AFTEROFFICE
culturas

Fidel y su secreto romance con Nueva York

Tom Jennings llegó a la conclusión de que al ex presidente cubano Fidel Castro le gustaba Estados Unidos. Al menos esa fue la impresión del documentalista que llevó a cabo la realización de "Fidel", que lanzará NatGeo este 26 de julio.
Myrna I. Martínez
20 julio 2015 23:7 Última actualización 21 julio 2015 5:0
El trabajo fílmico de 60 minutos de duración será estrenado a las 21:00 horas por NatGeo. (Cortesía)

El trabajo fílmico de 60 minutos de duración será estrenado a las 21:00 horas por NatGeo. (Cortesía)

Durante el desarrollo de su método de trabajo para la realización de Fidel, el documental que lanzará NatGeo el 26 de julio, Tom Jennings llegó a la conclusión de que al ex presidente cubano le gustaba Estados Unidos y buscaba entablar relaciones con el país que representaba el papel del capitalismo salvaje en los años de las ideologías. Ayer, 54 años después, cubanos y estadounidenses habilitaron embajadas en ambos países.

Antes del rompimiento diplomático con la potencia occidental, Fidel Castro visitaba constantemente la Unión Americana. Se tomaba fotos como cualquier turista y visitaba lugares delicatessen.

El documentalista confiesa su desconcierto al encontrar imágenes de Castro de visita en Washington en 1959, donde se le ve colocando una corona de flores en la estatua de Abraham Lincoln o tomándose fotos junto a la de Thomas Jefferson. Las imágenes fueron capturadas por un fotógrafo en el tiempo de la Revolución Cubana y encontradas en la universidad de Yale.

Pero otra de las cosas que más sorprendió a Jennings fue darse cuenta que Fidel hablaba inglés y que visitó Manhattan en numerosas ocasiones.

“Encontré una entrevista realizada a Fidel Castro en 1979 en un avión, donde habla sobre cómo había sido su luna de miel en Nueva York, creo que fue en 1948. Por tres meses estuvo ahí y rentó un apartamento”, asegura el también productor.

“Escucharlo hablar sobre ir a un deli neoyorquino no me hizo sentido. Lo dijo con gran entusiasmo, no sé si orgullo sería la palabra correcta, como si hubiera estado muy feliz de haber estado en Nueva York. A él le gustaba”.

En una de las cintas que halló se ve a Castro en la Gran Manzana meses después del derrocamiento de Batista. Ahí se ve al mandatario en una situación un poco chistosa, intentando atravesar una calle muy concurrida durante media hora.

El trabajo fílmico de 60 minutos de duración será estrenado a las 21:00 horas por NatGeo, el día en que se celebran 62 años del inicio de la Revolución Cubana.

Para el director, nominado al Pulitzer en 1994, la apertura de las embajadas después de 54 años no le dará otro matiz a un trabajo que, aseguró, busca mostrar los eventos tal y como pasaron y exhibir la mayor diversidad de facetas del carismático líder.

La obra, hecha por encargo del canal, fue realizada únicamente con material de fotografía y video, gran parte inédito, y se apoyó con la voz en off de periodistas y testigos.

“Tratamos de ser lo más balanceados posible, porque la gente escucha el nombre de Fidel Castro y todo tipo de imágenes le vienen a la mente. No queríamos hacer una película que fuera política, aunque esto juega en una gran parte de la historia. Siempre tratábamos de encontrar el camino de equilibrar las cosas. No siempre fue fácil”, explica el periodista.

Los archivos que se utilizaron fueron encontrados en Estados Unidos, Europa y Cuba, algunos provenientes de fuentes tradicionales como AP, pero otros fueron hallados en lugares sorprendentes, son rarezas nunca antes vistas.

“Pudimos encontrar fotografías tomadas por ciudadanos que vivían en Key West durante el éxodo de Mariel (la salida de cubanos a EU en 1980), que querían documentar lo que estaba pasando. Las fotografías no fueron tomadas originalmente para ser publicadas, por eso nadie las había visto”, afirma.

Durante una de sus visitas a Cuba, Jennings corrió con un poco de suerte y pudo contactar al fotógrafo de Fidel Castro, Roberto Salas.

“Le preguntamos al chofer si podíamos conocer a Roberto Salas y 24 horas después estábamos sentados en su sala. Tenía cientos de fotografías sobre un montón de mesas y nos iba aclarando cuáles nunca se habían publicado antes y cuáles tal vez estarían bien para nuestro show”, dice el director.

A pesar de que Fidel Castro conoció al Che Guevara en 1955 en la colonia Tabacalera, y de que los revolucionarios partieron de Veracruz a bordo del Granma hacia la isla para iniciar la Revolución, al periodista no le interesó ese episodio en su vida. El documental aborda brevemente la historia familiar de Castro y se despliega a partir de que llega a la Sierra Maestra para avanzar hacia el norte.

El mayor reto fue retratar a alguien cuya carrera ha durado 50 años. Para ello, el documentalista buscó que se sintiera una narrativa, una historia. Trabajó en ella durante un largo periodo -refiere-. Desde luego, las cosas no fueron siempre sencillas.

“Una de las decisiones que siempre tuvimos que hacer fue qué poner y qué dejar fuera, siempre regresaba la pregunta de si la pieza iba sobre Fidel o sobre Cuba o sobre comunismo. De alguna forma todo tenía que estar atado a él, porque si no lo estaba, entonces no aparecería en la cinta”, dice.

Jennings utilizó reportes noticiosos para elaborar un seguimiento del revolucionario y mostrar ambos lados de la historia: el de quienes lo colocan como un hombre del pueblo, y quienes dicen que es un dictador.

“En una de las entrevistas que hizo para PBS en Estados Unidos en los 80 (Castro), le dice a la entrevistador que nada es sobre él, que todo lo que tienes que hacer es mirar alrededor de su país”, comparte.
En esa conversación advierte Castro Ruz: “No hay un pueblo que lleve mi nombre. No hay una sola calle nombrada después de mí. No hay una estatua de mí. No se trata de mí, nunca ha sido sobre mí”.

El documental trata sobre un líder político carismático, muy inteligente y que sabe perfectamente lo que hace.

Se verá -adelanta el realizador- a alguien que entiende cómo ganar el apoyo del pueblo. También cómo estuvo tan dispuesto a pararse solo contra Estados Unidos, incluso después del periodo en que la economía de la Unión Soviética colapsó.

“Es fascinante para mí que estuvo dispuesto a hacer todo eso y aceptar las consecuencias. Definitivamente es un maverick, y una persona firme en sus creencias”, concluye Tom Jennings.