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El Valencia aumenta la tensión blaugrana

El mes más cruel le ha quitado alegría al club que cambió la estética de la pelota. No perdía, y ahora está punto de perderlo todo. Desde el 2002-03, el Barcelona no perdía tres encuentros al hilo. Valencia le gana 2-1 en el Camp Nou.
Mauricio Mejía
17 abril 2016 20:6 Última actualización 17 abril 2016 20:9
En tres semanas el conjunto de Luis Enrique consume el saldo de la campaña. (Reuters)

En tres semanas el conjunto de Luis Enrique consume el saldo de la campaña. (Reuters)

Se vienen abajo los tiempos en los que el FC Barcelona lo ganaba todo y con risas. El mes más cruel le ha quitado alegría al club que cambió la estética de la pelota. No perdía, y ahora está punto de perderlo todo. Ya fue el clásico, ante el Madrid. Ya fue la Champions, ante el Atlético. Y ahora, se ajusta a la liga, ante el Valencia. Va de líder por diferencia de goles no de puntos.

El 11 de Luis Enrique, que pasó un invierno de bonanza, consume toda la alacena en tres semanas. Amo del certamen, con un ventaja de nueve puntos sobre su rival más cercano, ahora vuelve a los pesares y a la angustia, como en los años previos a Guardiola y el tiki-taka. Desde el 2002-03 los culés no perdían tres encuentros al hilo. En aquella ocasión el Valencia inauguró el oscuro pasaje. También de visita, el conjunto de Benitez aplastó 1-4 a un Barcelona primitivo. Luego llegaron las caídas ante el Celta y, en Manzanares, ante el Atlético.

La depresión se agudizó hoy en el Camp Nou, campo en el que el Madrid volvió a hacer de las suyas, hace justo dos semanas, cuando comenzó la debacle del catalanismo. Fue un primer tiempo infernal para los anfitriones. Rakitic propinó un autogol a un cuadro desesperado ante el espejo y presa de un trauma que se ha convertido en cosa seria. En el 45’ Santi Mina, con el 22 en la espalda por el Valencia, dejó pasmado al estadio. El Barsa ha perdido postura. Predecible, débil y atormentado parece sufrir el campo, como si la loseta ante los merengues aún la cargara sobre su espalda.

La eliminación a media semana de la Champions fue la confirmación del estado depresivo que ya había manifestado síntomas claros en la víspera del clásico. Su visita a Aoneta fue terrible. La Real Sociedad desnudó las deficiencias de organziación en el plantel más moderno y más artesanal.

Messi puso decoro a un marcador que abrumaba. El futuro parece oscuro para Luis Enrique. El título se mantiene por el porcentaje de goles pero aún quedan cinco fechas por disputarse. Y el Madrid, que hace un mes daba por perdida la liga acecha a un punto. El drama apremia.