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DEPORTES

Faena y leyenda

La Plaza de Toros México cumple 68 años. Toreros entrevistados por EL FINANCIERO cuentan algunas de sus más importantes anécdotas en La Monumental.
Domingo Aguilar Mendiola
04 febrero 2014 22:52 Última actualización 05 febrero 2014 8:0
En sus 68 años de vida, la Plaza de Toros México ha erigido a grandes personajes. (Archivo)

En sus 68 años de vida, la Plaza de Toros México ha erigido a grandes personajes. (Archivo)

CIUDAD DE MÉXICO.- La Plaza de Toros México cumple 68 años hoy y el número de anécdotas en sus instalaciones es el mismo que la cantidad de pases dados en el centro del ruedo.

“Fui a torear nueve tardes, tuve la fortuna de triunfar en cuatro de ellas y tengo anécdotas muy bonitas, pero creo que la más importante fue mi confirmación en la Plaza México; me confirmó mi padre y es un hecho histórico, porque algunos padres sí le habían dado la alternativa a los hijos, pero confirmársela creo que fui el primer caso”, comentó Pedro Gutiérrez Lorenzo “El Capea”, quien se presentó el domingo pasado en el Coso de Insurgentes para dar inicio a las corridas de aniversario.

La Monumental ha erigido a grandes figuras del toreo internacional como Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete”, Silverio Pérez, “Curro” Rivera, Eloy Cavazos, “El Juli”, Enrique Ponce, José Tomás, Pablo Hermoso de Mendoza, entre otros; sin embargo, el origen de todas las leyendas e historias se encuentra el 5 de febrero de 1946. Luis Castro “El Soldado”, “Manolete” y Luis Procuna conformaron el cartel de la primera corrida con astados de San Mateo.

“Jardinero” fue el burel que partió plaza y el banderillero Román “El Chato” Guzmán el encargado de darle el primer capotazo a sus derrotes. “El Soldado” inauguró los muletazos, pero “Manolete” los galardones e hizo que el juez Carlos Zamora le otorgara la primera oreja tras lidiar a “Fresnillo”, segundo toro de la tarde. Procuna inició con la cadena de heridos a lo largo de los años; sin embargo, fue el primer mexicano en cortar una oreja tras controlar las embestidas de “Gavioto”.

Con respecto a los heridos en el redondel capitalino, Guillermo Leal, comentarista taurino de radio, recordó uno de los más dolorosos:

“El momento que más me marcó en el drama fue el día de la muerte de Eduardo Funtanet, marzo del 97; resulta que me dijo al aire, ‘esta tarde tengo mucho miedo’. Nos habíamos quedado de ver para cenar esa noche y Eduardo salió al ruedo, pero no duró más de dos minutos adentro; en una de las cabalgaduras tropezó, el toro se les fue encima, pasó el toro por encima del caballo, el caballo por encima de Eduardo Funtanet y Eduardo quedó tendido en el ruedo prácticamente con muerte cerebral. Sin matarlo literalmente, Eduardo no volvió a despertar. Ese fue el momento más dramático porque aparte me tocó cubrirlo para radio y también para la televisión”.

Los toros también tienen historias que contar más allá de los corrales y los 27 indultos que han recibido en la historia del inmueble. En 1947 un astado se escapó de los corrales, subió las escaleras que llegan a sombra general, brincó y cayó sobre el tendido. Posteriormente en 2006, “Pajarito”, de 500 kilos, se apoyó con las patas traseras en el burladero y brincó hasta los mismos asientos donde lo hizo el toro anterior, e hirió a varios espectadores.

La muerte siempre ha acechado a la plaza, a pesar de que el Arzobispo de México, Luis María Martínez, bendijo el lugar dos días antes de la inauguración para proteger a quienes se juegan la vida en el espectáculo taurino.

Darle derechazos a un toro dejó de ser algo exclusivo para el género masculino en el pozo de Mixcoac, cuando Hilda Tenorio Patiño recibió la alternativa de parte de Manolo Mejía el 28 de febrero de 2010. La michoacana dio una gran faena reconocida con una salida en hombros.
La lidia es un espectáculo y como tal atrae a grandes figuras de ese ambiente; por eso no sólo grandes representantes de la tauromaquia han llenado la Monumental Plaza México, también Mario Moreno “Cantinflas”, a quien además de actuar, le encantaba esta disciplina e inclusive tenía su propia ganadería llamada “Hermanos Moreno Reyes”.

El “torero bufo”, como se le conocía, escribió un prólogo para el libro El Cordobés y sus enemigos, obra dedicada a Manuel Benítez “El Cordobés”, en el que mencionaba “(…)claro que dentro de esto se manda de a feo, con alevosía, premeditación y ventaja, contra toreros españoles y mexicanos, que a mi ver, son juicios no muy juiciosos. Por ejemplo: el que externa sobre Joselito Huerta, que digan lo que digan, es un torero que deja huella donde quiera que se para y si no, que lo digan los monosabios que tienen que barrer la plaza(…)”.

Personajes como María Félix y Agustín Lara ocuparon varias veces un par de los 41 mil 262 lugares (sin contar a los que caben de pie) que ofrece el recinto. El compositor de Silverio, pasodoble dedicado al matador mexicano (primero en ganar un rabo en el Coso de Insurgentes), era un asiduo espectador de las corridas. Entre las butacas de la plaza más grande del mundo se han sentado cantantes como Joaquín Sabina y Miguel Bosé, deportistas como Hugo Sánchez y Mike Tyson, involucrados en la política nacional como Cuauhtémoc Cárdenas, empresarios como Carlos Slim; el ex rector de la UNAM, Juan Ramón de la Fuente y actores internacionales como Sylvester Stallone.

La México no se ciñe únicamente a encierros, conciertos de todo género, shows de motociclismo internacionales, exposiciones y encuentros de box (Julio César Chávez colgó los guantes con una victoria sobre Frankie Randall), engalanan los acontecimientos del redondel.

El inmueble cumple más de 24 mil 820 días siendo la sede de historias dignas de contarse y registrarse para futuras generaciones. Los toreros sueñan con triunfos en éste y los asistentes con formar parte de las presentaciones.

“La México es la Plaza de mis sueños, es donde sientes ese hormigueo que te preocupa porque quieres dar lo mejor de ti y que tengas suerte para poder disfrutar de esta afición de sus ‘olés’(…),” dijo “El Juli” durante su última visita a la capital para celebrar sus 15 años de carrera en el país.