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Gabriel de la Mora, un discurso de la obsesión

El uso y desgaste de la vida se revela en cada una de las obras que el artista plástico recupera y transforma en su más reciente exposición, titulada simplemente "(f)", que se exhibe en la Galería OMR. Para él, estas piezas aparentemente muertas son rastro vivo de interacciones y del paso del tiempo.
Roberto Estrada López
09 febrero 2015 21:58 Última actualización 10 febrero 2015 5:0
“Los objetos que recolecto guardan la información de la función que tuvieron durante un periodo de tiempo determinado", afirma el artista. (Cortesía)

“Los objetos que recolecto guardan la información de la función que tuvieron durante un periodo de tiempo determinado", afirma el artista. (Cortesía)

A Gabriel de la Mora (Colima, 1968) le interesan los objetos cuya primera función ha expirado o ha sido cancelada. Para él, estas piezas aparentemente muertas son rastro vivo de interacciones y del paso del tiempo.

El uso y desgaste de la vida se revela en cada una de las obras que el artista plástico recupera y transforma en su más reciente exposición, titulada simplemente (f), la cual se aloja en la Galería OMR. El espacio ha clausurado sus puertas con el fin de cancelar toda la información del exterior y permitir al visitante concentrarse solamente en las piezas y, destaca el artista, en la energía que cada una conserva.

Bajo la premisa de que un desecho puede ser punto de partida, De la Mora creó 14 obras que reflexionan sobre la funcionalidad de los objetos. Él colecciona y clasifica minuciosamente materiales viejos o inservibles; desde fotografías antiguas hasta suelas de zapatos. A través de procesos meticulosos los transforma y genera piezas que disuelven los límites entre el dibujo, la pintura y la escultura.

“Los objetos que recolecto guardan la información de la función que tuvieron durante un periodo de tiempo determinado y tienen ciertas características dependiendo el uso que se les dio. Plantillas de caucho, placas de aluminio, telas de bocinas de radio de los años 20 hasta los 90, cristales, todo eso me interesa”.

En 33 izq./33der., una serie de cuadros hecha con telas removidas de bocinas de radios, se observa la huella del sonido. “Es increíble cómo comerciales, noticieros, música, interferencias pueden dejar registrada una forma a través del paso del tiempo. Hay una parte arqueológica; visualmente las bocinas son fantásticas, además del trasfondo que traen, y su energía es increíble”.

Hay algo de obsesivo en la obra de De la Mora, cuyos dibujos de finísimas líneas, realizados con cabello humano, han sido ampliamente comentados por la crítica dentro y fuera del país. Una de las piezas que destaca en esta muestra, inaugurada el sábado, es la que, en un guiño tautológico, lleva por nombre 22,535 fragmentos de cascarón de huevo sobre madera.

“Así como en algún momento el pelo fue un elemento con el que exploré el dibujo, ahora quise iniciar esta exposición con una pieza hecha de pedazos de cascarón de huevo, otro elemento que ha sido muy repetitivo en mi obra desde que inicié mi carrera. Tardé cerca de seis meses en terminarla. Hacer una acción repetitiva durante 10 o 12 horas al día me llevaba a un estado de meditación”.

Es así que su obra, cargada de tiempo, da un orden a su coleccionismo compulsivo. “Un maestro decía que no hay arte sino obsesión. Los elementos que normalmente me llaman la atención para acumularlos tienen un fin, que sean utilizados en mi obra”.

(f) es la tercera exposición individual de Gabriel de la Mora en la Galería OMR, ubicada en Plaza Río de Janeiro 56, Roma. En esta ocasión se inauguró en el marco de las actividades de la feria de arte Zona MACO 2015.