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Este coñac tiene la exclusividad en cada gota

Uno de los destilados de mayor sofisticación, escala a otro nivel en una presentación especial. La bebida, protegida en las bodegas de esta marca por cuatro generaciones, cuenta con tres tipos de vid: ugni blanc, folle blanche y colombard.
Lizbeth Hernández
24 mayo 2017 21:50 Última actualización 25 mayo 2017 5:0
Louis XIII

Louis XIII

En el siglo XVIII, los campesinos galos almacenaron vinos destilados en toneles de roble por varios años. El tiempo se encargó de transformarlos en sofisticados alcoholes de tono ámbar, codiciados por la complejidad de sabores y su alto precio. Las uvas provenían de una pequeña región, Cognac. Así nació el licor más exclusivo que se produce en Francia.

Tres siglos después, su elixir es para un grupo selecto. Las ediciones especiales están diseñadas para capturar a ese consumidor, como lo refiere Rodolphe de Lapeyrouse, director general de Louis XIII en México, quién comenta sobre el proceso de elaboración del licor que presenta la marca, y el cual se comercializa en 113 mil 700 pesos.

“Las uvas provienen únicamente de Grande Champagne. Es una mezcla añejada por 100 años en tierçons de roble limousin, unas raras y ancestrales barricas”, asegura el directivo, quien confirma que para el mercado mexicano sólo están disponibles tres botellas del destilado.

La bebida, protegida en las bodegas de la marca por cuatro generaciones, cuenta con tres tipos de vid: ugni blanc, folle blanche y colombard, las autorizadas para convertirse en coñac. El proceso se completa con la doble destilación en alambique tipo charentais.
“Para llenar un decantador son necesarios 150 kilos de uva, porque no se agrega agua”, añade De Lapeyrouse.

Cuando el destilado está en su proceso de evaporación, todo el pueblo huele a coñac. Se calcula que se pierden más de 12 millones de litros al año, pero no resulta de importancia si se toma en cuenta la calidad final.

Entre los aromas y sabores que se perciben en esta edición especial destacan los de la madera, adquiridos en los tierçons de roble. “El segundo aroma proviene de las delicadas notas florales como el iris, que es asociado a lo mejor de la Grande Champagne, para concluir con un tercero rico en especias, en el que se distinguen nuez moscada y jengibre”, comenta el experto.

El decantador está inspirado en una antigüedad comprada por Paul-Émile Rémy Martin, creador de la marca. Es un ánfora de metal que data de 1569, encontrada en el campo de batalla entre católicos y protestantes, que se transformó en el utensilio elaborado a mano por 11 artesanos diestros en la elaboración del baccarat.

Sobre la mejor manera de disfrutarlo, el directivo señala que al tratarse de un viaje sensorial, la experiencia se completa en copas del mismo cristal, de las cuales sugiere las diseñadas por Christophe Pillet, creadas específicamente para apreciar los sabores característicos del licor.