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Federer acaricia el sueño de su Grand Slam 18

Sin rastros de su última lesión, Roger Federer tendrá en Australia, el próximo domingo, una nueva oportunidad. Ha sido un jugador de pocas lesiones, a pesar de practicar tenis desde los 8 años y haber debutado en el circuito de la ATP en 1998.
Axel Beissner
26 enero 2017 13:20 Última actualización 27 enero 2017 5:0
"Todo es real, nunca pensé en mis sueños más locos que llegaría tan lejos en Australia", dijo un exultante Federer. (AP)

"Todo es real, nunca pensé en mis sueños más locos que llegaría tan lejos en Australia", dijo un exultante Federer. (AP)

El 26 de julio de 2016, el tenista más grande de todos los tiempos conmocionó al mundo del deporte blanco -léase neutral, como Suiza, el país que lo vio nacer el 8 de agosto de 1981-, al informar que se perdería el resto de la temporada para tener una rehabilitación más extensa de la cirugía de rodilla que se había practicado a principios del año. La posibilidad de ganar su primera medalla de oro en singles en los Juegos Olímpicos de Río -único pendiente en su trayectoria- se desvaneció, y la angustia por un pronto retiro aumentó.

Roger Federer ha sido un jugador de pocas lesiones, a pesar de practicar tenis desde los 8 años y haber debutado en el circuito de la ATP en 1998.

Dista mucho de sus ídolos de la infancia -Stefan Edberg, Boris Becker y Pete Sampras, grandes y excéntricos jugadores-, porque de él se sabe poco fuera de las canchas, sólo su lado filantrópico con la fundación que lleva su nombre, la cual recauda fondos para apoyar proyectos educativos en Sudáfrica y Suiza. Su padre se llama Robert, su madre, Lynette, y su hermana, Diana. Habla inglés, alemán, suizo y francés. Mirka Vavrinec es su esposa desde 2009, con la que tiene dos pares de gemelos, Myla y Charlene, Leo y Lenny.

Pero con la raqueta en las manos no tiene secretos; no esconde nada. Tal y como mostró al debutar en la Copa Davis a los 17 años, en 1999, y en Juegos Olímpicos, a los 18, en el 2000.

Fue precisamente antes de comenzar este milenio que también incursionó en los torneos de Grand Slam. En el de Australia, su más reciente cita -en el que ayer se convirtió, a los 35 años, en el jugador de mayor edad en llegar a una final varonil desde que lo lograra Ken Rosewall en el US Open de 1974, a los 39- registra su mayor efectividad, al conquistar cuatro títulos en cinco oportunidades (80 por ciento) hasta ahora.

Stanislas Wawrinka -compatriota, compañero y amigo, con quien conquistó la medalla olímpica de oro en dobles en Beijing 2008 y la Copa Davis en 2014- fue el último en sucumbir a su golpeo (7-5, 6-3, 1-6. 4-6, 6-3).

Después de andar “cojeando” de una pierna, Federer tiene la oportunidad de conquistar el Grand Slam número 18 de su carrera.