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culturas

Elizabeth Shepherd: música para el alivio

La pianista y cantante canadiense Elizabeth Shepherd comenzó a componer para encontrar alivio. También, al pensar en lo efímero de la vida, decidió hacer lo que verdaderamente deseaba y cambió la iglesia de su comunidad por los escenarios jazzísticos.
Rosario Reyes
12 noviembre 2015 21:37 Última actualización 13 noviembre 2015 5:0
Hoy cierra una serie de presentaciones con su concierto en Zinco Jazz Club. (Cortesía)

Hoy cierra una serie de presentaciones con su concierto en Zinco Jazz Club. (Cortesía)

Tras el accidente fatal de su hermano, la pianista y cantante canadiense Elizabeth Shepherd comenzó a componer para encontrar alivio. También, al pensar en lo efímero de la vida, decidió hacer lo que verdaderamente deseaba y cambió la iglesia de su comunidad por los escenarios jazzísticos. Después de todo, estaba en la ciudad que organiza el festival de jazz más importante en el mundo: Montreal, desde donde despegó a la escena internacional con Start To Move, su disco debut de 2006.

Esa primera entrega fue elegida como uno de los trabajos de jazz más prominentes de aquel año por los radioescuchas del Gilles Peterson Show de la BBC. Desde entonces, su discografía ha sido aclamada ampliamente y ha emprendido giras por Norteamérica, Europa y Japón. Por cuarta ocasión está en México, donde hoy cierra una serie de presentaciones con su concierto en Zinco Jazz Club, con los músicos mexicanos Enrique Nativitas en la batería y Emiliano Coronel al contrabajo, a quienes conoció a través de grabaciones e invitó a formar un trío –la alineación con la que trabaja habitualmente- para esta gira.

“Creo que cuando sufres, la música es una buena manera de conectar con la gente”, dice en entrevista. Sin embargo, aclara, hay un ánimo festivo alrededor de sus creaciones. Y de hecho, se niega a encasillar su música en el jazz. “Desde que inicié me catalogaron en el jazz, pero nunca me consideré así, porque simplemente hago música que a la gente le gusta. Tardé un par de discos en soltarme y dejar de pensar en eso”, comenta la artista.

Lo que sí toma del género, explica, es la complejidad de su armonía y ritmo. Para ella, el jazz es libertad, la de encontrar su propia voz, así como han hecho Diana Krall o Norah Jones, que dieron un rostro distinto a las cantantes. “Las dos son extraordinarias como solistas en el piano, es muy bueno que haya este tipo de artistas, que no son sólo cantantes. Ambas han logrado que el público espere eso de las mujeres en la música, que sean activas, no sólo una cara bonita”, concluye quien este año realizó una gira por Europa y tocó en el Festival Internacional de Jazz de Montreal con su disco más reciente, The Signal.