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El tedio oficinista en una obra teatral

Ha llegado al Teatro Helénico la obra "Perro sin raza", en la cual participa el actor actor Hernán Mendoza, quien asegura que se trata de una puesta en escena que refleja el complejo mundo de la burocracia mexicana. 
Rosario Reyes
06 noviembre 2014 17:17 Última actualización 06 noviembre 2014 18:28
"Perro sin raza" retrata, a través de la comedia, la voracidad de la burocracia. (Tomada de Twitter)

"Perro sin raza" retrata, a través de la comedia, la voracidad de la burocracia. (Tomada de Twitter)

Con casi 30 años de trayectoria como actor, Hernán Mendoza llega a la dirección de escena con la puesta Huérfanos, de Lyle Kessler, que se presenta de viernes a domingo en el Teatro Milán, en la que además actúa junto a Mauricio Argüelles y César Rodríguez. También, desde el pasado 21 de octubre, está en temporada con Perro sin raza, de Ed Harris, en el Teatro Helénico.

“Estoy apoyando a Fernando (Rovzar, productor de Lemon Films) en su primera obra como director y muy identificado, porque acabo de hacer lo mismo”, dice el actor. “Perro sin raza es todo un show. Es una farsa mágica musical bastante divertida”, describe.

Las tramas de ambos montajes abordan temas actuales de este país, aun cuando sus autores son extranjeros (Kessler, estadounidense, Harris, inglés). La voracidad de la burocracia, por un lado, y la orfandad, por el otro.

“En Perro sin raza estoy haciendo el típico dinosaurio de la oficina, que lleva ahí toda la vida y no se piensa ir, aunque no le gusta su trabajo. La protagonista es una novata que está debatiéndose entre hacerle caso a este dinosaurio, o a otro personaje que defiende la importancia de cumplir los sueños. Seguramente todos nos identificamos con uno o con otro, si todos pudiéramos trabajar en lo que nos gusta, el mundo sería muy diferente, pero muchas personas tienen que trabajar en algo que no les gusta para sobrevivir y eso en México sucede mucho”.

Hernán Mendoza
creció rodeado, precisamente, de directores de teatro. “Recuerdo las reuniones de mi padre en casa con Julio Castillo, Luis de Tavira”, dice el hijo de Héctor Mendoza, uno de los directores más importantes del teatro contemporáneo en México.

A propósito de Huérfanos, el primer montaje que dirige, el actor nominado al Ariel por su actuación en la cinta Después de Lucía, ganadora de la sección "Una cierta Mirada" del Festival de Cannes 2013, reflexiona: “Se puede ser huérfano teniendo padres, o un niño de la calle aun teniendo una casa”. Huérfanos, asegura, es oportuna en tiempos en que la violencia ha dejado sin familia a miles de niños y la incertidumbre hace sentirse abandonados a miles de mexicanos.

En la trama, producida por Mauricio Argüelles y adaptada por César Rodríguez, con quienes también comparte elenco en la cinta Tierras rojas, de Noé Santillán, de próximo estreno, Héctor, un delincuente en fuga secuestrado por Tomás, llega a cambiar el orden en la vieja casa donde vive el secuestrador, quien está al cuidado de su hermano Felipe, que no sale nunca a la calle. Héctor les brinda a los hermanos lo más parecido a una familia, hasta que la tragedia los separa.

“La orfandad es dura, como seres humanos queremos que alguien se haga cargo de nosotros, pero finalmente tenemos que valernos por nosotros mismos… La orfandad va más allá de si tienes papá o mamá, y sólo se puede enfrentar con amor, es tan sencillo y tan complicado a la vez, porque se necesita valor, para decirle a otra persona cuentas conmigo, aquí estoy, te apoyo”, concluye quien también tiene una aparición especial como el narcotraficante que entrega un portafolios lleno de dinero al protagonista de la cinta La dictadura perfecta.