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Flamenco en blanco y negro

Pionera en la interpretación de cante con piano, María Toledo regresa a México para presentar su disco "Magnética", nominado a un Grammy Latino. Desde su debut discográfico en 2009, su búsqueda se mueve en el terreno de lo contemporáneo.
Rosario Reyes
26 septiembre 2016 21:11 Última actualización 27 septiembre 2016 5:0
Con su nueva entrega, Magnética, vuelve a figurar como candidata al Latin Grammy, y arriesga con el repertorio clásico, adaptado a su estilo. (Cortesía)

Con su nueva entrega, Magnética, vuelve a figurar como candidata al Latin Grammy, y arriesga con el repertorio clásico, adaptado a su estilo. (Cortesía)

No hay más artistas en su familia, pero a los ocho años María Toledo decidió dedicarse a la música que se escuchaba en su casa. Así nada más. Hasta ahora, su ocurrencia de cambiar la guitarra flamenca por el piano sólo es compartida por otro artista: Diego Amador El Churri, pero, advierte, actualmente hay muchas niñas que estudian piano y cantan a la vez.

“Por ahora, soy la única flamenca que toca el piano”, dice desde Madrid. Conocida como La Diana Krall del flamenco, la artista española ha cumplido varios hitos en la historia del género, como ser la primera cantaora que ha pisado el escenario del teatro Maggio Musicale Fiorentino, donde participó el año pasado en la ópera El amor brujo, de Manuel de Falla. “Fue la primera vez que se cantó flamenco en ópera”, destaca.

A medio camino entre la alta escuela y el pop, este año presenta su disco Magnética, en el que rinde tributo a figuras como Camarón de la Isla, Enrique Morente y Rocío Jurado. En el álbum hay duetos con los cantaores Carmela de Las Grecas y El Pele; el bajista Abraham Laboriel grabó el tema La estrella, con arreglos de jazz.

“Ser pionera respecto a la música ha sido una casualidad que con el paso del tiempo se ha convertido en mi sello. No es una reinvención del flamenco, pero mi propuesta aporta mucho a la gente joven y mantiene el género muy vivo. Lo que hice fue estudiar a los antiguos y luego quité la guitarra. El piano aporta mayor armonía, delicadeza, más colores, y le da actualidad, modernidad y diferencia al flamenco”, explica.

Una mezcla como ésta no escapa a las críticas de los puristas, a pesar de que desde los 80 hay fusión en el flamenco. “Pero así es con todos, le pasó a Camarón, a Morente, siempre se critica lo diferente y después lo admiran y lo apoyan”, asegura.

Desde su debut discográfico en 2009, su búsqueda se mueve en el terreno de lo contemporáneo. El bailaor Rafael Amargo colaboró en su segunda entrega, Uñas rojas, de 2012 y el año pasado su tercer disco, Sentido, fue nominado al Grammy Latino como Álbum del Año, además de Álbum flamenco.

“Nunca he sido pop, lo curioso es que a un disco de flamenco lo nominen al Grammy. Eso me abrió muchas puertas, éste ha sido el año en que más he trabajado y para una artista flamenca es algo grande, pero creo que es el momento que estamos viviendo ahora en España: hay más espacios y una generación joven dedicada al género como nunca antes”, comenta.

Con su nueva entrega, Magnética, vuelve a figurar como candidata al Latin Grammy, y arriesga con el repertorio clásico, adaptado a su estilo. “Rearmonicé completamente cada tema. Es un reconocimiento a todos los artistas que me han influido en mi trayectoria, que han sido rompedores, transgresores y valientes, que me inspiraron a hacer eso mismo: romper los moldes”.

Magnética cierra con un tema dedicado a Rocío Jurado. “Fui su corista. Me llamaron por teléfono porque sabían que conocía todo su repertorio, para hacer una tercera voz, y de pronto me vi ahí cumpliendo el sueño de mi vida, fue un especial para la televisión de su último concierto”, recuerda.

Con su visita al país culmina su gira. “México siempre ha recibido muy bien al flamenco, que va ganando más seguidores, sobre todo de cante; precisamente por premios como el Grammy Latino es que la música se conoce más ampliamente”.