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Elina Garanca, la diva que vino del hielo

La mezzo-soprano Elina Garanca, una de las máximas figuras de la ópera, comienza el año con su debut en México, una gira que da inicio este miércoles en la Sala Nezahualcóyotl.
María Eugenia Sevillas
09 enero 2017 21:4 Última actualización 10 enero 2017 5:0
Una serie de conciertos a lo largo de febrero le esperan a Elina Garanca en Alemania y Austria. (Especial)

Una serie de conciertos a lo largo de febrero le esperan a Elina Garanca en Alemania y Austria. (Especial)

Fue de la noche a la mañana, literalmente. Lo decidió en el último amanecer de la preparatoria. Elina Garanca (Riga, 1976) sería cantante de ópera. Estaba fácil, se dijo: sólo había que cantar lo que otro ya había compuesto y hacer exactamente lo que los directores, musical y de escena, le pidieran.

¿Qué podía parecer más sencillo para una niña que había crecido arrullada por las lecciones de canto que impartía su madre, o se arrebujaba en las butacas de algún teatro mientras su padre dirigía desde el podio?

“Pero habría más lágrimas, estrés y dolor de lo que pensé”, reconoció más tarde, a los 25, en el primer documental que se rodó sobre su trayectoria: Seconda donna on Roller Skates (2001).

No era hija de cualquier cantante. Anita Garanca -quien falleció en agosto del 2015-, fue la voz más reconocida de Letonia en su tiempo. Un dejo de amargura le tuerce el semblante en las diversas piezas documentales en las que aparece, cuando habla de lo difícil que es la carrera operística.

Anita, soprano, afirmaba que en Suecia la habían comparado con la colosal Birgit Nilsson (1918-2005) y estaba segura de que, de no haber sido por la cerrazón del régimen soviético, hubiera tenido una proyección muy importante en el mundo.

ACUDA
Enero 11: Sala Nezahualcóyotl, 20 horas, CDMX
Enero 14: Teatro Bicentenario, León Guanajuato
Enero 17: Teatro Isauro Martinez, Torreón, Coahuila
Enero 20: Palacio Municipal, Álamos, Sonora

Por eso -y en caso de lograr el éxito, una muy probable vida solitaria-, le decía a su hija que lo pensara bien, porque en esa profesión no había lugar para la número ocho o la nueve del mundo; sólo para la primera.
Y una mezzo siempre será, en el mejor de los casos, la tres lo la cuatro, porque desde el libreto -por lo general- sus roles están diseñados como una seconda donna (segunda dama), pensaba.

No importó que la madre pusiera el grito en el cielo, ni la convicción que Elina siempre tuvo de que cada vez que se subiera a un escenario, de inmediato sería comparada con ella.

Esas sombras se disiparon pronto porque, con una maestra tan dedicada como Anita, el talento nato y una memorable graduación en la Escuela de Música de Letonia, la jovencita que prefería los patines de ruedas a un novio o los amigos en el bar comenzó a deslumbrar a todo aquél que escuchaba ese timbre único, ese torrente de sonoridad oscura y ligereza absoluta, perfecto para el bel canto y la florituras de Mozart y Rossini.

Incluso el prestigiado director de orquesta Riccardo Muti dijo sobre su primer rol en Las Bodas de Fígaro: “Es uno de los mejores Cherubinos que he dirigido”.

Va en la segunda década de carrera y hoy La Garanca es ella. Única de rostro afelinado y figura grácil.

Y aunque en principio se le criticó la timidez de su disciplinada juventud, la rubia que vino del hielo se apoderó de la fogosa Carmen de rizos de color bruno; y conquistó la zeta de acento español, la jota y la zarzuela.
Ninguno de los temores de su madre se produjo. Elina triunfó y se hizo un espacio para la familia. Está casada con el director de orquesta Karel Mark Chichon, con quien tiene dos hijos.

Si bien su Annio en el Festival de Salzburgo, en aquella Clemenza di Tito de 2003, la encumbró internacionalmente, fueron sus interpretaciones de Carmen en el Met de Nueva York y en el Covent Garden de Londres, en 2009, las que la coronaron como una de las grandes en el papel.

El público extraña su Rossini, pero su Strauss es uno de los más celebrados. Con este último (El Caballero de la Rosa) retorna al Met este año: con nueve fechas en abril y mayo.

Tiene además una presencia regular en la Ópera Estatal de Viena, donde ha dado más de 150 funciones y se convirtió en la cantante más joven en recibir el premio Kammersängerin, que distingue a lo mejor del canto.

Bajo la exclusividad de la Deutsche Grammophon, desde 2005 ha aglutinado una abundante discografía en la que destacan seis álbumes en solitario, tres premiados con el ECHO Klassik.

Este año, la artista abre agenda con una gira en México que comienza mañana en la Sala Nezahualcóyotl, como solista invitada para inaugurar la temporada de la Orquesta Sinfónica de Minería.

ATAREADO 2017
Una serie de conciertos a lo largo de febrero le esperan a Elina Garanca en Alemania y Austria. Marzo arranca en el Carnegiel Hall de Nueva York, donde en abril cantará El Caballero de la Rosa, en el Met, para rematar allí también con su participación en la Gala por el 50 aniversario de la sede del Lincoln Center, el 7 de mayo, junto al mexicano Rolando Villazón. Ese mismo mes viaja a Los Ángeles para dar un recital con el ciclo Rückert Lieder, de Mahler, antes de volver a Europa, donde una vez más será Carmen, en la Ópera de París.