nos hizo voltear la agenda, el péndulo hacia el drama social y ahí nos quedamos, así lo puedo comprobar en la misma editorial por cada veinte novelas nuevas, 18 o de pronto 19 son del tema del narco o de las mujeres desaparecidas en Juárez o golpes de Estado, digamos que nos metimos mucho en el tema del drama social, lo cual no es malo, me parece un testimonio valioso para las futuras generaciones, pero también hay que darle espacio a la literatura clásica y yo tenía esa deuda conmigo mismo, de hacer unos buenos libros de literatura clásica”.
 
Tanto, que no descarta un nuevo boom latinoamericano. Sí, es posible, ya veo mucha gente un poquito cansada del género que estamos tratando hoy en día y está retomando la literatura clásica, de ficción, de realismo mágico, de propuestas, que aborde personajes más cotidianos, no necesariamente delincuentes”.
 
Aunque algo de eso hay en su literatura sobre el narco, por ejemplo, la emblemática Sin tetas no hay paraíso, reconoce, “tuvo éxito porque lo abordé desde un punto de vista muy humano y muy real, sin adornos este tipo de literatura no merece concesiones, así tocaba mostrar en estado puro a los personajes”.
 
La belleza de sus protagonistas es una recurrencia, que él explica con una no tan descabellada teoría: La existencia del narco debido a las mujeres. “Desde que escribí el primer libro de narcotráfico me atreví a lanzar la tesis de que el narcotráfico existía, porque existía la mujer. No concebía yo un narcotraficante haciéndose matar como lo hacen, porque son suicidas, tienen una vida efímera, cometer tantas locuras y crímenes por amasar una fortuna que no tienen a quién presentársela y con quién disfrutarla. Y un poquito me da la razón que en Colombia, no sé si aquí también, los sectores donde se desarrolló el narcotráfico es donde hay mujeres más bonitas, en últimas el narcotráfico es chicanería, no sé si entiende la palabra acá, (alarde), y yo quiero presumirle pero no a mi abuelita, ni a un amigo, sino a una mujer, para podérmela llevar a una finca y mostrarle que tengo un Ferrari. Creo que la mujer es sujeto pasivo de todo esto, de todas las novelas, yo no conozco la primer novela en el mundo donde no aparezca como protagonista una mujer, es de donde nacemos, para donde vamos, es la que nos motiva y en mis novelas he logrado recrear una psicología femenina muy aproximada, cuando un hombre escribe sobre una mujer, no es fácil, pero he logrado crear unos personajes muy aproximados a lo que es la psicología de las mujeres.”
 
Realismo mágico
 
Los protagonistas de Al amanecer entenderás la vida son Alejandro y Jazmín. Si bien el autor afirma que se trata de una novela de realismo mágico, “también mucho de realismo histórico, porque resulta que hay un pueblo cercano a donde yo nací, que se llama Agua de Dios y desde niño estoy pasando por ese pueblo, me empezó a interesar por qué era el pueblo de los leprosos y ya investigando me contaron que a los enfermos de lepra los confinaban allá y un anciano me cuenta la historia del puente de los suspiros, que es a donde llegaban los leprosos condenados al destierro, para despedirse de sus seres queridos para siempre y ahí es el génesis de esta obra, cómo esta mujer se va a morir a donde vive su amado y en ese trance de ya estar agonizando, dice por qué no si he de morir, no puede ser a su lado, así me contagie la lepra, y se le presenta y le dice ´vengo a morir contigo´. A morir de amor”.
 
En la trama, Alejandro y Jazmín tienen una hija que nace sin lepra y ella no se contagia, con lo cual, “tienen la prueba reina para demostrarle al mundo que están cometiendo una injusticia, el alcalde no los deja salir a contar eso, porque es corrupto y recibe un dinero del Estado por cada leproso que tenga, no queriendo disminuir esa ganancia, no los deja salir, entonces planean una fuga muy grande prácticamente a sangre y fuego. Y ese acto heroico y valiente de ella de querer morir al lado de su amado es el que libera a todos los enfermos de lepra, libera de esa exclusión a todos los leprosos desterrados”.
 
No deja de ventilar preocupaciones sociales. “Quise distanciarme un poco del narco, que es lo que ha marcado mi línea de acción, pero soy un investigador de la corrupción y he descubierto que es tan antigua como el hombre, siempre están atentando y abusando de las personas y más en esa época el concepto de Derechos Humanos, de Garantías, era muy nuevo, la sociedad ha evolucionado a esa garantía de los Derechos del Hombre, a pesar de que fueron promulgados cerca de esa época. Hoy en día con las redes sociales la gente está despertando, se está indignando un poco más, ya tienen una voz de expresión que antes no tenían, antes se quejaban y no sabían dónde, los periódicos publicaban cartas de vez en cuando, pero las mutilaban, hoy en día con las redes sociales la gente se ha empoderado de sí misma. Eso no existía en aquella época, la única opción era el levantamiento armado, que hoy en día tampoco es recomendable”.
 
Ahora, sin tanto dramatismo, sigue habiendo una segregación, hacer a un lado a los indeseables, “digamos que en esa época uno podría creer que había un poco de ignorancia todavía, el sistema de autoridad era precario, había menos democracia y uno lo podría justificar en ese sentido, pero en este momento no, porque hay una sociedad empoderada de sus derechos y hay élites que se han apoderado de los estados para saquearlo en detrimento de la educación, de la salud de los ciudadanos, en esa época uno podía justificar un poco a los políticos, porque la democracia se estaba desarrollando y el autoritarismo era lo que primaba y en las sociedades supuestamente democráticas, el fraude electoral hacía que los gobiernos perduraran décadas en el poder y obviamente eso los convertía en abusivos, dictaduras democráticas. Ahora no hay esa justificación, el ser humano ya evolucionó a una vida digna, un progreso sin esclavitud… nosotros somos los actores determinantes de una democracia y estas clases políticas todavía no lo entienden, quieren seguir abusando de la gente”.