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Este documental te muestra una ‘ventana al sufrimiento’

Goldcrest Films retrató en 'Hell on Earth' el conflicto de Siria e Irak desde adentro, con la participación de activistas, periodistas y ciudadanos, quienes filmaban de manera independiente y luego se juntaba todo el material. 
Rosario Reyes
27 noviembre 2017 0:11 Última actualización 27 noviembre 2017 4:55
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El documental 'Hell on Earth', es una película sobre el conflicto de Siria e Irak. (NatGeo)

En 2014, el año en el que los reporteros estadounidenses James Foley y Steven Sotlof fueron decapitados en Siria por el Estado Islámico (el 19 de agosto y el 3 de septiembre, respectivamente), el equipo de Goldcrest Films comenzó a filmar en el área de conflicto.

Siria llevaba tres años sumido en una cruenta guerra que todavía no termina -apenas la semana pasada, el presidente de Rusia, Vladímir Putin, y sus homólogos turco e iraní, Recep Tayyip Erdogan y Hasan Rohaní, acordaron poner en marcha un nuevo proceso de paz para el país, pero no dieron detalles ni fijaron una fecha-.

Ese sangriento 2014, Isis publicó en video las ejecuciones de los periodistas que habían permanecido secuestrados durante varios meses. Mientras tanto, la productora británica Goldcrest Films comenzó a desarrollar una forma de producción audiovisual que involucraba a la sociedad civil. Resultado de dos años de trabajo, en abril pasado se estrenó en el Festival de Tribeca el documental Hell on Earth, una película para NatGeo sobre el conflicto de Siria e Irak.

“Esta es la tragedia más grande de nuestra generación”, dice en entrevista Nick Quested, quien estuvo en México para participar en el coloquio Los acosos de la civilización. De muro a muro, organizado por la UNAM y la UdeG, que comenzó el 15 de noviembre en Ciudad Universitaria y continuará hasta hoy en el marco de la FIL de Guadalajara.

El realizador comparte que en la elaboración de este documental, que se presenta como “una ventana al sufrimiento”, intervinieron activistas, periodistas y ciudadanos. “Filmaban de manera independiente y luego juntábamos el trabajo de todos. Teníamos una red muy amplia y seguimos un montón de líneas, pero al final, los personajes que están en la historia son quienes humanizan la guerra. Al ver las historias personales se vuelve evidente cuál es el hilo principal de la película: el sufrimiento de la gente”.

Además del documental para NatGeo sobre Siria, Goldcrest Films realizó un cortometraje de 13 minutos (disponible en http://channel.nationalgeographic.com/hell-on-earth/videos/hell-on-earth-refugees/) que sigue a dos familias: los hermanos Radwan y Marwan, con sus respectivas esposas e hijos, en su travesía de Manbij a Turquía. Narrada por Sebastian Junger, la historia da inicio cuando las familias dejan la antigua ciudad siria de Manbij, tomada por ISIS después de que el presidente Bachar el Asad comenzó a bombardear Aleppo.

Las imágenes captadas por Radwan y Marwan siguen el recorrido de ambas familias hasta cruzar tres fronteras: la de ISIS, la zona no militarizada de Siria y la frontera con Turquía.

“La gente piensa: ‘este no es mi problema’, pero tanta violencia y miseria terminará por afectar a toda la humanidad”, dice en su narración el realizador Sebastian Junger, fundador, junto con Quested, de la productora especializada en documentales de guerra.

Respecto a las consecuencias de este conflicto, Quested señala: “Las pérdidas son incalculables. Millones de personas han sido desplazadas, 500 mil han sido asesinadas. Económicamente es un grave problema mantener a todas estas personas que no pueden ganarse la vida por ser desplazadas. No sé cuánto dinero ha metido Arabia Saudita en las milicias, pero he oído rumores de que en 2012 envió 5 mil millones de dólares”.

Los realizadores iniciaron en 2007 su trabajo en zonas de conflicto. Su primera producción fue filmada en el Valle de Korengal, en Afganistán, a donde Sebastian Junger llegó como reportero de guerra junto con su colega Tim Hetherington, quien murió el 20 de abril de 2011 en una cobertura en Libia.

El resultado de aquellas grabaciones en Afganistán fue Restrepo, nominada al Oscar como Mejor Película en Lengua Extranjera en 2010, con la que inicia una trilogía completada por Which Way Is the Frontline From Here: The Life and Times of Tim Heatherington (2013) y The Last Patrol (2014).

“Llegamos al norte de Siria porque queríamos tener un entendimiento claro de cómo la represión violenta de las protestas masivas mutó en una guerra civil y se convirtió en una guerra sectaria, y cómo esta guerra permitió la colonización de Siria por el Estado Islámico. Al mismo tiempo queríamos mostrar el lado humano, conseguimos una cámara, un teléfono y se los dimos a una familia que vivía en Siria bajo el control de ISIS”, relata Quested.

La mirada de las familias es testimonio de un miedo indescriptible. En una escena, Marwan se graba a las tres de la madrugada con una sonrisa forzada tratando de calmar a su pequeña hija que despierta por los bombardeos.

De acuerdo con Quested, quien encabeza un proyecto en la frontera de México con Estados Unidos, la causa fundamental de la guerra en Siria es el prolongado hartazgo de la población hacia la corrupción endémica de su gobierno. “La gente se levantó contra Asad y la razón por la que lo hicieron fue porque vivían en una cleptocracia, una corrupción masiva y una falta de oportunidades enorme”.

Quested asegura que a Siria le espera un futuro largo y complicado. “El Estado Islámico básicamente ha sido vencido, pero los poderes regionales que financiaron esta guerra no han obtenido todavía sus objetivos. No sé qué va a pasar. Espero que exista una división federal que mantenga a Siria como un constructor y que el gobierno local surja de las personas que viven ahí y no por fuerzas exteriores”.

La política estadounidense en Siria, concluye, es como la intervención en Libia, donde apoyaron a los rebeldes y lograron la extradición y el asesinato de Gadafi, pero eso derivó en un estado fallido. “Lo mismo pasa en Siria: apoyan a los rebeldes con una política de no intervención; pero esa guerra tendrá repercusiones que no podemos imaginar. Con la película brindamos al mundo una ventana al sufrimiento de Siria. Creo que entre más conciencia haya, más se podrán crear políticas que ayuden a resolver el conflicto”.