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CULTURAS

‘Los sueños de la serpiente’, un retrato del mal

En su libro más reciente, Alberto Ruy Sánchez, aborda el engaño en la justificación del mal. Él mismo lo explica en entrevista para El Financiero.
Mauricio Mejía
02 octubre 2017 0:49 Última actualización 02 octubre 2017 5:0
Alberto Ruy

escritor

Alberto Ruy Sánchez saluda con cálida sencillez, como si no fuera cierto que ha escrito uno de los libros más fascinantes del español del siglo XXI. Perturba Los sueños de la serpiente. También encanta. Seduce. La belleza es un rumor, dice, que busca confirmarse. Este libro es el acuse de recibo. No es bello, sin embargo. O no solamente.
También es una nota fiscal del mal. De la sangre fría, de la perversión, de la fealdad, esa arruga patifloja. Desde el comienzo de los tiempos, desde antes, las víboras reptan entre las almohadas, como rocas. La vigilia es un engaño. Una novela. Esto es lo que esconden los párpados cuando la realidad es tan imposible para los ojos. La silueta y el silencio de las cosas. Los escombros de la Historia, el recuento de los daños...

___Desde la fuga de El Paraíso, la serpiente vuelve como sueño, como pesadilla...

___El protagonista sueña con la serpiente todo el tiempo y al mismo tiempo y al final se va dando cuenta que él es el sueño de la serpiente. La serpiente no está en su sueño, él está en el sueño de la serpiente, esa serpiente es las ilusiones del siglo XX, que se convierten en la justificación de hacer el mal en nombre de transformar al mundo; la Revolución Rusa, por ejemplo.

___¿Cómo se ha transformado la belleza en esta visión del reptil?

___Sabes que en mi ciclo anterior, que es el Quinteto de Mogador, exploré muchísimas facetas del deseo, pero me faltaba el deseo y el mal.

___¿Van de la mano?

___No siempre. Me tardé 30 años viendo dónde no, pero me faltaba el deseo y el mal que van de la mano en la historia y en la política.

___¿El deseo es una fruta?

___No. El deseo es el hambre de esa fruta, a veces es una fruta imaginaria y a veces es una fruta real.

___Ya me comí la manzana, voy a querer otra...

___Porque de lo bueno siempre queremos más, la idea de satisfacción no va con eso.

___Los sueños de la serpiente parecen el collage de la entraña de una noche larga...

___Sí, porque finalmente es la historia de un hombre que pierde la memoria, poco a poco nos vamos dando cuenta de que fue manipulado y la perdió en una operación de espionaje, y la va recuperando muy poco a poco con la ayuda de un gran personaje, que tú y yo admiramos, que es Oliver Sacks.

___Escribe usted: “La memoria es una serpiente que se levanta con enorme dificultad”, ¿así se levanta la memoria?

___Pues a veces se levanta, por lo menos se enrosca, y a veces muerde.

___Luego dice: “es tartamuda en su despertar”...

___Porque el personaje va despertando muy poco a poco, va despertando a trompicones. La fragmentación que tiene este libro, que es la de un collage, es la de esta serpiente que está poco a poco levantándose. No se levanta de golpe, sino que el sueño sigue metido, y la idea de que sí se puede, de que no se puede cambiar al mundo, de que se justifica o no la idea de asesinar a alguien para cambiar al mundo es realmente la esencia del veneno de la serpiente.

___La piedra de fuego: “una piedra del norte de América, canta callada
la piedra dentro de nuestros sueños”...

___Esa piedra se llama la pirita, es fabulosa. Pensarías que la hizo un hombre, que la talló, porque es perfecta, pero en realidad fue hecha por la naturaleza. Surge de una masa amorfa, como cualquier piedra que se condensa, pero ésta, como tarda más en condensarse, algo sucede con su composición, que va formando cubos perfectos que son como joyas. Si la ves, cada uno de estos cubos parece la obra de un artista y el artista es la naturaleza. Mucho de la vida está hecho así; nosotros los humanos creemos que vamos controlando todo, pero en realidad todo se va convirtiendo y tomando forma por sus propios procesos, y tardarse a veces, darse el permiso de una disgreción, nos puede ayudar para dar la forma de una obra de arte que muestre cómo es la vida, que es torpe, y al mismo tiempo puedes llegar a formar una obra perfecta, en el sentido de lo mejor que puedes hacer en un instante.

