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Entre la trampa y la grandeza, Patriotas

Siglo Brady-Belichick. Pese a todo. La trampa es consustancial al deporte; lo de afuera confirma lo interno. La pareja quarteback-head coach, con amplias posibilidades de ser la máxima del emparrilado, ha sido acusada de ilegítima.
Mauricio Mejía
02 febrero 2017 22:51 Última actualización 03 febrero 2017 5:0
(AP)

Nadie, sin embargo, puede restarle atributos a un dúo sublime. (AP)

Siglo Brady-Belichick. Pese a todo. La trampa es consustancial al deporte; lo de afuera confirma lo interno. La pareja quarteback-head coach, con amplias posibilidades de ser la máxima del emparrilado, ha sido acusada de ilegítima. Y también sancionada. Brady se perdió, por sentencia, el comienzo de la temporada. Aún así está en el juego grande ante un equipo marcadamente desfavorecido por la apuesta, Atlanta.

La recurrencia de los Patriotas en el Súper Domingo les vuelve chocantes. La grandeza produce malestar estomacal. Nadie, sin embargo, puede restarle atributos a un dúo sublime. A las quejas sentimentaloides de sus detractores, el dúo responde con récords. Y sus argumentos son inapelables, como los números. El 5 de febrero será histórico para la NFL: el amigo de Trump, Brady, será el protagonista deportivo de una faena llena de colectividad cultural en la que Mr. President será, otra vez, mal visto.