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deportes

Golf incluyente con sentido altruista

Promover los valores del juego es parte de un programa para acercar esta disciplina a niños de bajos recursos. En medio del desasosiego y la falta de recreación, jóvenes han encontrado un remanso de paz en el golf.
Eduardo Bautista
26 marzo 2017 22:11 Última actualización 27 marzo 2017 5:0
Actualmente beneficia a 78 niños tijuanenses de entre 6 y 16 años. (Cortesía)

Actualmente beneficia a 78 niños tijuanenses de entre 6 y 16 años. (Cortesía)

A sus 13 años, Ramzees tiene prohibido salir de su casa para jugar. Hace no mucho tiempo unos hombres se metieron a robar a su casa. Aunque ya no es el epicentro de la guerra contra el narcotráfico que era en 2011, en Tijuana la inseguridad se respira todos los días. Las balaceras o los asaltos, reconoce Ramzees, son cosa común en esta ciudad donde se cometen alrededor de 45 homicidios dolosos por cada 100 mil personas, lo que representa a tasa más alta entre las ciudades del país con más de un millón de habitantes, según cifras del Sistema Nacional de Seguridad y del propio gobierno estatal.

En medio del desasosiego y la falta de recreación, Ramzees ha encontrado un remanso de paz en el golf. Sorprendente para un pequeño que vive en el norte de la República, donde las actividades deportivas predilectas son el basquetbol o la gimnasia.

Cuando Ramzees pisa el campo del Club Loma Dorada y vislumbra el hoyo más lejano, por su mente pasa un futuro más prometedor que el que le ofrece su realidad fronteriza. Se imagina como uno de esos golfistas que ve en la televisión, alzando un trofeo y viajando por todo el mundo. Y todo esto es posible gracias a Primer Swing, un programa que permite a niños de bajos recursos jugar golf sin costo alguno.

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Actualmente beneficia a 78 niños tijuanenses de entre 6 y 16 años, pero la idea es que la cifra crezca hasta llegar a cientos o miles, asegura en entrevista su fundador, Agustín Pizá, quien es considerado como uno de los 25 arquitectos de campos de golf más innovadores del mundo, según Green Planet Architects.

A diferencia de Reino Unido o Estados Unidos, en México el golf aún es un deporte de élite: lo practican apenas 30 mil personas y sólo hay 220 campos para jugarlo, señala Pizá. Pero la llegada del World Golf Championships (WGC) a México, dice, podría cambiar la historia muy pronto.

“Debemos celebrar el WGC no sólo como evento deportivo, sino como un logro social a mayor escala. Por fin, después de tanto tiempo, el golf va a empezar a ser más incluyente con todos los estratos sociales del país. Ése es el plan a largo plazo”, sostiene.

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De la mano de Grupo Salinas –la empresa que tiene la concesión del torneo por siete años– Primer Swing se fusionará con The First Tee, la organización líder en Estados Unidos en difundir y enseñar el golf entre los más jóvenes. Con ello, menciona Pizá, se podrá ayudar a más niños en situación de vulnerabilidad e incluso no descarta la creación de campos “verdaderamente públicos” para que cada día más mexicanos practiquen este deporte.

Miguel, el encargado del Club Loma Dorada, ha sido testigo de cómo el golf ha ayudado a decenas de jóvenes a alejarse de la violencia. “La realidad de Tijuana sigue siendo la inseguridad. Cuando yo llegué aquí hace algunos años era común encontrarse con decapitados. No es muy seguro que los niños anden jugando en las calles. Por eso sus padres prefieren meterlos a programas como éste (Primer Swing), porque aquí piensan en otras cosas y no caen en adicciones ni en malos hábitos”.

El objetivo, explica Pizá, es extender el programa a más estados del país para formar jóvenes con valores cívicos que los conviertan en mejores personas y mejores ciudadanos, porque el golf es un deporte de caballeros, afirma el empresario. “La queja general con el golf es que es un deporte caro, que desperdicia agua, pero lo que no saben es que un metro cuadrado de pasto aporta 24 horas de oxígeno al día”.

“El plan de Primer Swing y The First Tee es iniciar un programa de golf para todos a la mayor brevedad. Queremos crear campos municipales y asequibles para que los niños encuentren otra manera de ver el mundo, pero sobre todo necesitamos formar ciudadanos más íntegros. Porque el golf, al ser un deporte en el que no hay árbitro, promueve una honestidad inconmensurable que necesita salir del campo a nuestra vida diaria”.