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Furor y fiesta con los Rockets en México

Los Rockets de Houston vencieron 113-101 a los Timberwolves de Minnesota, en un duelo que miles de mexicanos presenciaron en la Arena Ciudad de México. Abundaron las jugadas de fantasía por ambos lados, pero el público se quedó con ganas de más.
Nancy González Gea
13 noviembre 2014 0:9 Última actualización 13 noviembre 2014 0:18
Rockets de Houston fue el equipo ganador de esta noche en la Arena Ciudad de México. (Tomada de @HoustonRockets)

Rockets de Houston fue el equipo ganador de esta noche en la Arena Ciudad de México. (Tomada de @HoustonRockets)

En la mesa Timberwolves de Minnesota era local, pero las butacas se cimbraron con las anotaciones de Rockets de Houston que por sexta ocasión fue el equipo de casa ante el público mexicano que no llenó el Arena Ciudad de México, pero sí hizo mucho ruido para celebrar el segundo partido de temporada regular de la NBA en nuestro país, donde el cuadro texano se quedó con la victoria por 113-101.

Para los ganadores, James Harden cerró con 23 puntos y Dwigth Howard con 22, mientras que el equipo perdedor tuvo en Corey Brewer a su mejor anotador, con 18 unidades.

Conforme pasaron los minutos y el encuentro se tornó intenso, con Wolves realizando las jugadas más espectaculares, el público se dividió, primero, y terminó coreando los encestes de ambos lados.

Minnesota no extrañaba a su estrella española Ricky Rubio y aunque por su ausencia Houston parecía tener una ventaja importante, en la cancha la historia fue distinta porque al menos hasta el primer medio, el marcador no presentó una diferencia mayor a cinco puntos a favor de Rockets, que se fue al descanso con la pizarra a su favor por 53-49.

El espectáculo de medio tiempo no fue sólo baile y acrobacias, sino la presentación a manera de homenaje del legendario Detlef Schrempf, el primer jugador alemán que militó en la NBA y que forma parte de los mejores 50 jugadores de la liga elegidos en 1996.

Al centro de la cancha lo acompañaron jugadoras de la sierra tarahumara y de olimpiadas especiales que el día anterior habían participado en una clínica con los basquetbolistas de ambos equipos profesionales.

Todo esto dejó buen ambiente para recibir la segunda mitad y con ella un mayor dominio de Rockets, que se despegó un poco más en el marcador. Con un conjunto más sólido y mejor organizado, Houston mantuvo su ventaja aún después de la salida de su estrella y armador James Harden, quien se lesionó un tobillo con menos de cinco minutos para el final del tercer periodo.

Por fortuna para su equipo, la lesión del campeón mundial no fue de consideración y regresó pronto a la duela, con lo cual Timberwolves ya no pudo presentar mucha resistencia ni evitar que su rival empezara una feria de tiros de tres para despegarse de forma definitiva.

Hacia el final, con el partido resuelto a favor de Rockets, abundaron las jugadas de fantasía por ambos lados, pero el público mexicano hubiera agradecido un partido más reñido, como aquel de hace 17 años cuando Houston se impuso por sólo dos puntos a Mavericks de Dallas.

Definitivamente, son otros tiempos.