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Esteban Gutiérrez: pasión y constancia

El piloto mexicano Esteban Gutiérrez no piensa en la muerte. Sabe que la única forma de sobrevivir en esa jungla llamada Fórmula Uno es a través de un plan bien trazado. Este domingo por fin regresará a las pistas en el Gran Premio de Australia.
Eduardo Bautista
17 marzo 2016 21:46 Última actualización 18 marzo 2016 5:0
Este domingo por fin regresará a las pistas en el Gran Premio de Australia. (Especial)

Esteban Gutiérrez ha estado inmerso en el automovilismo desde los 12 años. (Especial)

Cuando se pone el casco, Esteban Gutiérrez no piensa en la muerte. Es un estoico al volante. Así lo confiesa desde el otro lado del teléfono. Sabe que la única forma de sobrevivir en esa jungla llamada Fórmula Uno es a través de un plan bien trazado y tiene muy claro cuál es el suyo.

El regiomontano no puede ocultar su felicidad de estar en Haas, su nuevo equipo. Este domingo por fin regresará a las pistas en el Gran Premio de Australia, luego de un año de ser piloto de pruebas en Ferrari. Y lo hará como siempre: con su estampa de la Virgen María en el coche.

Se declara católico. La fe, dice, es un hábito ineludible cuando se corre a más de 250 kilómetros por hora. Eso también le ha ayudado a sortear su camino por la Gran Carpa, el cual, por cierto, no ha estado exento de baches y veredas. Pero tiene la esperanza de que este año cambien las cosas. Si algo ha tenido este joven de 24 años es paciencia. “Para mí lo más difícil ha sido la adaptación. Mi periodo con Sauber (2013-2014) fue realmente complicado”, confiesa.

“He aprendido que en la Fórmula Uno hay cosas que no dependen de ti y hay que sobrellevar eso con la mayor responsabilidad posible. La permanencia de un piloto depende principalmente de cuatro cosas: la constancia, la paciencia, la reputación y la buena relación con otros equipos”, comparte.

UNA CARRERA QUE APENAS COMIENZA
Gutiérrez
ha estado inmerso en el automovilismo desde los 12 años. Empezó con karts, motivado por su hermano Andrés, quien también es piloto. A los 18 ganó el campeonato de la Fórmula BMW Europa con 12 podios en 16 carreras.

Desde entonces cuenta con el apoyo de Carlos Slim Domit, presidente de la Escudería Telmex. Luego corrió en Fórmula 3, GP3 y GP2. Sauber lo contrató por dos años y no ganó nada; después llegó a Ferrari como reserva, donde tuvo que conformarse con ver las carreras desde los pits.

“Creo que ha valido la pena; por fin veo que mis esfuerzos están rindiendo frutos”, asegura quien hoy forma parte de una escudería debutante, pero que correrá con motores fabricados por Ferrari.

“Contamos con una muy buena base para Australia. Salvo algunos pequeños problemas, el coche me ha respondido bien. El proceso de adaptarme a Haas ha sido muy interesante. El equipo es tan nuevo que el ambiente que se ha formado es muy positivo”.

A lo largo de tres años, Gutiérrez dice que en el automovilismo lo más importante es la capacidad de observación: ver cómo corren los campeones mundiales, anotar sus trucos, aprender de su destreza. Todo eso, recuerda, lo aprendió el año pasado mientras vestía el uniforme del Cavallino Rampante. Convivir codo a codo con Sebastian Vettel y Kimi Räikkönen, asegura ha sido una de las experiencias más enriquecedoras de su vida.

Es ése el mundo que le apasiona; un universo de velocidad, competencia y estrategia. Espera con afán adolescente el GP de México, ya que nunca imaginó correr en casa.

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