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En México no se le saca el provecho suficiente a las canchas de futbol

La creación de la Asociación de Especialistas en Césped Deportivo en el país está próxima a realizarse, según Raúl Barrios Neri, arquitecto especialista en mantenimiento y construcción de canchas de césped natural y artificial certificado por la FIFA.
Domingo Aguilar Mendiola
15 febrero 2015 21:55 Última actualización 16 febrero 2015 5:0
“Independientemente de que se escoja bien o mal el tipo de césped, en México no hay gente capacitada para darle mantenimiento", afirma Barrios Neri. (Cortesía)

“Independientemente de que se escoja bien o mal el tipo de césped, en México no hay gente capacitada para darle mantenimiento", afirma Barrios Neri. (Cortesía)

La creación de la Asociación de Especialistas en Césped Deportivo en el país está próxima a realizarse, según Raúl Barrios Neri, arquitecto especialista en mantenimiento y construcción de canchas de césped natural y artificial certificado por la FIFA. El hombre que estuvo al mando del pasto del Estadio Azteca hasta el año pasado, asegura que el cuidado de los campos de Primera División del país no es un tema que muchos clubes se tomen en serio.

“Independientemente de que se escoja bien o mal el tipo de césped, en México no hay gente capacitada para darle mantenimiento. Normalmente quienes cuidan los campos son personas que se hicieron en las canchas”, advierte.

La atención en los pequeños detalles suele ser la diferencia en competencias tan parejas. El conocimiento del terreno de juego es un factor que muchos entrenadores pueden inclinar a su favor si ahondan en el conocimiento del mismo. “Sacar provecho de las canchas es algo que en Europa se toma mucho en cuenta. Hay entrenadores que visitan el estadio antes del partido e incluso ya saben qué altura necesitan para que el balón ruede más rápido (…) Manolo Lapuente se preocupaba por la forma en cómo cortarlo y hasta el día que había que hacerlo para darle mayor velocidad al césped”, indica el experto.

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Altura del pasto

Los lineamientos del órgano rector del futbol internacional establecen que la altura del pasto debe oscilar entre los 13 y los 33 milímetros. Atención especializada por estado, consideraciones lumínicas para cada inmueble y estudios de suelo son tan sólo unas de las peculiaridades que integran la lista de precauciones a tomar en cuenta.

Pasto

Los lineamientos del órgano rector del futbol internacional establecen que la altura del pasto debe oscilar entre los 13 y los 33 milímetros. Además de la prohibición en el empleo de agroquímicos que puedan dañar el medio ambiente, no se puede utilizar abono de origen animal, ni siquiera para cuidar las áreas de entrenamiento. “Aparte de que al pasto le provoca muchos hongos, si hay un jugador raspado se puede infectar con la bacteria del tétanos”, explica el ahora encargado del predio donde se desempeña el Pachuca.

Atención especializada por estado, consideraciones lumínicas para cada inmueble y estudios de suelo son tan sólo unas de las peculiaridades que integran la lista de precauciones a tomar en cuenta. En la zona centro del país actualmente se usan aproximadamente 60 mil litros de agua semanales por engramado. Cuando llega el tiempo de estiaje, la cantidad de agua se llega a triplicar.

Cosos como el Omnilife del Guadalajara, el Nemesio Diez del Toluca o el Hidalgo del Pachuca tuvieron que solucionar problemas que la estructura del inmueble implicaba para la hierba que sembraron. El tipo de gramínea que más se utiliza a nivel nacional es conocida como Kikuyo y requiere mínimo de 12 horas diaria de luz. La casa de las Chivas fue diseñada para utilizar pasto sintético, por lo que ahora, según Raúl Barrios Neri, tuvieron que utilizar una mezcla de semillas que diera pasto más resistente a la sombra (provocada por el techo del estadio), además de procurarlo con un sistema de iluminación especial.

“Es un césped que se trajo en los tiempos de Miguel Alemán para empastar parques, camellones. Es resistente a la sequía, de bajo mantenimiento y rápido establecimiento”, dice el arquitecto, quien afirma que en México se debe hacer una inversión en maquinaria especializada (cerca de un millón de pesos para tener los sistemas que se usan en el Viejo contienente) y en el capital humano para perfeccionar los escenarios que se exponen semana con semana en las transmisiones televisivas.

Los terrenos de juego en el país tienen en contra la agenda de competencias. El tiempo entre torneos es tan reducido que los campos no se recuperan del todo y no ha existido oportunidad para renovar el suelo, los encarpetados ni el sistema de drenaje en los estadios.