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El vino, de la copa a la boca

Un original concepto que ofrece los vinos en dosis individuales y elegantes envases de pet. "Tomamos la decisión de que estuviera al alcance de todo el mundo", dice James Martin, fundador de Copa Di Vino.
Myrna I. Martínez
25 octubre 2015 20:36 Última actualización 26 octubre 2015 5:0
El concepto es sencillo: se trata de tomar vino de alta calidad del vaso a la boca. (Braulio Tenorio)

El concepto es sencillo: se trata de tomar vino de alta calidad del vaso a la boca. (Braulio Tenorio)

El amante de los vinos James Martin trató de asociarse en dos ocasiones con alguno de los tiburones de los negocios del programa de TV Shark Tank, pero al no estar convencido de sus ofertas, les dijo salud y abandonó el set, lo cual enfureció a los empresarios.

Los tiburones le dijeron que en el futuro se arrepentiría por no querer ceder más del 8 por ciento de su empresa Copa Di Vino; pero no fue así. Su propuesta de ofrecer vino en vasos de pet reciclable ha tenido un crecimiento de más del 1000 por ciento en cuatro años, se ha ubicado entre las empresas con mayor crecimiento en los Estados Unidos (se vende en 46 de los 50 estados) y ha tenido ganancias por más de 15 millones de dólares.

Ya tiene presencia en Disney World, en cinco estadios de la NFL, en siete de la NBA y son los únicos en vender vino en el interior del Madison Square Garden de Nueva York. Su siguiente paso es incursionar en el mercado mexicano.

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Copa Di Vino


Copa Di Vino

El concepto es sencillo: se trata de tomar vino de alta calidad del vaso a la boca. “Mi esposa y yo producimos vinos y tomamos la decisión de hacer que estuviera al alcance de todo el mundo. La complicación de tomar vino es que siempre tienes que tener un sacacorchos, copas de cristal y abrir una botella para cuatro servicios. Copa Di Vino es perfecta para cualquier lugar, es tan fácil como tomar una cerveza”, dice en entrevista Martin.

El proceso no fue fácil. Tuvieron que buscar caldos de buena calidad, algunos son de sus viñedos en Oregón y Washington, y otros son originarios de California y Chile, pero el paso más complicado fue desarrollar la tecnología para sellar los envases al vacío de tal forma que el líquido se conservara fresco durante meses.

“Es un nuevo paso en tecnología. En Francia desarrollamos una máquina de modificación de atmósfera para que el vino durara más tiempo”, explica. “Este proceso lo hacemos sin añadir azufre, que muchas veces le inyectan a los vinos. Nosotros usamos nitrógeno y otros gases para purificarlo”.

Las copas que ya están disponibles en La Europea, tiendas gourmet y de autoservicio son los tintos chilenos Cabernet Sauvignon y Merlot, con 12 meses en barrica; vinos blancos estadounidenses, frescos y jóvenes, de entre 4 y 6 meses en barrica, de las varietales Moscato, Chardonnay, Pinot Grigio, Riesling y el rosado White Zinfandel.

James Martin, el empresario que puso a temblar a los tiburones de Shark Tank, asegura que hasta el más escéptico le ha dicho que su vino sabe bien: “Si se te antoja un vaso de vino, lo destapas y listo, es gratificación instantánea”. Hasta el momento, Martin está comercializando siete tipos de vinos monovarietales.