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CULTURAS

Elena Poniatowska, una reportera en el mundo literario

La escritora y periodista Elena Poniatowska recibió ayer el Premio Cervantes de Literatura, convirtiéndose así en la primera periodista de oficio en recibir el galardón. 
Redacción
23 abril 2014 20:47 Última actualización 24 abril 2014 5:0
Poniatowska durante su discurso al recibir el Premio Cervantes. (Reuters)

Poniatowska durante su discurso al recibir el Premio Cervantes. (Reuters)

Reportera se llamó al recibir el máximo reconocimiento de las letras en español. Sancho Panza, se dijo también; compañera de los destartalados y los ilusos. Al fin, Elena Poniatowska (París, 1932) es la primera periodista en recibir el Premio Cervantes de Literatura. Ayer, frente al jurado y la realeza española, la “Princesa Roja” centró sus palabras en los relegados.

“Niños, mujeres, ancianos, presos, dolientes y estudiantes caminan al lado de esta reportera que busca, como pedía María Zambrano, ‘ir más allá de la propia vida, estar en las otras vidas”.

En el acto solemne, que fue encabezado por los reyes de España, acompañados del presidente del gobierno Mariano Rajoy y el ministro de Cultura, José Ignacio Wert, entre otros funcionarios, la autora de La noche de Tlatelolco se refirió a su inclusión, como una minoría de género, en la lista de galardonados con el premio cuyo monto asciende a 125 mil euros -que anunció, donará a una fundación que pretende impulsar.

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Elena Poniatowska recibiendo el Premio Cervantes de manos del Rey Juan Carlos de España. (Reuters)

“Soy la cuarta mujer en recibir el premio Cervantes, creado en 1976. Los hombres son 35”, dijo quien es, además, la primera en recibirlo de manos del Rey.

Desde su nuevo lugar en la historia trajo a la memoria a las mujeres que le precedieron: María Zambrano, Dulce María Loynaz y Ana María Matute. “Las tres Marías, zarandeadas por sus circunstancias, no tuvieron santo a quien encomendarse y sin embargo, hoy por hoy, son las tres mujeres de Cervantes”.

Recordó también a mexicanas de nacimiento o por elección, como Sor Juana Inés de la Cruz, Tina Modotti, Leonora Carrington y, como antecedente de las Madres de Plaza de Mayo, a Rosario Ibarra de Piedra, “quien se levantó en contra de una nueva forma de tortura: la desaparición de personas”. Llamó asimismo a los mexicanos que compartieron la distinción cervantina: Octavio Paz (1981), Carlos Fuentes (1987), Sergio Pitol (2005) y José Emilio Pacheco (2009).

“Rosario Castellanos y María Luisa Puga no tuvieron la misma suerte, y las invoco así como a José Revueltas. Sé que ahora los siete me acompañan”. No dejó fuera a Álvaro Mutis y Gabriel García Márquez".

Acompañada por sus hijos -Mane, Felipe y Paula- y algunos nietos, Poniatowska arribó al Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares, en Madrid, ataviada con un traje juchiteco, rojo y amarillo, con el que recordó a México, ese país que, sin saberlo bien -dijo-, su madre le regaló en 1942, cuando llegó en el Marqués de Comillas, ese barco que salvó la vida de tantos republicanos que se refugiaron en esa tierra durante el gobierno de Lázaro Cárdenas. Un país de cuyo mapa le intrigaban los grandes espacios pintados de amarillo, en los que se leía “zona por descubrir”, a diferencia de Francia, donde “los jardines son un pañuelo”.

“¿Cómo iba yo a transitar de la palabra París a la palabra Parangaricutirimícuaro? Me gustó poder pronunciar Xochiquetzal, Nezahualcóyotl o Cuauhtémoc, y me pregunté si los conquistadores se habían dado cuenta de quiénes eran sus conquistados”.

Quienes le dieron la llave para abrir a México, relató, fueron los mexicanos de a pie como el camotero y el afilador, que comparó con los andariegos que encontraban en el camino Don Quijote y su fiel escudero, con quien se identificó al agradecer el Premio.

“Ningún acontecimiento más importante en mi vida profesional que este premio que el jurado del Cervantes otorga a una Sancho Panza femenina”, dijo. “Me enorgullece caminar al lado de los ilusos, los destartalados, los candorosos”.

El Rey Juan Carlos de Borbón reconoció la labor periodística de la escritora, de quien enalteció su necesidad de dar voz a los desfavorecidos.