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En la música no hay límites: Daniel Wong

El pianista Daniel Wong se ha revelado como uno de los músicos más prolíficos de la escena jazzística mexicana: tan sólo el año pasado lanzó cinco discos que grabó con distintos proyectos -todos con su nombre en la portada- y este miércoles, Día Internacional del Jazz, presentará otros tres en el Lunario de Auditorio Nacional.
María Eugenia Sevilla
27 abril 2015 21:10 Última actualización 28 abril 2015 5:0
“Nunca vi una línea divisoria entre el clásico y el jazz. Para mí sólo hay música y, dentro de ella, sus estilos", afirma el pianista mexicano. (Cortesía)

“Nunca vi una línea divisoria entre el clásico y el jazz. Para mí sólo hay música y, dentro de ella, sus estilos", afirma el pianista mexicano. (Cortesía)

Es curioso que un pianista reconocido admita que eligió el arte por obligación. Pero pasa más de lo que se creería. Así le sucedió a Daniel Wong, quien en poco tiempo se ha revelado como uno de los músicos más prolíficos de la escena jazzística mexicana: tan sólo el año pasado lanzó cinco discos que grabó con distintos proyectos -todos con su nombre en la portada- y este miércoles, Día Internacional del Jazz, presentará otros tres en el Lunario de Auditorio Nacional.

“Nos obligaron. Mis hermanos le decían Hitler a mi mamá”. La confesión va acompañada de una sonrisa. Sus padres, como buenos médicos, dice, eran amantes de la música, que impusieron como formación paralela a sus seis hijos. Tres de ellos se convirtieron en profesionales. Daniel, el más pequeño, se apasionó a tal grado que, en la Escuela Superior de Música, cursó al hilo dos carreras de piano: la de clásico y la de jazz. Eso le da a su forma de interpretar y componer un distintivo; a menudo un diálogo entre ambos terrenos.

“Nunca vi una línea divisoria entre el clásico y el jazz. Para mí sólo hay música y, dentro de ella, sus estilos. Lo comparo con poder tener dos parejas y lo mejor de ambas: ¡el trío feliz en el que todo se complementa!”.

Wong ha andado todos los caminos imaginables de la música: desde ser pianista repetidor de una compañía de ópera en Estados Unidos hasta tocar en proyectos de tropical o de pop. Incluso fue tecladista de Lucero, aunque los años (1992-2001) en que tocaba aquélla de Cuéntame son algo que prefiere obviar en su currículum. “Pero realmente era un trabajo maravilloso”, admite. Un sueldo seguro para un músico es difícil de conseguir, más para uno de jazz, sobretodo en una época en la que, a diferencia de ahora, la escena no era aún tan sólida en México. En la banda estaban también el saxofonista Diego Maroto y el baterista Mario García, entre otros jazzistas nacionales, recuerda.

Después de una estancia de varios años como profesor en la Universidad de Texas, donde enseñaba en aulas de 300 alumnos por clase, Wong regresó al país cansado del ambiente republicano de un estado en el que la mayor parte de los amigos de sus hijos tenían en mente enlistarse en el ejército. Y aunque el primer mundo es un paraíso para enseñar música, pues “tienes tu propia oficina con un piano de cola, cuando acá no hay ni papel en el baño”, Wong aquilata la estrechez que priva en México porque, considera, les da a los estudiantes una mayor aspiración.

La suya parece que es recuperar el tiempo que estuvo fuera. Este año tiene en mente lanzar al menos cinco discos propios.

LANZA TRES DISCOS EL DÍA INTERNACIONAL DEL JAZZ
Este miércoles a las 21:00 horas, el pianista presentará en el Lunario tres nuevas producciones: Daniel Wong Trío featuring Eddie Gómez, que grabó en un piano Bösendorfer imperial; Flecha del tiempo, el segundo disco de su Mad Trio, e Impro, a piano solo. Además, este domingo 3 de mayo la Orquesta Sinfónica Nacional estrenará de su autoría Chorinho perpetuo, en el Palacio de Bellas Artes.