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Ella es la primera voz mexicana en el Cirque du Soleil

Majo Cornejo asume la mayoría de edad al fichar como cantante del Cirque du Soleil; se presentará en el espectáculo "Luzia". A sus 21 años, la mexicana ha descubierto que para ser importante en la música hay que tocar muchas puertas.
Eduardo Bautista
15 diciembre 2015 20:44 Última actualización 16 diciembre 2015 5:0
"En el circo las audiciones son exhaustivas porque los productores en verdad quieren conocer a la gente con la que van a trabajar", dice la cantante mexicana (Braulio Tenorio)

"En el circo las audiciones son exhaustivas porque los productores en verdad quieren conocer a la gente con la que van a trabajar", dice la cantante mexicana (Braulio Tenorio)

Cuando a Majo Cornejo le dijeron que formaba parte del Cirque du Soleil, casi llora de la alegría. Nunca antes había tenido un reto tan grande en su carrera. Es cantante profesional y sabe que el camino artístico es complicado: siempre está lleno de obstáculos y existe el riesgo latente de perder el rumbo. A sus 21 años ha descubierto que para ser importante en la música hay que tocar muchas puertas. Tantas que ya hasta perdió la cuenta. Y muchas veces –dice– la puerta ni siquiera se abrió. La satisfacción no la oculta: el próximo año debutará como la primera cantante mexicana del circo más importante del mundo.

“Toda mi vida había soñado con llegar hasta aquí. He pasado por muchas cosas como para no disfrutar este momento. A veces la gente no dimensiona los sacrificios que realiza el artista para estar en un escenario. En esta carrera debes estar acostumbrado al rechazo constante: me han dicho más veces ‘no’ que ‘sí’ en toda mi vida”, asegura esta mujer cuyo verdadero nombre es María José Dinorah Maya.

Majo creció entre músicos. Su padre es guitarrista y su madre cantante de ópera. Tiene un tío violinista que toca en la Orquesta Sinfónica Nacional y una tía que se desempeña como productora de audio. Su formación musical –dice– se la debe más a su familia que a su escuela, aunque sí estudió canto en la Schola Canttorum de México y en G Martell.

Tener una carrera artística en México es muy difícil; la gente es muy malinchista. A veces te rechazan de un coro porque no cumples con determinada estatura o complexión

“Tener una carrera artística en México es muy difícil; la gente es muy malinchista. A veces te rechazan de un coro porque no cumples con determinada estatura o complexión. Y entonces contratan a otra persona más alta, aunque no cante y le tengan que poner playback”, lamenta.

Majo está consciente de que la música es como una maratón. Aquí no gana el que corre más rápido, sino el que más resiste. Y justamente ése ha sido su secreto: aguantar. Por el momento su mente está enfocada en el Cirque du Soleil; todavía no le interesa tener una carrera como solista.

La cantante realizó los castings como cualquier otro concursante que quiere ingresar al Soleil. En octubre de 2014 participó en un reality show llamado Creando boleros, organizado por Foro TV y TV UNAM. El cantante Josué Anuar –actual miembro del circo– la escuchó y la alentó a realizar las audiciones.

“Envié mis videos a la página electrónica, como cualquier mortal. Fue un proceso muy agotador que duró ocho meses consecutivos. Los directores son muy exigentes y detallistas. No sólo evalúan la calidad vocal: también se fijan en los conocimientos de teoría musical. Quieren gente que sea experta en lo que ellos están buscando. Para este show necesitaban a alguien que cantara música mexicana. También me hicieron pruebas de clown, exámenes físicos y tests sicológicos”, recuerda.

El nuevo espectáculo en el que participará Majo se llama Luzia. Se trata de una puesta en escena con toques muy latinoamericanos. Fue diseñada especialmente para México. La música estuvo a cargo del reconocido compositor Simon Carpentier. El concepto estético –dice Majo– exaltará las distintas expresiones de la cultura mexicana. El Cirque se ha dedicado a montar a modo para cada país desde que fue adquirido por accionistas chinos y estadounidenses.

“En el circo las audiciones son exhaustivas porque los productores en verdad quieren conocer a la gente con la que van a trabajar. Por eso el camino fue tan largo y enriquecedor. No fue como en muchos castings mexicanos, en los cuales sólo te dan cinco minutos para demostrar tu talento. Eso es imposible”, señala.

Majo ya tiene listas sus maletas para viajar a Montreal, la sede del concepto desde 1997. Está ansiosa por recorrer el mundo y cantar música mexicana. “Eugenia León es mi maestra, pero ella no lo sabe”, dice entre risas. Pero en realidad Majo no es de las artistas a las que les guste encasillarse. Le gusta la fusión y la mezcla. Lo mismo le apasiona el jazz que el funk; el R&B que el huapango. Esta diversidad la ha obtenido por la experiencia. En los últimos cinco años ha colaborado con artistas como Juan Gabriel, Francisco Céspedes, José José y Enrique Bunbury, por mencionar algunos. “Un buen cantante solista también debe saber elegir un coro. La música se escucha mejor cuando está homogeneizada. Los tríos me enseñaron que las voces suenan mejor en equipo”, asegura.

“Ser corista en México es bien remunerado. Lo malo es que a veces hay periodos muy largos en los que no hay trabajo. Juan Gabriel y Bunbury pagan fenomenal. El primero me enseñó cómo transmitir energía en un escenario; el segundo me dijo que la libertad es lo más importante en la música. Ojalá que en nuestro país se valore más al corista. Hoy me doy cuenta que mis sacrificios han valido la pena, porque no tuve una infancia normal. Ya no puedo esperar por irme de gira con el Cirque”, sostiene.