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El whisky se 'relaja'

Para romper la barrera de edad del público al que está dirigido, existen etiquetas de este destilado que se pueden mezclar en cocteles. Y ahora emprende una nueva conquista, la de los paladares millennials.
Lizbeth Hernández
15 noviembre 2016 20:41 Última actualización 16 noviembre 2016 5:0
Aunque está dirigido a un mercado premium, cuyo rango de edad supera los 35 años, poco a poco ha ganado terreno entre los jóvenes. (Especial)

Aunque está dirigido a un mercado premium, cuyo rango de edad supera los 35 años, poco a poco ha ganado terreno entre los jóvenes. (Especial)

Lo que en realidad le hacía falta era deschongarse. Sacudirse de encima la solemnidad de los años. Fusionarse y entrar en sintonía con otros ingredientes. Ser parte de la fiesta en divertidas mezclas. El whisky emprende una nueva conquista, la de los paladares millennials.

Su consumo es aspiracional y en México goza de cabal salud. Fue la bebida más vendida el año pasado con 41.8 millones de litros, de acuerdo a datos de Euromonitor International. Aunque está dirigido a un mercado premium, cuyo rango de edad supera los 35 años, poco a poco ha ganado terreno entre los jóvenes, quienes han dejado de verlo como la bebida favorita de sus padres. A diferencia de ellos, lo prefiere en cocteles, situación ya identificada por los expertos quienes han diversificado su oferta.

El whisky es la mayor herencia celta; el primer referente de su creación data de 1495. Fue testigo de conquistas, guerras y firmas de paz. Se trata de agua y cebada que mediante los procesos de destilación, fermentación y añejamiento deviene en un líquido de tonos cobrizos. Por su poca azúcar y amplia gama de matices es ideal para mezclar.

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whisky

Lo más recomendable es oler el destilado y encontrar sus referencias antes de decidir con qué fruta, jugo o infusión puede maridar mejor. Por lo regular se aprecian cítricos con un toque de especies y un predominante aroma a cereales: cebada, maíz y trigo, entre otros.

RAZONES PARA DISFRUTARLO
1.- Los antioxidantes contenidos en el whisky combaten el colesterol nocivo.
2.- Es de los destilados que menos azúcares contiene.
3.- Una copa diaria sirve contra el envejecimiento.
4.- Es un excelente digestivo.

Ya sea de malta, blended o bourbon; de origen canadiense, estadounidense, escocés japonés o hindú; cualquier tipo de whisky se puede mezclar. Lo único que se debe cuidar es que el grado alcohólico supere los 40 para que no se pierda su esencia al momento de la fusión con otros ingredientes.

“Para crear cocteles se pueden usar destilados de baja o alta graduación”, explica el mixólogo Benjamín Padrón, quien promueve las creaciones propias. Lo que él recomienda es identificar aromas y sabores para elaborar un buen coctel.

Para quien desee ser más específico las notas de cata ayudan mucho; por ejemplo, el whisky Woodford Reserve contiene olores frutales que llegan a percibirse caramelizados. En boca la referencia incluso es de manzana y durazno, además de nuez y miel. Es un bourbon clásico producido en la destilería de mayor antigüedad de Kentucky.

Otra de las características de maridaje del destilado es que va bien con sabores dulces y cítricos. Combinado con menta o jengibre aporta frescura; mientras que los frutos, jugos y el vino hacen que exploten sus notas de caramelo y vainilla.

Padrón diseñó cuatro opciones fáciles de preparar para los principiantes que deseen aprender más sobre cómo combinar el destilado. Mint Julep contiene infusión de menta y hielo; Old Fashioned está integrado por azúcar morena, una rodaja de naranja y un poco de bitters de Angostura (concentrado para mezclas), el Kentucky Mule tiene limón, naranja y jengibre, mientras que el Manhattan Derby incluye vino y bitters.

A diferencia de los adultos, a los jóvenes la idea de la mezcla les parece novedosa y juguetona. Es la ocasión ideal para ir descubriendo posibilidades. La eterna disertación sobre cómo disfrutar mejor las bebidas alcohólicas solas o acompañadas tiene que ver con el momento, el estado de ánimo y la edad de los consumidores.

“Ambas formas están bien y son ampliamente disfrutables. Lo que importa más es que se beban productos de calidad. Un buen whisky siempre despeja la mente”, comenta Padrón, quien coincide con la conocida frase del escritor Mark Twain: “Lo que no cura el whisky, no tiene cura”.