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Extremos al borde del área de un siglo cruel

Günter Grass, dicen, se pasó la vida provocando preguntas difíciles; Eduardo Galeano formulando respuestas fáciles. En la cancha de las letras ambos escritores son diametralmente opuestos. Juegan en posiciones distintas y pertenecen a fuerzas básicas muy diferentes.
Mauricio Mejía
13 abril 2015 22:25 Última actualización 14 abril 2015 5:0
Grass narró el partido del siglo de manera atroz; Galeano hizo la crónica de un partido político. (AP)

Eduardo Galeano hizo la crónica de un partido político; Günter Grass narró el partido del siglo de manera atroz. (AP)

Günter Grass, dicen, se pasó la vida provocando preguntas difíciles; Eduardo Galeano formulando respuestas fáciles.

La severa sentencia podría ser agresiva para el astro de la literatura uruguaya. No lo es. En la cancha de las letras ambos escritores son diametralmente opuestos. Juegan en posiciones distintas y pertenecen a fuerzas básicas muy diferentes. La comparación es facilona. Quizá lo único que tienen en común, además de la fecha de la salida del campo de juego, sea el lado del césped en el que laboraban.

Grass, hincha del FC St Pauli, una organización no gubernamental que milita en el extremo izquierdo del orden establecido, fue un severo crítico del sistema de competencia de la Bundesliga y de la ambición de la FIFA por convertir al futbol en gigantesco negocio antes que deporte popular, que practicó tardíamente y abandonó por dos razones: la rodilla izquierda y la rodilla derecha.

Galeano, del Nacional toda la vida, hizo, a lo Enzo Francescoli, en efecto fácil la palabra. Europa juega a la prosa; Sudamérica al verso, dijo. Menos corrioso, más sutil, hizo de la pelota una plaza pública. Los snobs dejaron de ver el balompié como un acto bárbaro y se tomaron la molestia de leer, ocurrencia incómoda para el hábito culto.

Grass narró el partido del siglo de manera atroz; Galeano hizo la crónica de un partido político.