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Francia crea una ostra espía para luchar contra el robo en los criaderos

A pesar de que los robos de ostras no significan gran cosa en cuanto a volumen, varias decenas de toneladas robadas al año representan casi 100 mil toneladas producidas, además que el robo de moluscos se vuelve más frecuente al acercarse las fiestas navideñas.
AFP
15 diciembre 2016 12:42 Última actualización 01 enero 2017 5:0
Flex Spy

Flex Spy

Con su cáscara gris-azul en relieve parece una ostra de verdad. Pero es de plástico y lleva una tarjeta electrónica y un emisor que alerta en caso de movimiento. Es el 'Flex Spy', un falso molusco espía concebido en Francia, que entra en los criaderos de ostras para luchar contra el robo.

Salida de la cadena de producción de ASM Seriplast, en Boufféré (oeste de Francia), la última versión de la cáscara esta "ostra misterio" es "todavía algo demasiado gris" al parecer de Jean-Michel Dilé, uno de los gerentes de esta sociedad especializada en fabricación de piezas tecnológicas de plástico.

La pequeña empresa Flex-Sense comenzó a comercializar en septiembre los primeros prototipos de estos falsos moluscos de plástico, cuya eficacia fue probada en Vietnam.

Ya son operativos en algunos criaderos de ostras y mejillones franceses, y su despliegue a mayor escala, en particular en la cuenca de Marennes-Oléron, está previsto para febrero próximo.

Camuflada entre otras ostras en una bolsa, esta "chivata" sorprende al ladrón con las manos en la masa, o en el agua en este caso.

Completamente hermética, la tarjeta electrónica dispuesta en el interior está compuesta "por una antena, un acelerómetro, un zumbador (buzzer) y un modulador de frecuencia", detalla Sylvain Dardenne, cofundador y director comercial de Flex-Sense.

Activado como una granada y lanzado en medio del parque de cultivo de ostras, a pesar de permanecer conectado, este objeto se mantiene dormido entre los moluscos verdaderos y se despierta solamente si detecta un movimiento sospechoso. Entonces envía una alerta directamente al teléfono móvil o al ordenador del ostricultor, quien podrá comenzar la "búsqueda y captura" de los predadores de su criadero durante un periodo de 175 horas.

Sin casi consumir energía, resistente a la presión, la ostra "espía" puede permanecer hasta 60 meses sumergida sin necesidad de recarga, "o sea veinte veces más que cualquier localizador GPS", subraya Dardenne.

'Caballo de Troya'

Fundada en el verano (boreal) de 2015 y especialmente activa en el campo de la telemetría sin hilo en medios complejos, Flex-Sense quería originalmente proponer a los criaderos de moluscos boyas munidas de captores que permitieran la medición a distancia de la temperatura del agua, la salinidad, la concentración de oxígeno, y así ayudar a paliar la mortalidad de ostras y mejillones.

En su momento, los profesionales del sector no rechazaron la idea pero además reclamaron un dispositivo de lucha contra el robo de moluscos, que se vuelve más frecuente al acercarse las fiestas navideñas.

Tras meses de trabajo, finalmente la ostra conectada vio la luz, señala Emmanuel Parlier, director de la empresa con sede en La Roche-sur-Yon, que en un año ha facturado un millón de euros gracias a este novedoso y celoso producto.

A pesar de que los robos de ostras no significan gran cosa en cuanto a volumen -varias decenas de toneladas robadas al años sobre casi 100 mil toneladas producidas-, "esto representa mucho para el profesional afectado, que ya ha tenido que recuperarse de los episodios de alta mortandad desde 2008", explica Gérald Viaud, ostricultor en el departamento de Charente-Maritime (Atlántico) y presidente del Comité Nacional de Conchilicultura.

El robo es "un verdadero problema" para la profesión, "siempre a la búsqueda de soluciones": desde cámaras de videovigilancia hasta patrullas de la Gendarmería, por tierra, mar y aire, pasando por caparazones rellenas de cemento con un número de teléfono inscrito, "todo tipo de recursos son imaginados", indica Viaud.

"Pero como no puede vigilarse todo el litoral (marítimo), es necesario innovar. La ostra conectada tal vez no sea la solución ideal, pero sí un recurso a explotar", continúa el ostricultor. En cuanto a la eficacia del molusco antirrobo, afirma que lo juzgará "cuando un ladrón o una banda sean pillados".

Discreta en cuanto a la localización de sus antenas, Flex-Sense reivindica contar con "medio centenar de clientes" actualmente en Francia, según Dardenne. Pero la ostra espía -arrendada a 10 euros por mes cada unidad- sólo es un "caballo de Troya" para la empresa, que aspira a adaptar esta herramienta antirrobo a otros sectores de la industria, en particular al de la construcción y obras públicas.