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Buena vida

Prepárate para ser
el mejor 'foodie'

Degustar un platillo puede ser el inicio de una profesión. El término fue acuñado en 1984 por Paul Levy, Anna Barr y Mat Sloan en su libro "The Official Foodie Handbook".
Ruth Martín
10 marzo 2014 22:12 Última actualización 11 marzo 2014 5:0
El foodie no se centra únicamente en productos de alta cocina, tiene una afición amateur. (Archivo)

El foodie no se centra únicamente en productos de alta cocina, tiene una afición amateur. (Archivo)

Muchos se han topado con la palabra foodie, que tan de moda está, pero tan poco clara es. El término fue acuñado en 1984 por Paul Levy, Anna Barr y Mat Sloan en su libro "The Official Foodie Handbook" (El manual oficial para los foodies). Es complicado encontrar un homónimo en español para semejante término que define a una tribu urbana gastronómica que se ha regado por todos lados.¿Se puede decir que foodie es al inglés lo que sibarita al español o gourmand al francés? Parece que no.

Según la Real Academia Española (RAE), sibarita es “aquella persona que se trata con mucho regalo y refinamiento”. Sencillamente, aquel que posee gustos exquisitos. Gourmand, o gourmet, también se asocian a personas de exquisito paladar. Mientras que los sibaritas y gourmets rozan lo delicatessen, el foodie no se centra únicamente en productos de alta cocina, tiene una afición amateur que lo hace acercarse a la gastronomía con ojos nuevos y muchas ganas de probar nuevos platos y descubrir espacios singulares.

Durante los años 80 y 90 el movimiento foodie dio lugar a la aparición del canal estadounidense Food Network y otro tipo de programaciones especializadas en el ámbito de la comida como Iron Chef. Además trajo consigo un renacimiento de los libros de cocina y las revistas especializadas, el auge de las webs de expertos y los blogs en los que el disfrute era el protagonista. Escapar de la proliferación de las cadenas de comida prefabricada en Estados Unidos, fue una de las motivaciones clave para el nacimiento de los foodies como pequeño grupo social.

El perfil corresponde con jóvenes de entre 30 y 40 años, de clase media y media alta, para los que comer es algo más que alimentarse. No suelen tener vínculos profesionales con el mundo de la cocina o la bebida, y tampoco suelen estar interesados sólo en lo más top de la gastronomía. Todo lo contrario, les interesa todo lo nuevo. Conocen el último restaurante, dónde tienen lugar las mejores degustaciones de vino, en qué lugar se puede encontrar el mejor pan francés o los cocteles perfectos.

Al foodie también le gusta ser anfitrión. Tan es así, que incluso ha nacido el mealsurfing. Según un estudio elaborado por la agencia de publicidad norteamericana J. Walter Thompson, el mealsurfing fue una de las tendencias del 2013 relacionadas con los servicios de hospitalidad globales, y consiste en organizar reuniones de apasionados por la comida en casa de un encargado de preparar el menú. Tal es el éxito alcanzado por esta tendencia, que han surgido plataformas en las que se puede anunciar al mundo qué menú elaborar y cuál será su costo: Kitchenparty.org, Kitchensurfing.com, Newgusto.com o Eatfeastly.com. Ser foodie es expresar un estilo de vida.