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Flamenco… regreso a los tablaos

Los pequeños foros en España acogen a las estrellas del arte jondo por la crisis. Dice el bailaor Pedro Córdoba que en su país ya no hay presupuesto para costear grandes espectáculos, por lo que es en los tablaos donde el arte de la pasión sigue latiendo.
Rosario Reyes
12 junio 2016 21:59 Última actualización 13 junio 2016 5:0
Córdoba asegura que su estilo es resultado de su experiencia con otros artistas. (Cortesía)

Córdoba asegura que su estilo es resultado de su experiencia con otros artistas. (Cortesía)

La precariedad económica en España ha obligado a las estrellas del flamenco a regresar por donde salieron: los pequeños locales. Dice Pedro Córdoba que en su país ya no hay presupuesto para costear grandes espectáculos, por lo que es en los tablaos donde el arte de la pasión sigue latiendo.

“Por supuesto que nos ha pegado la crisis y de ello se han alimentado estos foros”, dice el bailaor en entrevista desde Madrid, donde radica.
La vitalidad del flamenco se manifiesta precisamente en medio de la debacle, afirma. “Cualquier día puedes encontrar a cinco estrellas del Festival de Jerez o de la Bienal de Sevilla bailando en un tablao de 100 personas porque la cosa está así; las grandes producciones se hacen sobre todo en el extranjero”.

El barcelonés es una de esas luminarias. Y reconoce en esos pequeños escenarios la virtud que nace de la necesidad. “Es un enriquecimiento que nos viene bien, porque ves bailar a alguien a quien admiras. Bailando a tu lado. Y te estás alimentado de él también”.

Alumno de Antonio Canales y Javier Latorre, Córdoba acompañó al fallecido cantaor Enrique Morente –un innovador que enfrentó severas críticas de los puristas- durante las presentaciones de su disco Omega,y a Vicente Amigo, en un par de espectáculos; también ha bailado en la Compañía Andaluza de Danza y en la de Eva la Yerbabuena, entre otras.

DE VENA CONSERVADORA 
Egresado del Institut de Teatre, donde estudió danza española, contemporánea y flamenco, se decidió por el de más carácter, que ya bailaba desde niño, aun sin escuela. Lo mantiene en su expresión pura, con una mezcla de virtuosismo e improvisación, con la que trabaja tanto en proyectos colectivos, como con las creaciones de su propia compañía, fundada hace cuatro años, en la que participan los bailaores Daniel Navarro y Belén de la Quintana.

“Esos proyectos para mí son un alimento. Para poder expresar lo que llevo dentro, tengo que aprender a sacarlo en el escenario y con esa gente, que son grandes maestros; es una doble ganancia: estás trabajando, pero es una lección diaria”, explica.

Córdoba asegura que su estilo es resultado de su experiencia con otros artistas y de una preocupación personal por conservar la tradición. Un ente vivo, como él mismo expresa, que numerosas familias flamencas defienden en España.

“Intento tener mi personalidad, mi propio sello, mi forma de expresarme. Es difícil de explicar, pero me gusta mucho jugar con el ritmo, buscar una musicalidad, que el baile ´suene´ bonito. Yo he tenido una formación de contemporáneo también, que me ha servido para saber qué cosas hacer, conocer mi cuerpo, pero no utilizo elementos de contemporáneo ni de ninguna otra danza, hago flamenco de verdad. Si no hay gente que lo mantenga, pues cada vez se va a ir difuminando más”.

Entre sus colaboraciones recientes está la que ha hecho con la familia Rey, con la que se presentará en México. A partir del 20 de junio tendrá presentaciones en diversos recintos junto al guitarista Antonio Rey -considerado un virtuoso- y su Cuarteto. Presentará una Gala Gitana que tendrá en el cante a Mara Rey y en la percusión a José Treviño Rey.

Córdoba, que también impartirá un curso de baile flamenco en el Foro Hojas de Té, anticipa que sus espectáculos pondrán el acento en la creación viva. “Ahora mismo no tenemos nada ensayado. Antonio Rey sí lo tiene puesto, pero mi parte de baile va a ser de muchísima improvisación. Pondremos algunas pautas. El flamenco es como un lenguaje y cuando lo aprendes, puedes hablarlo perfectamente”.

Ese lenguaje es universal, considera el bailaor. “Yo creo que no sólo en América, sino en Japón, en el mundo entero, vayamos donde vayamos, ese punto de improvisación, de salvajismo que tiene el flamenco, de fuerza y garra para interpretar un sentimiento, es tan natural, que a la gente que viene a verlo le llega tan de primera fila, que les da en el pecho”, concluye el artista.