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El Vicente Calderón vivirá su 'última cena' europea

Con una desventaja de tres goles, el Atlético de Madrid recibe hoy al Real Madrid en el estadio Vicente Calderón, que vivirá su última noche europea; será demolido al final de la temporada, la merienda está por servirse.
El estadio se inauguró el 2 de agosto de 1966. (Ismael Ángeles)

El estadio se inauguró el 2 de agosto de 1966. (Ismael Ángeles)

El Vicente Calderón tiene dos características que los otros estadios españoles no tienen, según Eduardo Castelao, periodista que cubre los juegos del Atlético de Madrid para El Mundo. La primera es que desde cualquier punto del inmueble se puede observar claramente el juego, pese sus grandes dimensiones (55 mil espectadores).

“La segunda es que cuenta con el ambiente más caliente de todo el futbol español. La afición del Atlético de Madrid tiene la característica que se anima en todos los encuentros, que es atípico si se compara con los seguidores de otros equipos, incluso los del Real Madrid y Barcelona. Los hinchas inundan el inmueble con playeras, bufandas y pancartas referentes al club en todos los partidos, pero más en los de la Liga de Campeones”, dice.

El estadio se inauguró el 2 de agosto de 1966, con el nombre del Estadio del Manzanares debido a que está construido cerca del río que lleva el mismo nombre. Fue el primer inmueble en Europa que contó con butacas para todo su aforo, que entonces era para 62 mil aficionados.

Cinco años más tarde recibiría su primera remodelación y la directiva cambiaría su nombre a Vicente Calderón, en homenaje al presidente del club que entonces estaba en el cargo y acumuló 16 años en el mandato, un récord que se mantiene vigente en la administración colchonera.

En la década de los 70, el equipo jugó su cuarta Liga de Campeones en la campaña 1973-74 de la mano de Luis Aragonés. En casa derrotaron al Dinamo de Bucarest (octavos de final), el Estrella Roja de Belgrado (cuartos de final) y rescataron un empate ante el Celtic de Glasgow (semifinales). En la final perdieron ante el Bayern Munich, de Gerd Müller, en dos juegos, ambos jugados en el estadio de Heysel, en Bruselas.

El cuadro bávaro renunció a disputar ese año la Copa Intercontinental –trofeo que enfrentaba al campeón de Europa y al de América a visita recíproca- en el que alegó incompatibilidad de calendario y le permitió al Atlético enfrentar al Independiente de Avellaneda. En el juego de ida perdieron 1-0 en Buenos Aires y en la vuelta tomaron revancha y ganaron 2-0.

“Es el mejor momento del club en el Vicente Calderón. La victoria de la Copa Intercontinental es el único título internacional con el que cuenta el club y el mejor que ha tenido en su historia”, dice Pedro Iranzo, socio 82 mil 952 del equipo. “Desde ese momento solo hay otros dos que se podrían comparar: el doblete de Liga y Copa del Rey que ganó el club en la temporada 1995-96 y el partido de las semifinales de ida contra el Munich de la campaña pasada de la Champions League”.

Iranzo cuenta que desde llegó Diego Simeone a la dirección técnica del equipo -a la mitad de la campaña 2011-12- el Vicente Calderón sufrió una transformación. Los resultados positivos atrajeron a más público a las gradas y el ambiente comenzó a ser festivo, lejos del que vivieron cuando el club había descendido en la temporada 2000-01.

“Cuando el equipo está siendo ahogado contra su portería o necesita anotar, Simeone voltea a las gradas y pide el apoyo de los aficionados. Éstos siempre le responden con gritos o cantos de apoyo o rechiflas en contra del rival. No dudo que este comportamiento se repita en el partido de hoy contra el Real Madrid”, añade el socio.

El duelo contra los merengues -correspondiente a la vuelta de las semifinales de la Liga de Campeones- será el último juego en competencias europeas del Calderón, salvo que juegue la fase de playoffs de la próxima edición del certamen.

Todo indica que será un adiós agridulce, debido a que el cuadro blanco tiene ventaja de tres goles y nunca ha perdido una eliminatoria europea cuando llega con ese número de tantos al partido de vuelta.

El Calderón será demolido al término de esta campaña. Sobre sus terrenos se construirán departamentos, mientras que el equipo se mudará al estadio Wanda Metropolitano -nombrado así por el consorcio chino que es dueño minoritario del equipo- ubicado en la zona de La Peineta de la capital española.

Castelao sostiene que el club perderá una parte sustancial de su historia, pero que la mudanza permitirá albergar a más aficionados (la capacidad será de 68 mil) en las gradas; eso aumentará en 20 millones de euros de ganancias anuales para la institución. La inauguración está programada para mediados o finales de septiembre, según una nota del portal ABC.

“Es parte de la modernización del futbol, pero es un hecho que el balompié español pierde uno de los recintos míticos que posee, el del tercer equipo más importante de su historia”, sentencia Castelao.

Esta noche, la última cena en Manzanares.