AFTEROFFICE

Graban y musicalizan cantos tradicionales

10 febrero 2014 5:11 Última actualización 22 agosto 2013 5:10

 [La educadora, Carmen Jiménez impulsa el rescate de música colonial y del siglo XIX mexicana / El Financiero] 


 
Carmen García Bermejo
 
 
Los niños pasan frente a la televisión más de tres horas diarias, exponiéndose a un mundo de consumo y sin valores. Ante la necesidad de rescatar la atención de los infantes hacia un crecimiento integral, la educadora Carmen Jiménez ha grabado tres discos compactos para que esta población conozca y recupere las tradiciones mexicanas, a través de villancicos, arrullos y juegos infantiles.
 
 
Desde hace ya casi un cuarto de siglo, esta profesora se dio a la tarea de recopilar varios de los temas que la población cada vez ha ido relegando de su cotidianidad. Gracias a sus investigaciones ha logrado conjuntar, musicalizar, grabar y difundir estas letras cruciales en la formación básica de los infantes. Primero produjo Posadas tradicionales de México en formato de casete, luego el disco compacto Arrullos tradicionales de México y, después, Ritmo, cantos y juegos 1 y 2 (en casete y en CD). Para realizar este trabajo, Jiménez también integró —con sus hijas Gabriela, Georgina y Eugenia Olson— el Grupo Coral Tihui, bajo la dirección musical del flautista y acordeonista Ramón Sánchez.
 
 
Aunque es una labor que Carmen Jiménez emprendió por iniciativa propia y con el respaldo no de la Secretaría de Educación Pública, sino del Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias (Pacmyc), los discos están destinados a todas aquellas personas e instituciones que atienden y educan a niños, desde recién nacidos hasta los cuatros años de edad. El material es útil para integrarlo a los programas de educación inicial, preescolar y especial, así como para aquellos estudiantes inscritos en las licenciaturas de educación preescolar y de puericultura. La intención es que las maestras y los padres de familia tengan material escrito y audible para cantarles a los niños.
 
 
Además, la educadora les recuerda a los padres de familia que no todo lo da la escuela, que los niños se educan en casa y es donde aprenden a convivir:
 
 
—En este siglo XXI —explica en entrevista con El Financiero— los niños están bloqueados por la televisión. Necesitamos rescatar su atención hacia un crecimiento integral que los profesores pueden desarrollar con múltiples herramientas. Hay mucho que recuperar para que la vida de los infantes esté verdaderamente rodeada de valores hacia la vida, el respeto, los ideales como personas, el amor a la cultura y conocer quiénes somos. Eso es lo que te da la educación básica, artística y cívica. En las escuelas los estudiantes han perdido el respeto a la patria, a la bandera, a nuestros maestros, a nuestros mayores.
 
 
—Posadas tradicionales de México lo recopilé en casete y después lo sacamos en disco compacto —precisa—. Integramos todos los villancicos que se cantaban en la ciudad de México a partir de los años treinta y cuarenta del siglo XX. Incluimos 12 piezas escritas para las posadas y unos villancicos que se cantan en la Misa de Gallo, entre el 24 y 25 de diciembre; también recuperamos el canto de la Noche Buena, el de los buñuelos, 'La Rama', pieza originaria de Veracruz, y tres villancicos que llegaron con los refugiados españoles a México.
 
 
Jiménez asegura que en nuestro país hay una carencia de este material. Lo único que existe es el folleto Antigua Novena para posadas —que inicialmente se estampó en la imprenta de Antonio Vanegas Arroyo hacia 1870—, que se vendía en los mercados de la Ciudad de México. Lamenta que, ahora, los villancicos ya no se canten, y que los que se escuchan tienen deformadas las letras originales, pues sólo se conoce un estribillo que se canta sin cesar, lo que impide ver que se trata de obras musicales completas.
 
 
Luego de eso, Jiménez produjo el disco Arrullos tradicionales de México. Como ella fue docente en la Escuela Nacional para Maestras de Jardines de Niños, se dedicaba a impartir la clase de cantos y juegos, así como la de danza. Al salir a los estados de la República a impartir talleres, les pedía a las educadoras que le cantaran un arrullo, pero sólo se sabían una estrofa y después sólo empezaban a tararear, pues desconocían el resto de la letra.
 
 
—Comencé a investigar, a preguntar y a recordar los arrullos que se cantaban en mi casa con mi madre y mi abuela —señala—. Fui recopilando el material e hice una selección de arrullos tradicionales únicamente de México, para que el CD contuviera 22 canciones que abarcan el periodo de la Colonia, el siglo XIX y la centuria pasada. Aunque también incluí arrullos en náhuatl, zapoteco y tojolabal, así como uno afromestizo llamado 'Arriba el cielo'.
 
 
La importancia de los arrullos es que alimenta al recién nacido y a los niños en la parte emocional, estableciéndose un hermoso diálogo entre la madre y el infante. Los adultos se acercan a los pequeños de una manera delicada y estética porque las letras son bellas. Pero el aspecto más relevante es que es el inicio del aprendizaje de la lengua y su contacto con la música. Como los niños escuchan las canciones de cuna, se van familiarizando con las palabras y las melodías. A pesar de todo esto, los arrullos corren el riesgo de perderse por el acelerado cambio cultural, en donde las madres ya no les cantan estas obras a sus hijos.
 
 
Incansable, Carmen Jiménez produjo también el disco compacto Ritmo, cantos y juegos. Las piezas que lo conforman hablan de la naturaleza, la familia, los colores, los aromas, los miedos... En sí, del entorno infantil.
 
 
—Por desgracia —asegura—, a los niños se les está empujando a ser adultos muy pronto, debido a los programas que ven en la televisión. No viven a plenitud su infancia. De ahí nuestro interés por devolverle a los pequeños la parte lúdica.
 
 
Para integrar este disco, realizó una selección de cantos para los niños, pero todos tienen acción. Por eso, imparte talleres y les sugiere a las educadoras la forma de moverse con los pequeños, para que sean canciones vivenciadas por ellos, con mímica y expresión corporal. Esta acción, afirma, los enriquece.