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CULTURAS

Él asegura tener un Miguel Ángel original
¿Tú le crees?

Este cuadro de 48 x 64 centímetros se ha convertido en objeto de polémica entre los expertos en arte renacentista: mientras unos aseguran que es un Miguel Ángel original de 1545, otros dicen que fue pintado por uno de sus amigos. ¿Qué dice su propietario? 
AP
20 julio 2017 20:24 Última actualización 23 julio 2017 12:15
Miguel Ángel

(AP)

Martin Kober no tiene la menor duda: El cuadro de un Jesús agonizante que cuelga en una pared de la casa de su infancia es obra de Miguel Ángel. Conseguir que los expertos lo corroboren es otra historia.

En juego hay 300 millones de dólares.

Ese es el valor potencial del cuadro de 48 x 64 centímetros (19 x 25 pulgadas) que adorna la casa de la familia Kober, que recibió más de un pelotazo de tenis y que en una ocasión se cayó cuando le estaban limpiando el polvo.

En los últimos 15 años Kober ha estado visitando expertos para que analicen el cuadro y recibiendo opiniones encontradas. Por ahora, la obra de alrededor de 1545, que la cuñada del tatarabuelo de Kober recibió de una baronesa alemana, sigue guardado en una bóveda, a la espera de que alguien corrobore su autenticidad.

“Me siento atormentado”, declaró Kober, un piloto de aviones comerciales jubilado que pasó su infancia en Greece, un suburbio de Rochester. “No soy nadie, no tengo conexiones. No sé si es auténtico o no”.

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George Kober


El óleo sobre madera muestra a Jesús agonizando, sostenido por dos ángeles en las faldas de la Virgen María. Algunos expertos consideran que no es lo suficientemente bueno como para ser un Buonarroti o estiman que es una versión de otro artista a partir de un bosquejo de Miguel Ángel que ha sido muy copiado.

Más de uno se pregunta si el artista, que por entonces tendría 70 años, hubiera dedicado tiempo a ese cuadro entre el fresco de la El Juicio Final de la Capilla Sixtina y otro fresco de la Capilla Paulina.

Quienes apoyan a Kober mencionan referencias históricas escritas en el cuadro y evidencia forense que incluye al tipo de pintura preferida de Miguel Ángel, pinceladas con pinceles pequeños y cambios a mitad de camino visibles con exámenes de rayos infrarrojos que indicarían que es un original, no una copia.

“Lamentablemente, las atribuciones (de cuadros) nunca son algo definitivo”, declaró William Wallace, experto en Miguel Ángel que no se sorprende de que no haya consenso en torno al cuadro. Atribuir una obra a alguien es casi siempre un proceso con muchos vaivenes, en el que las opiniones cambian con el tiempo.

Kober afirma que los museos y los expertos que se niegan a atribuir el cuadro a Buonarroti no lo examinaron bien o no consideraron evidencia histórica y científica, buena parte de la cual está reunida en un libro del 2014, The Ragusa Pieta: History and Restoration (La Piedad de la Ragusa: Historia y Restauración).

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Miguel Ángel


El libro documenta la limpieza y el estudio del cuadro que hizo la organización filantrópica Fundación de Roma a partir del 2011, antes de que fuese exhibido allí como parte de una muestra sobre el Renacimiento.

Wallace, profesor de historia del arte de la Universidad de Washington de San Luis que vio el cuadro antes de que fuese restaurado, no descarta la posibilidad de que sea efectivamente un Miguel Ángel. Pero cree que lo más probable es que haya sido pintado por un viejo amigo del artista, Marcello Venusti, con el visto bueno de Buonarroti.

En la época renacentista, indicó Wallace, el cuadro y otros como él hubieran sido considerados de Miguel Ángel porque se basaron en bosquejos del artista y fueron hechos a pedido suyo.

Entre los principales obstáculos para que sea aceptado como un Miguel Ángel figuran las distintas interpretaciones que se dan a las referencias escritas en el cuadro que se remontan al Renacimiento, y dudas sobre si aluden a un bosquejo, como se pensó por mucho tiempo, o al cuadro en sí.

Uno de los expertos más convencidos de que es un Miguel Ángel es el historiador del arte y restaurador italiano Antonio Forcellino, que ha examinado el cuadro y escribió sobre él en Los Miguel Ángel perdidos, publicado en el 2011.

Forcellino dijo en un correo electrónico que “la frialdad de las instituciones estadounidenses (comparada con la de las europeas) hacia este cuadro es inexplicable”.

Kober no se explica cómo puede ser que opiniones tan positivas no generen más revuelo entre los expertos. Y dice que está dispuesto a permitir que entidades con más peso examinen el cuadro. “Este cuadro puede ser examinado de nuevo si hace falta, pero los resultados van a ser los mismos”, manifestó. “Es un Miguel Ángel”.