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El voleibol de playa, disciplina que no crece 
en México

Es un deporte que se expande día con día por todo el mundo, aun en países que no cuentan con las instalaciones naturales necesarias para practicarlo, como Holanda, donde hoy se inicia la décima edición del Campeonato Mundial. Sin embargo, en México la situación es distinta.
Eduardo Bautista
25 junio 2015 23:5 Última actualización 26 junio 2015 5:0
El secreto para destacar son los patrocinios. (Tomada de Feración Mexicana de Voleibol)

El secreto para destacar son los patrocinios. (Tomada de Feración Mexicana de Voleibol)

El voleibol de playa es un deporte que se expande día con día por todo el mundo, aun en países que no cuentan con las instalaciones naturales necesarias para practicarlo, como Holanda, donde hoy se inicia la décima edición del Campeonato Mundial. Y esto se debe, sobre todo, al interés que han mostrado los patrocinadores por la disciplina.

Sin embargo, en México la situación es distinta. Según Daniel Zamudio, coordinador nacional de voleibol de playa de la Federación Mexicana de Voleibol (FMVB), la iniciativa privada no tiene presencia en los torneos mexicanos de voleibol de playa; tampoco patrocina equipos ni jugadores. Todo se organiza –dice– utilizando fondos de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade).

A nivel internacional, el voleibol de playa se prepara para convertirse en un negocio de muchas ganancias. Ary S. Graça, presidente de la Federación Internacional de Voleibol (FIVB), anunció en febrero pasado “el acuerdo histórico” entre la FIVB y Beach Major Company, una firma que integran dos grandes del marketing deportivo: Red Bull y Hannes Jagerhofer (Acts). También se dio a conocer el regreso de la marca suiza de relojes Swatch y un convenio con la cadena ESPN.

“Red Bull no tiene rival en el mundo comercial. Es nuestro socio por su espectacular conocimiento en la producción y distribución de contenidos. Queremos garantizar, a través de la innovación, que el voleibol de playa continúe a la cabeza como la opción número uno de la familia en la industria del entretenimiento deportivo”, dijo Graça.

En el país –admite Zamudioes más popular el voleibol de sala que el de playa. Quizás por eso, señala, ha costado tanto trabajo posicionar esta disciplina dentro de los circuitos comerciales. “Se han realizado muchos esfuerzos. Hace dos años hablamos con José Cuervo y UnderArmour, pero al final no pudimos concretar nada. Todo se complica por el poco personal que tenemos. Se nos dificulta abarcar todo: estamos atendiendo una situación cuando de repente se nos presenta otra. Aunque vamos por buen camino, hay muchas cosas a nivel administrativo y de recursos que se necesitan afinar”, sostiene.

Salvo algunas excepciones, como la raquetbolista Paola Longoria o la clavadista Paola Espinoza –a quienes patrocinan marcas como Nike, Cemex y Gatorade– el deporte amateur en México carece de auspiciantes. “La relación entre el sector empresarial y el deporte federado prácticamente no existe. La Conade sabe que el dinero que le proporciona el gobierno federal no es suficiente para cubrir los gastos de sus atletas”, afirma el abogado Alejandro Rojas.

Zamudio asegura que desconoce el método que sigue el organismo presidido por Alfredo Castillo para repartir los recursos entre las federaciones. Dice que el torneo más importante del país es el Tour Nacional de Voleibol de Playa, el cual se organiza desde hace tres años. De hecho –comenta– la edición pasada fue la primera vez que los jugadores no pagaron de su bolsillo el hospedaje y la alimentación. “Ya es un avance. Lo que ahora queremos es clasificar a los Juegos Olímpicos de 2016”, concluye.