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Festejo #CaminaMasaryk

Luego de casi dos años del cierre de la avenida Presidente Masaryk, miles de personas viven la reapertura de una de las avenidas más emblemáticas de la Ciudad de México.
Myrna I. Martínez
09 agosto 2015 22:6 Última actualización 10 agosto 2015 5:0
La nueva Masaryk contrasta con la imagen de hace dos años: banquetas destruidas y negocios agonizando por la falta de clientes. (Alejandro Meléndez)

La nueva Masaryk contrasta con la imagen de hace dos años: banquetas destruidas y negocios agonizando por la falta de clientes. (Alejandro Meléndez)

Tras casi dos años del cierre de la avenida Presidente Masaryk, considerada la más glamurosa de la capital, miles de personas salieron a caminar por sus calles y banquetas de granito durante la apertura oficial organizada por el Gobierno del DF y la Delegación Miguel Hidalgo el fin de semana pasado.

La nueva Masaryk contrasta con la imagen de hace dos años: banquetas destruidas, obras por doquier, negocios agonizando por la falta de clientes y banquetas casi desérticas. Nadie quería ir a la calle nombrada así por Lázaro Cárdenas en honor al primer presidente de la antigua Checoslovaquia.

Durante el evento #CaminaMasaryk, con el fin de reactivar la zona, alrededor de 30 mil personas disfrutaron de esta avenida ya remodelada con un estilo que pretende regresar ese glamour a la calle donde habitan marcas de lujo y restaurantes. La inversión
–pública y privada- superó los 400 millones de pesos.

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Eventos

#CaminaMasaryk cerró antes de medio día con una carrera de 5 kilómetros y una clase de yoga dirigida por Marcos Jassan. La participación tuvo un costo previo de 400 pesos e incluía chaleco de corredor y un yoga mat.

Yoga

El sábado las personas disfrutaron de las presentaciones en la glorieta de Arquímedes del popero Kalimba, el grupo electrónico guapachoso Mariaxibit y la cantante de jazz Andrea Básef, entre otros. También hubo performance y una pasarela de moda con la participación de Liverpool, Studio F, Protocolo Novios, y activaciones de marca de Loewe, Harley Davison y BMW.

La gente se mostró contenta por caminar o andar en bici en las banquetas ampliadas (sólo dejaron cuatro carriles para automóviles) sin tener que esquivar obras o sortear hoyos, pero sí hubo comentarios sobre lo resbaloso del suelo de granito y los tropezones causados por los pequeños bolardos del mismo material.

La fiesta contó con un festival gourmet organizado por los restauranteros y las tiendas ofrecieron descuentos, hasta hubo servicio de manicure por parte de Moor Spa.

El domingo las actividades fueron más relajadas. #CaminaMasaryk cerró antes de medio día con una carrera de 5 kilómetros y una clase de yoga dirigida por Marcos Jassan. La participación tuvo un costo previo de 400 pesos e incluía chaleco de corredor y un yoga mat.

Mientras tres mil personas corrían, otros prefirieron instalarse en las terrazas de los restaurantes a desayunar o en las bancas para ver a la gente pasar. Una de las ventajas de Masaryk es que a pesar de estar rodeada de lujosas tiendas (Burberry, Chopard o Prada), se puede desayunar en lugares clásicos y no tan ostentosos como Klein’s.

Algunos vecinos de Polanco comentaron que, aunque les gustó la apertura, esperan que no se le haga costumbre a la delegación cerrar la calle para eventos, y un grupo de unas 50 personas se manifestaron con pancartas durante los dos días.

Entre las molestias se encuentra que la obra no está finalizada al 100 por ciento, no hay botes de basura en toda la avenida, piden al gobierno dejar de realizar obras en la colonia, la tala de árboles y hubo quienes expresaron que no les gustó la ampliación de las banquetas, porque además de causar más tráfico, quitaron el carril de los ciclistas y ahora invaden el paso peatonal.

A pesar de los bemoles, avenida Masaryk cobra una nueva vida y se convierte en una de las pocas calles amigables para los peatones.