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González Iñárritu quiere repetir el Oscar con 'The Revenant'

La cinta de Alejandro González Iñárritu "The Revenant" (El renacido), filmado en las Rocosas canadienses parece estar entre "Fitzcarraldo" de Werner Herzog y "Apocalypse Now" de Francis Ford Coppola, películas que absorben la locura primitiva de su entorno natural salvaje y remoto.
AP
21 diciembre 2015 18:7 Última actualización 21 diciembre 2015 18:19
DiCaprio no es la estrella de la película, es la cámara de González Iñárritu. (AP)

"The Revenant" es una de las muestras cinematográficas más deslumbrante del año. DiCaprio no es la estrella, es la cámara de González Iñárritu. (AP)

El drama de supervivencia del mexicano Alejandro González Iñárritu The Revenant, filmado en las Rocosas canadienses parece estar entre Fitzcarraldo de Werner Herzog y Apocalypse Now de Francis Ford Coppola, películas que absorben la locura primitiva de su entorno natural salvaje y remoto. Su estreno en México es este 25 de diciembre.

Las historias sobre la realización de estas películas son míticas y The Revenant (Revenant: El Renacido) ya tiene sus propias anécdotas sobre pleitos en el plató y acciones heroicas de los actores.

Tras encerrarse en un teatro de Broadway —y la mente de Riggan Thomson (Michael Keaton)— en la ganadora del Oscar a la mejor película Birdman, González Iñárritu y su inconformista director de fotografía mexicano, Emmanuel El Chivo Lubezki, buscaron el aire libre el oeste y viajaron aproximadamente a 1823 en una adaptación libre de la novela The Revenant de Michael Punke sobre el explorador estadounidense Hugh Glass (Leonardo DiCaprio).

El resultado es una de las muestras cinematográficas más deslumbrante del año, o de todos los años, pues González Iñárritu y Lubezki llevan sus largas y fluidas romas por los rápidos y hacia enfrentamientos (como el ataque de un oso grizzli o la emboscada de una tribu) que no se habían retratado antes con este tipo de virtuosismo usando luz natural.

The Revenant no sólo es aparatosa por su audacia, sino que es incansablemente arrogante. DiCaprio no es la estrella de la película, es la cámara de González Iñárritu. Nunca nos deja olvidarlo, no sólo con sus enormes planos secuencia sino al permitir que los personajes miren al lente, incluso empañándolo con su respiración. The Revenant logra obtener la admiración del público pero la pierde por insistir en ello.

En algún lugar en la calma entre las Dakotas y Montana se encuentra Rocky Mountain Fur Co., guiada por Glass en su expedición en un territorio hostil en busca de pieles de castor. La primera vez que aparecen los cazadores están acampando entre unos pinos a la orilla del río cuando surge el suspenso. Primero les llegan flechas de todos lados y luego los atacan integrantes de la tribu arikara en busca de una hija robada.

En medio el caos la cámara danzante de González Iñárritu atraviesa la carnicería y eventualmente flota por el río con un pequeño grupo de supervivientes. Entre ellos está Glass, su hijo indígena pawne (Forrest Goodluck), el líder de la compañía Andrew Henry (Domhnall Gleeson), un joven imberbe (Will Poulter) y John Fitzgerald (Tom Hardy).

La escena es la primera muestra de lo que será The Revenant: la punzante intensidad de la lucha por la supervivencia en medio de un agreste terreno invernal en una serie de combates entre hombres, nativos o no, tratando de cobrar venganzas. Ocasionalmente hay algunos flashbacks y secuencias oníricas surreales, que intentan darle a la película un apoyo más espiritual pero no pueden darle batalla la realidad visceral de la película.

En otro largo plano secuencia, Glass es atacado por un oso y queda tan herido que parece que morirá inevitablemente. Tras intentar transportarlo por las montañas, Henry le ofrece dinero para que algunos voluntarios se queden con él y le den un entierro digno "cuando llegue el momento".

Fitzgerald, se interesa por el dinero y acepta, por su egoísmo y astucia es el villano obvio. Hardy espera pacientemente la oportunidad de revelar un salvajismo más profundo y balbucea en una fogata que Dios es una ardilla que se comió. Cuando se interna en la naturaleza Hardy no decepciona.

Pero el que está más en sintonía con la hombría de la misión es González Iñárritu. Su desoladora y hermosa película resulta demasiado elaborada, pero también llena de la brutalidad de la frontera entre Estados Unidos y Canadá a comienzos del siglo XIX y la tragedia de los indígenas americanos que enfrentan en The Revenant los peores horrores de la tierra. Este es un punto para reflexionar cuando no se está impresionado por las partes espectaculares de la película. 

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