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Empacho peligroso

Ante la gran oferta de bufets y brunchs en la ciudad, toma en cuenta algunas recomendaciones para no perjudicar tu salud, pues una ingesta excesiva de alimentos puede conducir a infartos o males estomacales.
Lizbeth Hernández
01 noviembre 2017 21:14 Última actualización 02 noviembre 2017 5:0
comida

(Especial)

El estímulo de sabores, colores, olores y texturas es tal que se dificulta mirar a un solo lado. En principio, mesas de frutas, cereales, yogur y lácteos dan la bienvenida; después viene la barra de ensaladas, carnes frías, tablas de quesos, panes y vegetales asados.

Unos pasos más adelante los platos fuertes. Las variedades de carne, pollo y pescado se ofrecen cocinados en diferentes estilos o a la plancha. También hay estaciones de pastas y sopas, además de las de camarones, ostiones, ostras y ceviches. Por último están los postres, entre los que se incluyen flanes, pasteles, helados y galletas.

Eso es parte de lo que se encuentras en la mayoría de los bufets o brunch dominicales que ofrecen los hoteles de cinco estrellas de la Ciudad. Hay tanta comida, que aunque sabes que no todo lo puedes probar, harás tu mayor esfuerzo.

“Automáticamente el cerebro bloquea el centro de la saciedad. Aunque el estómago esté satisfecho, la persona sigue comiendo porque psicológicamente tendemos a obtener más por un precio menor”, explica Julia Salinas, doctora especializada en salud clínica y nutrición especializada.

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¿Qué hacer si no puedo evitarlo?
Asistir a un bufet no es lo más recomendable, pero si ya estás ahí hay una serie de recomendaciones útiles para no excederse.

*Desayuna; la mayoría de las opciones inician a las 12:00 y concluyen a las 17:00 horas, no esperes a que esa comida sea la única del día, con ello evitarás comer de más.

*No bebas alcohol. Hay brunch que ofrecen champaña, pero la ingesta de una sola copa representa 110 calorías y si a ello se le añade jugo de naranja para las mimosas, se agregan calorías que tardará mucho en eliminar.

*Cuida lo que come antes y después de ir a un brunch, reduzca la ingesta de calorías, una semana antes y otra después.

*Bebe abundantes líquidos.

*En el bufet, primero elige la proteína o los alimentos de origen animal a consumir; opta por ensaladas y evita aderezos, tocinos y embutidos.

*Elige pan y tortilla en lugar de postres, pasteles y natillas. Recuerde que no es su última comida.


La experta añade que en una oferta gastronómica de ese tipo existe un 73 por ciento más de comida por solo el 17 por ciento más del precio. Aquí el principal problema se focaliza en agregar grasa, azúcar y millones de kilocalorías a un cuerpo que no las necesita.

La ingesta de calorías en promedio recomendada por la Organización Mundial de la Salud para mujeres mayores de 18 años es de 2 mil y para los hombres es de 2 mil 500 (hay variaciones que dependen de la edad, el peso y si hacen o no ejercicio), pero en una comilona de esas características, en tan sólo dos o tres horas se pueden ingerir al menos 3 mil 500.

“La gente no toma conciencia de lo que come y lo que puede perjudicar a su organismo, el problema es que en este tipo de circunstancia intervienen muchos factores, se dispara la dopamina, que es un neurotransmisor, y ello nos hace experimentar placer al seguir comiendo”, añade la doctora.

Esa “felicidad” podría ser pasajera por el daño gástrico ocasionado al organismo, que en el menor de los casos se traduce en indigestión, distensión abdominal y gases, pero en casos severos y repetitivos puede ocasionar deshidratación, diabetes, obesidad y síndrome metabólico.

La especialista señala que la mayoría de los infartos ocurren los lunes por la mañana, y una de las causas más estudiadas son los malos hábitos que se desencadenan los fines de semana, en los que la comida tiene mucho que ver. En el caso de los bufets, éstos ocasionan “golpazos de sal que terminan por endurecen las arterias”.

Es importante identificar que esa conducta no sea repetitiva y que no se tenga con la comida una situación adictiva, que incluso es considerada por la Asociación Psiquiátrica Estadounidense como un desorden mental desde 2012.

Otra conducta que se identifica como nociva es la ingesta de laxantes después de una comilona de esas dimensiones, Salina advierte que no sirve de nada, porque las calorías y la grasa ya las absorbió el intestino y lo único que se ocasiona es mayor daño, tanto al colón como a los intestinos.