AFTEROFFICE
culturas

La corrupción es sistemática en España: Almudena Grandes

La narradora española se encuentra de visita en México para presentar "Las tres bodas de Manolita". "Hay que refundar la democracia de otra manera, porque la corrupción es sistemática en España, no afecta a un partido ni a otro, es un problema general", sostiene.
Sandra Aguilar Loya
27 octubre 2014 22:34 Última actualización 28 octubre 2014 5:0
.“Los españoles ya no somos rivales los unos de los otros”, subrayó en un discurso que por momentos aludió a la sombra del franquismo. (Eladio Ortiz)

“Los españoles ya no somos rivales los unos de los otros”, subrayó en un discurso que por momentos aludió a la sombra del franquismo. (Eladio Ortiz)

En España no hay una crisis, sino varias, observa la novelista Almudena Grandes. Apenas el viernes, el rey Felipe VI reflejaba la misma preocupación durante la entrega de los Premios Príncipe de Asturias, al hacer un llamado a la concordia y a un impulso moral colectivo.“Los españoles ya no somos rivales los unos de los otros”, subrayó en un discurso que por momentos aludió a la sombra del franquismo, un capítulo pasado que, considera la también columnista de El País Semanal, tiene secuelas en el presente.

“Ahora mismo hay muchas crisis que coinciden: la más fácil de resolver es la económica, esa se resolverá sola; luego hay una crisis moral enorme, de desánimo; hay otra institucional, porque los ciudadanos ya no confían en las instituciones, no creen que la democracia tiene la calidad mínima admisible que debería; se ha perdido la fe en la política que está muy desprestigiada, los partidos políticos son sinónimo de asociaciones mafiosas”.

Para hacer frente al desencanto generalizado, Grandes apela a la conciencia ciudadana para exigir una reforma radical. “Hay que refundar la democracia de otra manera, porque la corrupción en España es sistemática, no afecta ni a un partido ni a otro, sino que es un problema general que ha afectado mucho al país, pues se creó un modelo democrático prácticamente impermeable al control de los ciudadanos, sin permitirles controlar a los políticos, los jueces, ni el Parlamento. En ese sentido, es evidente que la monarquía como forma de Estado tendría que ser parte de ese proceso, porque ese sistema es muy difícil de compatibilizar con una democracia parlamentaria”.

Grandes se encuentra de visita en México para presentar Las tres bodas de Manolita, tercera entrega de la saga Episodios de una guerra interminable. En esta novela, inspirada en los relatos de vida de Isabel Perales -hoy de 88 años-, la autora elabora el retrato de una España azotada por los estragos de la posguerra, a través de un entrecruzamiento de historias que ponen de manifiesto valores como la solidadridad frente a las redes de corrupción en tiempos de la Dictadura.

___Fue una época rica para la literatura...
___Estoy escribiendo seis novelas que van del año 39 al año 64. El Rey (Juan Carlos) era un niño criado por un dictador, España una dictadura. Así que no dudo que salgan muchas historias que nos conmuevan.

___¿Su libertad de expresión alguna vez ha sido coartada?
___Yo nunca me he sentido amenazada, no me considero una persona valiente. Yo estoy escribiendo con 70 años de distancia y vivo en una democracia, en un estado de derecho que funcionará mejor o peor, pero si yo no tengo la confianza mínima en que puedo hacer mi trabajo con naturalidad, entonces me tendría que exiliar o cambiar de oficio. Yo no tengo miedo y nunca me ha pasado nada porque para mí es muy importante la verdad histórica que cuento; no manipulo los datos.

___¿Tiene la libertad de contar todo tipo de historias?
___Yo sí tengo el valor de escribir lo que quiera. Voy a quedar como una kamikaze, pero hay veces que he renunciado a escribir columnas; no ha sido por miedo, sino porque a lo mejor no he querido hacer daño a los míos o porque a lo mejor he tenido miedo de ser injusta. Hay veces que he podido tener la cobardía, pero no es a mi favor, siempre ha tenido más que ver con el amor a los míos más que al miedo.

___¿La de escritora es una profesión peligrosa?
___En España durante una época fue de altísimo riesgo, ahora creo que menos. Aunque también hay que tener mucho valor para publicar lo que se está publicando en España sobre la corrupción, hace falta valor. Pero esas historias merecen la pena.

Almudena Grandes comenta que Las tres bodas de Manolita forma parte de un serie de seis novelas que se dio el permiso de escribir pues considera que en España hay aún mucho que contar sobre de la posguerra.

“Toda la historia de resistencia contra el franquismo en la época de la Dictadura se ocultó desde el poder y en la época de la democracia no se reivindicó, no se contó, de tal forma que hay un filón enorme de personajes, de aventuras, y yo me lo encontré. Así que cuando comprendí que los españoles vivíamos encima de una mina de oro y que yo tenía la posibilidad de cavar y sacar historias de ahí, fue una tentación irresistible”.

___¿Todavía hay historias para rato, entonces?
___La literatura necesita que la actualidad se sedimente, no es como el cine que tiene la capacidad de contar instantáneamente lo que está pasando. La literatura necesita que pase el tiempo y unos años después se empieza a escribir. Estoy segura de que en España se harán grandes novelas sobre lo que está pasando ahora mismo. Son un pie en la realidad actual de mi país y eso lo agradezco mucho. La columna que escribo en El País Semanal, que son como pequeños cuentos, me ha permitido contar historias de la crisis, de lo que está pasando en España y eso de alguna forma compensa el hecho de que me haya embarcado en esta colección de novelas sobre el pasado.

___En Las tres bodas de Manolita asegura que “en los buenos tiempos las chicas se casan por amor. En los malos, no siempre pueden elegir”. ¿En qué tiempo cree que estamos ahora?
___Estamos en un tiempo malo, aunque no en el peor, como Manolita. El mundo está feo, la globalización económica ha traído la universalización de la miseria y la muerte de los derechos, mientras que la globalización política ha traído la muerte de las ideologías y en consecuencia, la indefensión de los ciudadanos. Creo que estamos huérfanos de fe, huérfanos de ideales y eso nos hace débiles.