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Eterno infantil: artes escénicas para inteligencias mayores

"No subestimar la sensibilidad e intelecto de los pequeños", es la premisa de la que parten los artistas, directores escénicos y productores más reconocidos del país, al momento de elaborar una oferta para esta audiencia tan particular.
Rosario Reyes
28 abril 2014 23:11 Última actualización 29 abril 2014 5:0
Si a los niños se les fomenta el hábito del teatro, de conciertos, de espectáculos de calidad, se van acostumbrando a esa forma de vida.

Si a los niños se les fomenta el hábito del teatro, de conciertos, de espectáculos de calidad, se van acostumbrando a esa forma de vida.

No hay público más exigente que el de los niños: si no les gusta lo que ven, se van, asegura Francisco Serrano, director del Lunario del Auditorio Nacional, quien hace cuatro años programó el primer ciclo de ópera infantil, en conjunto con la productora Silvia Rittner, de Arpegio Producciones.

El secreto de la creación dirigida al público infantil está en no subestimar su sensibilidad e intelecto. Esa es la premisa de la cual parten los artistas, directores escénicos y productores más reconocidos del país al momento de elaborar una oferta para esta audiencia particular y que crece en exigencia.

Así han llegado a este exigente público obras que tocan temas tan terribles como la orfandad, la violencia intrafamiliar y otros polémicos, como las familias homoparentales. Existen también creativos dedicados a difundir valores, como Mario Iván Martínez, embajador de la obra de Francisco Gabilondo Soler, "Cri Cri".

Boris Schoeman, director de la compañía Los Endebles, apela a la inteligencia por obligación. “Estamos demasiado acostumbrados a pensar que el público es estúpido y por lo mismo hay que presentarle cosas muy obvias”, asegura con cierta ironía.

Schoeman explica que apuesta a una dramaturgia en la que los autores no escriben exclusivamente para niños. “En el sentido de que es un teatro para reunir a la familia, para permitirles que hablen de otras cosas, no de lo que están acostumbrados a comentar entre ellos, y eso genera el diálogo entre generaciones, abrir preguntas más que resolverlas de manera didáctica, es lo que abre el pensamiento, el cuestionamiento, el sentido crítico y eso es fundamental para tener luego adultos que puedan formar una sociedad más tolerante y menos violenta”.

Mario Iván Martínez, músico y cuentacuentos, comparte esta idea sobre la importancia de acercar a las nuevas generaciones al arte. “Antes que cualquier cosa, la selección literaria para mí es importante”, sostiene el creador de un amplio repertorio de espectáculos infantiles, la mayoría grabados en su discografía de 19 audiolibros.

“Yo me dedico a los niños no porque no tenga otra opción laboral, sino por gusto, por convicción. Esto creo que es importante, porque a menudo, en el ámbito del teatro infantil, se plantea la chabacanería, la banalidad y el oportunismo; es decir, ya sale la última película extranjera y se cocinan 30 pinochitos, 40 dálmatas y superhéroes al vapor. Intento identificar y otorgar dignidad a la oferta infantil y esto a través de textos que no nada más les diviertan, sino que al mismo tiempo ayuden a su formación cultural”.

Crear el hábito
Si a los niños se les fomenta el hábito del teatro, de conciertos, de espectáculos de calidad -opina Serrano- se van acostumbrando a esa forma de vida. “Les va empezando a gustar. Alimentar su inquietud por encontrar sus propios medios de expresión. Chango viejo no aprende nueva maroma”.

Para Silvia Rittner los niños son creativos por naturaleza, pero hay escuelas que matan la imaginación, les dicen cómo tienen que hacer las cosas; son escuelas de instrucciones, no de sensibilidad.

A los chicos -observa- hay que hablarles de tú a tú, sin verlos como menores o como seres que no entienden. “No tienen la misma experiencia que nosotros ni el mismo paquete de vida. Pero desde luego que lo entienden todo perfectamente”.

Los niños, saben reconocer cuando un espectáculo es “ñoño”, enfatiza Mario Iván Martínez, quien aplaude el esfuerzo de artistas como Emanuel Márquez, Maribel Carrasco y Los Cántaro, entre otros, para brindar dignidad a la oferta infantil. El actor afirma que, como embajador de la obra de Francisco Gabilondo Soler, pretende celebrar al máximo exponente de música y literatura infantil de habla hispana en el siglo XX.

Que temas famosos como "El ratón vaquero", "El baile de los muñecos", alternen con material poco conocido de "El grillito cantor" para mostrar a las nuevas generaciones lo abundante que fue la imaginación y la creatividad de ese soñador profesional, cuya obra derrocha ingenio y un lúcido pensamiento. También -propone- es importante difundir las obras contemporáneas que contribuyan a la formación de seres humanos sensibles.