AFTEROFFICE
culturas

Elena Anaya se ríe de la muerte

"Todos están muertos", cinta de la que es protagonista la actriz española Elena Anaya, entrelaza las culturas mexicana y española a través de una hilarante reflexión sobre la vida y el más allá: Se estrena hoy en salas nacionales.
Rosario Reyes
15 octubre 2015 21:38 Última actualización 16 octubre 2015 5:0
“La muerte es algo tremendamente doloroso que deja vacíos imposibles de llenar", dice la actriz, quien ha trabajado con Pedro Almodóvar. (Cortesía)

“La muerte es algo tremendamente doloroso que deja vacíos imposibles de llenar", dice la actriz, quien ha trabajado con Pedro Almodóvar. (Cortesía)

Antes de ser una chica Almodóvar, Elena Anaya había sorprendido al mundo con una versión aún más perversa de Lolita, al encarnar a la niñera morbosa de Lucía y el sexo, de Julio Médem. Entonces, tenía 25 años, algo mayor que la adolescente descrita en la novela de Nabokov.

“Llevo 20 años dedicándome al cine. He hecho todo tipo de películas, pequeñas y grandes”, dice en entrevista. Durante su trayectoria, dentro y fuera de España, efectivamente ha participado en una diversidad de cintas, desde Hable con ella y La piel que habito, de Pedro Almodóvar; Hierro de Gabe Ibáñez -por la que en 2009 ganó el premio a la Mejor Actriz en el Festival de Sitges-, hasta Van Helsing, de Stephen Sommers.

Ahora está en México para tomar parte en la premiere de la coproducción México-España Todos están muertos, la ópera prima que Beatriz Sanchís filmó en 2014 y que se estrena hoy en el país. En ella, una ex estrella de rock española ha pasado 14 años recluida, tras la muerte de su hermano. Ambos eran compañeros musicales y su madre mexicana, empeñada en sacarla de ese letargo, aprovecha la festividad del Día de Muertos para demostrarle que, incluso después de morir, las cuentas pendientes pueden resolverse.

Elena Anaya protagoniza a Lupe, una figura musical de La Movida española. En la vida real, a la actriz esa época le tocó apenas, pues entonces era una niña. Pero se reconoce de aquel movimiento cultural de los años 80.

“Es imprescindible para entender a nuestro país. Fue un momento en el que los jóvenes salieron de un ostracismo terrible causado por la dictadura que tanto marcó España, un momento de libertad, de brillantez en el que se crearon las mejores bandas de rock”, dice la artista sobre el entorno de la película, que incluye música de Los Zombies, Alaska y Radio Futura.

Fue ese el caldo de cultivo del que surgió Almodóvar, precisamente quien la dio a conocer internacionalmente. “Pedro Almodóvar es un sello en sí mismo, es uno de los mejores cineastas que hay en el planeta. Poder hacer un protagonista con él es algo soñado por cualquiera”, comenta Anaya, quien también actuó en la producción más cara del cine español: Alatriste, de Agustín Díaz Yanes, de 2006, año en que apareció en el video de Justin Timberlake, SexyBack.

PROYECTO ILUMINADO
Todos están muertos entrelaza a las culturas mexicana y española no sólo en su trama, sino por el crew, comparte Anaya, quien es culpable en parte de esta producción compartida. Y es que México no le era ajeno, ya había participado en filmes como La habitación azul, de Walter Doehner.

“Me encontré en el Festival de Morelia con Inna Payán, que es la productora de La jaula de oro, le presenté el proyecto junto a la directora y entró entusiasmada. Muy valiente, se decidió a producirla y distribuirla”, cuenta.

“Todos entendimos muy bien la historia de esta familia que vive en Madrid en los años 90. La mezcla de culturas va de la mano: a través del Día de Muertos, la madre logra que su hija asuma la responsabilidad hacia su propio hijo, a quien tiene casi abandonado desde que nació”. Una muerte inesperada colapsa la vida de estas mujeres, pero casualmente, llega una nueva vida a cambiarlo todo.

“La muerte es algo tremendamente doloroso que deja vacíos imposibles de llenar, pero la muerte repentina de alguien joven, como el caso de Diego, el personaje que magistralmente interpreta Nahuel Pérez Biscayart, es aún más dura, y Lupe tiene algo mal, al no poderse despedir de alguien que repentinamente se va de la vida”, agrega la actriz, quien describe la cinta como llena de luz, magia y de sentido del humor, “algo que es muy necesario en la vida”.

Anaya atribuye a esta naturaleza luminosa del proyecto que, a pesar del momento difícil por el que atraviesa España, salió adelante. “El año de la producción, en 2012, fue uno de los de mayor crisis, en el que todos los proyectos cinematográficos se suspendían. Para nosotros fue todo lo contrario, empezamos a recibir todos los apoyos, la coproducción mexicana y conseguimos que este proyecto viese la luz”.

UN FILME DE ÉXITO
La película le dio a Elena Anaya el mayor número de nominaciones en su carrera en España, donde se estrenó el año pasado, entre ellas al Goya como Mejor Actriz. Se ha exhibido en América Latina y Estados Unidos. En México se estrena con 10 copias para el circuito cultural, que incluye la Cineteca.