AFTEROFFICE
CULTURAS

Federico Campbell, entre novelas y periódicos

Considerado como el impulsor de una generación amplia de escritores (entre ellos Juan Villoro), el prolífico novelista y periodista fallecido ayer a los 74 años exploró en su obra los claroscuros del poder en México. 
Agencias
15 febrero 2014 19:48 Última actualización 16 febrero 2014 17:11
Federico Campbell nació el 1 de julio de 1941 en Tijuana, Baja California

Federico Campbell nació el 1 de julio de 1941 en Tijuana, Baja California. (Cuartoscuro)

El escritor Federico Campbell (1941-2014), quien murió ayer a los 72 años en la Ciudad de México a causa de influenza AH1N1, es reconocido como uno de los novelistas mexicanos más destacados y como un intelectual que reflexionó extensamente sobre el poder y sus claroscuros.

Considerado el mejor narrador bajacaliforniano de su generación, el prolífico escritor mantuvo siempre un pie en otra vocación paralela, sea la de periodista, ensayista, dramaturgo o traductor.

Las cenizas del escritor tijuanense, quien es velado hoy en el Panteón Francés de San Joaquín, podrían ser esparcidas en el desierto de Sonora, adelantó Carmen Gaitán, viuda del autor.

Su viuda, quien es historiadora de arte, comentó que el escritor, traductor y periodista tuvo una gran fascinación por Sonora y Baja California. "Hay un amigo de él que vive en el Desierto de Altar y tal vez vayamos Víctor Mendoza y yo a esparcir allí sus cenizas”.

“No veo a Federico, que era un andarín, que todo el día estaba tomando sus cafés en la Condesa, encerrado en una urna, él debe estar en un espacio muy amplio como lo era su espíritu”, señaló.

Mientras tanto, la comunidad cultural del país ha expresado hoy sus condolencias por la muerte de Campbell, quien colaboró en diversos diarios y revistas nacionales como La Jornada, Proceso y Milenio, en los que escribió su columna semanal “La hora del lobo”.

Autores como Elmer Mendoza, Juan Villoro, José María Espinasa, Paco Ignacio Taibo II, José Carreño, Inti Muñoz, Héctor Orestes Aguilar, lamentaron el deceso. 

José Carreño, director del Fondo de Cultura Económica (FCE), afirmó que Campbell fue un autor querido y respetado, cuyas aportaciones al periodismo y la literatura hicieron que su obra fuera "perdurable y bien cuidada". 

Asimismo, refirió que el FCE publicará pronto “La era de la criminalidad”, un texto que da cuenta de toda la producción de Campbell y que tiene que ver con la relación de poderes, delito y crimen.

Otro consternado por la muerte del traductor de William Shakespeare, Harold Pinter, David Mamet y Leonardo Sciascia, fue el escritor Juan Villoro, quien expresó: 

"Yo pertenezco a una generación a la que él apoyo mucho, porque inventó una editorial para los jóvenes que se llama ‘La máquina de escribir’ y, justamente ahora, me contaba que ahora acababa de terminar un libro con ese título y él ahí, nos pagaba de manera generosa, las ediciones a los autores”. 

Por su parte, Paco Ignacio Taibo II se dijo sorprendido “por esta racha tan enorme” de autores que en los últimos meses han partido.

“La guadaña se soltó, de por sí está próximo: Carlos Montemayor, Carlos Monsiváis, Carlos Fuentes, y de repente en racha a Juan Gelman, José Emilio Pacheco, Félix Grande en España y Federico, con quien había estado discutiendo sobre los libros que había que leer y los que no habría que comprar", comentó. 

En 1970, Campbell viajó a España, donde publicó su ópera prima “Infame turba” (1971), a la que siguió “Entrevistas con escritores” (1972). 

El que fuera miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte (SNCA) fundó en 1977 la editorial "La Máquina de Escribir", y fue becario del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca) en 1990, y de la Fundación Guggenheim, en 1995.

A lo largo de su trayectoria fue galardonado en numerosas ocasiones, en las que figuran el Premio Nacional de Narrativa Colima, en el año 2000, por su novela “Transpeninsular”, y el Premio Nacional de Literatura Letras de Sinaloa, en 2011. En 2009 fue nombrado Creador Emérito de Baja California por el gobierno del estado.

Escritor incansable, Federico Campbell encontró en el ejercicio de la literatura una manera de definirse a sí mismo y una manera de dar sentido al mundo.

Entre sus obras figuran “Todo lo de las focas” (1983), “Pretexta o el cronista enmascarado" (1979), “Tijuanenses” (1989), “De cuerpo entero”, (1990) y “La clave morse” (2001).

También destacan el libro de cuentos “Los brothers”, escrito en 1984, y las antologías “La ficción de la memoria”, de 2003, y “El imperio del adiós”, de 2004.

Además cultivó el ensayo en piezas como “La memoria de Sciascia” (1989); “La invención del poder” (1994), “Máscara negra. Crimen y poder” (1995), “Post scriptum triste” (1994) y “Periodismo escrito” (2002).

Federico Campbell nació el 1 de julio de 1941 en Tijuana, Baja California. Estudió derecho, filosofía y letras en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), así como periodismo en el Macalester College, en Saint Paul, Minnesota, Estados Unidos.