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Fórmula Uno, con mayor desgaste en 2017

Los ajustes al reglamento de la Fórmula Uno para 2017 –entre ellos un casco más pesado por seguridad- pondrán a prueba la fortaleza física y los reflejos de los pilotos
Alain Arenas
22 marzo 2017 22:13 Última actualización 23 marzo 2017 5:0
(AP)

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El aumento de peso en el casco que utilizarán durante la temporada 2017 de la F1 -de 1.25 hasta 3.25 kilos- llevó a los pilotos a ajustar sus rutinas de entrenamiento.

“Será una Fórmula Uno como la que se vivía a inicios o mediados de la década del 2000, en la que la fortaleza física del piloto jugaba un papel fundamental. Las reglas con las que se corrieron hasta 2016 hacían que todo fuera semiautomático para ellos y que no se entrenara tanto su cuerpo y sí sus reflejos. A partir de ahora tendrán que estar al pendiente de ambos aspectos”, afirma Emerson Fittipaldi, expiloto del serial entre 1970 y 1980 y campeón en 1972 y 1974.

Los músculos frontales, laterales y posteriores del cuello fueron aquellos en los que se enfocaron en fortalecer los conductores, comparte el español Xavi Matos, preparador físico de Sergio Pérez (Force India), en entrevista para El Financiero.

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“Los cambios de reglas del serial hicieron que el casco fuera más pesado como medida de seguridad. También hicieron que el auto fuera tres segundos más rápido, lo que propició que tarde más tiempo en frenar y que a su vez el cuello del piloto sufra más daño por las fuerzas G. Por ejemplo, a Sergio, en los entrenamientos le pusimos peso extra a uno de los cascos para que se acostumbre a los kilos de más. También entrena con una máquina de placas en las que puede trabajar todos los músculos de esa zona”, explica.

“Tratamos de replicar lo que vivirá en las pistas en la presente temporada, con ejercicios en los que tiene que tensar los músculos de los antebrazos por tres o cuatro segundos, como los que hará cuando realiza las vueltas o las enfrenadas”.

Matos cuenta que cada preparador físico tiene una rutina diferente. Advierte que para el inicio de esta campaña los pilotos tendrán un aumento ligero de tono muscular en comparación con la anterior, porque al tener autos más pesados necesitan más fuerza para controlarlos.

Un entrenamiento incorrecto en los músculos del cuello propiciaría, de acuerdo a Matos, que los pilotos se lastimen y que el dolor pueda ser tan incómodo que se vean impedidos de entrenar en el auto. En casos más graves incluso se podrían perder algunas fechas. Además, se pueden presentar sobrecargas musculares en esa zona, pero también en espalda alta y baja, propiciadas porque no soportan las fuerzas G.

Fernando Alonso (McLaren), Sebastian Vettel (Ferrari) y Lewis Hamilton (Mercedes) fueron los únicos pilotos activos que corrieron en la primera década de este siglo. De acuerdo a una nota del diario español El País publicada el mes pasado, ellos no tendrían problemas para soportar los entrenamientos ni tampoco el daño que produzcan las fuerzas G en su cuerpo.

“Las reglas y los entrenamientos son para todos, y pese a que estos pilotos cuentan con mucha experiencia no será fácil que readapten su cuerpo. Hasta lo que vi en las prácticas en Barcelona no se nota la diferencia entre los que debutan con estos autos y cascos, con los que ya habían tenido una experiencia similar”, sostiene Matos.

El entrenador dice que el gran error que pueden cometer algunos de los preparadores físicos con los pilotos es que les hagan subir de peso sin tener en cuenta la opinión de los ingenieros de las escuderías.

“Es una concepción errónea de que con un aumento significativo de peso y músculo lograrán controlar el auto. No servirá de nada que lo hagan, porque en el momento que se suban, pesará más y esto propiciará en una sanción para el equipo, debido a que las reglas del serial indican que los monoplazas tienen un límite para correr. Los ingenieros les pedirán a los pilotos que bajen de peso. Es más barato para el equipo que el piloto baje algunos kilos, que quitárselos al auto”, destaca el español.