___¿Se ha perdido la disgregación?

___Todas las organizaciones sociales -y la nuestra no es la excepción- tratan de manipular los símbolos, pero los símbolos también se cansan. Un símbolo que puede ser, digamos, motivo de patrioterismo para unos, se convierte en pretexto de rebeldía para otros, se puede convertir en afirmación de las divergencias cuando algunos quieren verlo nada más como afirmación de lo unívoco. Eso nos lleva a tratar de comprender y a aceptar el deber de que siempre, por más que creas en algo: en un país, en una persona, en una causa, nunca puedes abandonar la reflexión crítica. Nada justifica abandonarla. Y ese es uno de los temas de centrales del libro: la idea de que tener un enemigo, por ejemplo, el fascismo: en la época anterior a la guerra no justificaba apoyar a Stalin, aunque todo el movimiento de aquel tiempo llevaba no sólo a los intelectuales, sino a toda a la gente a pensar: “si criticas a Stalin eres nazi”... Pues no, hay que criticar a uno y al otro. Nunca hay que abandonar la razón crítica, que es lo que nos hace escapar de la banalidad del mal, según Hannah Arendt.

___¿Por dónde pasea la serpiente en este valle lleno de ruinas?

___Yo pienso que la serpiente nos recuerda que se nos ha olvidado que la Tierra está viva. Que se nos ha olvidado lo que sucedió. Por ejemplo: no deja de asombrarme, puesto que viví el 85, cómo la gente olvidó, al aceptar el Bando 2 de López Obrador, que no se debería construir en la zona de alta tensión edificios de más de cinco pisos. La gente tuvo la osadía y la soberbia de decir: “la tecnología nos permite hacer edificios más altos”. Pero la gran lección de Cinna Lomnitz, el gran sismólogo, nos muestra que no conocemos el subsuelo, y la Serpiente se convierte en eso que, después de ser lo que remueve la memoria, en lo que hace la gente por avaricia, por codicia, por poder, por egoísmo; volver a olvidar que algo no se debe hacer. ¿Viste el reporte que acaba de publicar (el sismólogo Víctor Manuel) Cruz Atienza? Viene un episodio telúrico más intenso del que hemos vivido. Es muy probable, porque la placa de Guerrero no ha liberado energía en 60 años. Lo primero que hay que hacer, creo yo, es derribar el Bando 2, que le da permiso a la gente a tener construcciones de más de cuatro pisos en zona sísmica. Eso es lo que nos han enseñado los sismos: nos remueven esa memoria.

___¿Cómo calificaría la reacción ante el desastre que produce esta serpiente subterránea?

___Por una parte la reacción de la sociedad civil para el rescate es muy encomiable. Lo que me alegra, pero también me alarma, es que despierta tal esperanza en que eso se va a poder capitalizar como sociedad civil, que se olvida que el único movimiento social que surgió del 85 fue el movimiento de Marco Rascón, que derivó en la Asamblea de Barrios, lo que después se convirtió en las mafias que se han apoderado de todas las casas con problemas de propiedad en la colonia Roma y que se han vuelto centros de distribución de droga. El corporativismo, los clientes y aprovechadores de la riqueza de muchos de los partidos -porque esas mismas organizaciones que fueron del PRI, del PRD, son de Morena- es una familia de cinco miembros en la que cada uno pertenece a un partido distinto; son a los que no les han podido quitar los comercios que están en Seminario 12. Es una mafia, y eso surgió de lo bueno que ahora nos da esperanza ahora. ¿Cómo hacemos para que no suceda lo mismo aquí? Esa es la gran pregunta. Hay que ver casos precisos, pero lo primero, hay que derrocar las leyes que permiten que la corrupción sea legal.

___Terrible...

___Y esa es la serpiente, la ilusión que permite a la gente creer que se justifica soportar a una mafia para tener votos y luego van a tener el poder y ya van a ser buenos, ¿no? No. No tienes que permitir desde el principio esta corrupción. Y eso es lo que cuenta esta novela, es el tema: esta es la historia de una reconstrucción, la reconstrucción de la sicología de un personaje que ha pasado por una catástrofe y un terremoto del siglo, y que se está tratando de reconstruir. De alguna manera aplica a lo que estamos viviendo, ¿no?

Todas las organizaciones sociales -y la nuestra no es la excepción- tratan de manipular los símbolos, pero los símbolos también se cansan. Un símbolo que puede ser, digamos, motivo de patrioterismo para unos, se convierte en pretexto de rebeldía para otros

Los sueños de la serpiente
Sello: Alfaguara
Año: 2017

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