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Falta de decisión en el Tri

10 febrero 2014 4:20 Última actualización 17 octubre 2013 5:55

[México aún no define cómo afrontará los partidos contra Nueva Zelanda, un rival que estadísticamente luce inferior / Cuartoscuro]


 
Axel Beissner
 
A menos de un mes de enfrentar uno de los momentos que marcará el rumbo en el futbol mexicano, la visión no es clara, continua la incertidumbre, se oyen voces; dejar a Vucetich al mando o traer al “Piojo” Herrera, idealizado desde antes como héroe; convocar como base a los elegibles del América, líder del torneo; esas son las preocupaciones actuales, porque no existe ninguna preparación.
 

Son 46 lugares de diferencia los que separan a la Selección Mexicana (21) de la neozelandesa (67) en el ranking de la FIFA; de los 19 Mundiales disputados hasta la fecha el tricolor ha acudido a 14, mientras que los llamados All Whites sólo a dos; 18 equipos integran el torneo profesional en México y sólo ocho son parte de una liga semiprofesional en Nueva Zelanda.
 

Las estadísticas e historia están a favor de los nacionales que, gracias a la fortuna y el vecino del norte, Estados Unidos, tiene todo para llegar a Brasil 2014 sin mérito alguno.
 

Unidos por el oceáno Pacífico, pero separados por miles de kilómetros, directivos, futbolistas y aficionados de ambas naciones desconocen a lo que se enfrentarán; sin embargo, lo más importante para quienes formarán parte de la alineación el 13 y 20 de noviembre en los partidos de repechaje, no está en Oceanía, sino dentro de las fronteras mexicanas.
 

Señalar a un culpable es imposible y sería hasta ridículo pensar en ello, cuando no se tiene ni pies ni cabeza. El cuerpo técnico y jugadores en turno entre 2011 y 2013 se reparten la responsabilidad de vivir las consecuencias que sufre el balompié mexicano actualmente.
 

José Manuel Chepo de la Torre, Luis Fernando Tena y Víctor Manuel Vucetich únicamente son la cara del fracaso, de no saber cómo afrontar los retos y cambios que conlleva querer clasificar a un equipo a la justa internacional más importante del mundo.
 

La nula evolución del juego de los mexicanos indica que el problema no radica en el rival, sino en el miedo que permea de trabajar como se debe y con ello repetir una eliminación como en 1934, 1974 y 1982.